todo ascenso queda excluido y las personas quedan paralizadas en sus propios estamentos. De acuerdo a la terminología sociológica contemporánea se trataría de un modelo donde la posición de los individuos en el ordenamiento social estaría adscrita al momento de nacer y que se contraponía con aquel orden traído por los europeos que comenzaba a favorecer la adquisición de estatus. En última instancia se trataba de un modelo que devenía de un sistema social que daba mucha importancia a las relaciones de parentesco y a las uniones matrimoniales endogámicas. Tanta es su adhesión a este sistema que estando por concluir su obra señala lo siguiente: Y ací os rruego que os enfrenéys y ueáys cada uno de lo que soys. Ci soys cauallero o Hidalgo, pareserés muy bien. Y ci soys pichero o judío o moro, mestizo, molato como Dios te crió, nos hagáys de fuerza cauallero el cacique principal de linage a yndio pichero, nos hagáys señor, cino cada uno parese su natural como Dios le crió y mandó en el mundo. Y ací esta corónica es para todo el mundo y cristiandad; hasta los ynfieles se deue uello para la dicha buena justicia y pulicía y ley del mundo (Guaman Poma 2001: 1168 [1178]). El ordenamiento social que propugna no es solo para un segmento social sino para el conjunto de la humanidad. No solo niega la posibilidad de que un indio de condición baja pueda ascender a posiciones como la de curaca principal, sino también a cualquiera que aspire a salir de su condición, sea indio, español o negro. Incluso el mismo virrey Francisco de Toledo, responsable de la muerte de Tupa Amaru, es severamente criticado por no ajustarse a este ideal. Al respecto nos dirá: Mira, cristiano, esta soberbia y demás de la ley de pérdida que hizo en seruicio de Dios y de su Magestad de don Francisco de Toledo. ¿Cómo puede sentenciar a muerte al rrey ni al príncipe ni al duque ni al conde ni al marqués ni al cauallero un criado suyo, pobre cauallero desto? Se llama alsarse y querer ser más que el rrey. Destos dichos caualleros solo con su poder tiene de conoser su causa y sentencia el rrey con su persona propia, ni puede conoser la dicha causa su bizorrey ni su audiencia rreal, cino entregalle a sus manos para que como señor o poderoso le perdone o le sentencie a su bazallo mayor de todo uneuerso mundo. Esto es la ley (Guaman Poma 2001: 452 [454]). Más adelante tendremos ocasión de examinar su imagen sobre el Rey de España pero por el momento basta destacar la percepción que desarrolla 234
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