En busca del orden perdido

iniciador de una dinastía de Incas ilegítimos llegando y llega al extremo de acusarlo de no tener: tierra ni pueblo que aya parecido ni auer parecido padre ni casta. Dizen que la madre fue mundana y encantadora, la primera que comensó a seruir y tratar a los demonios. Y ací que como puede hazer hijo el sol y la luna de treze grados de cielo questá en lo más alto del cielo es mentira [y no le uenía por derecho de Dios ni de la justicia el ser rrey el rreyno]26 y dize que es amaro, serpiente [y demonio, no le biene el derecho de ser señor y rrey como] lo escriuen. Lo primero, porque no tubo tierra ni casa antiquícima [para ser rrey]; lo segundo, fue hijo del [demonio, enemigo de Dios y de los hombres, mala] serpiente, amaro. Lo terzero, de dezir que es hijo del sol y de la luna es mentira. Lo quarto, de nazer cin padre y la madre fue [mundana, primer hichesera], la mayor y maystra criada de los [demonios; no le uenía casta ni onrra ni se puede pintar por hombre de todas las generaciones] del mundo. [No se halla aun que sea saluage animal ser hijo del demonio que es amaro, serpiente] (Guaman Poma 2001: 82 [82]). 2.3. El mesianismo de una «Carta al Rey» Ahora que tenemos más clara la imagen que tenía Guaman Poma del Rey de España y de la Conquista, podemos apreciar mejor el verdadero sentido que le adjudica a su crónica y por qué se presenta a sí mismo como la «Segunda Persona del Inca» y bajo el nombre de «Guaman Poma». Básicamente, para nuestro autor, la Conquista no fue un hecho histórico sino un Pachacuti o cataclismo y este es el sentimiento que perdura a lo largo de su narración, aun cuando describe este acontecimiento en términos históricos o lo explica en términos económicos, como cuando dice que fue la sed de oro y plata la que motivó a los españoles a emprender la Conquista. Este sentimiento de caos despertado en Guaman Poma por la conquista no fue exclusivo de él. Hemos visto que otras fuentes también testimonian este hecho entre los indígenas peruanos. La reacción indígena contra este evento se expresó en rebeliones armadas como aquella de los Incas de ViIcabamba, que duró cerca de cincuenta y cinco años (1537-1572), y en el surgimiento de movimientos mesiánicos y revivalistas como aquel ya mencionado del Taki Onqoy (1565), que se expandió principalmente a través de los territorios del sur del Perú, como las provincias de Lucanas, Andamarca, Soras, Aimaraes, Andahuaylas. Como vimos anteriormente, fue el visitador Fray Cristóbal de Albornoz, contando con la colaboración del mismo Guaman Poma, el descubridor de 272

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