En busca del orden perdido

Poma 2001: 1080 [1090]). Así como Adán y Eva, y Noé, son representados como españoles (Guaman Poma 2002: 27 [27]), en este caso serán los hebreos, de quien la Biblia dice que adoraron a Júpiter y al Becerro, los que serán identificados con los españoles. De esta forma, los españoles también serán representados de una manera ambivalente pues los ve como fuente de legitimidad e ilegitimidad.17 Para concluir, podemos decir que la Nueva Corónica es un eco fiel no solo de las pautas de la historiografía española del siglo XVI, sino también del resto de la literatura que circuló en el Perú por aquella época, y además de la ideología que orientó la política del régimen colonial. Asimismo, como Maarten van de Guchte (1992) y Tom Cummins (2003: 27-59) han demostrado, la composición de varios de los dibujos incluidos en esta obra sugieren haber estado influidos por artistas europeos. Pero en todos estos casos lo que se da son tan solamente ecos, pues en su organización y en sus propósitos últimos lo que se advierte es una ideología y un pensamiento que no guarda ningún parentesco con el lenguaje en que se expresa, y que más bien se vincula a categorías míticas que tenían una larga tradición en el mundo andino. 1 Se le atribuye al monje ruso Dionysius Exiguus («el Pequeño») el haber establecido esta división en el año 525 a instancias del Papa Juan I, quien le solicitó que estableciera las fechas para la Semana Santa entre los años 527 al 636 d.C. 2 Esta fue la única idea que en el debate sobre la legitimidad de la Conquista no fue impugnada, aun cuando se dio tanto énfasis a la igualdad universal de los seres humanos. Obviamente es aquí que yace la gran paradoja de la interpretación de los teólogos españoles de la ideología cristiana. En esta ideología cristiana todos los hombres se consideraban como iguales, pero dado que el cristianismo es la fuente de toda verdad, los españoles, elegidos por Dios, tenían el derecho y el deber de llevar la verdad a otros, aún si esto comportaba intervención y conquista. Así, por un lado, el cristianismo propagó la idea de igualdad, pero por otro, trajo divisiones profundas entre los poseedores privilegiados de la verdad y los paganos sin privilegios (en nuestra época serían los poseedores privilegiados de la civilización y el progreso, y los primitivos). 3 El español moderno tiene esta narrativa histórica como «crónica», pero en el siglo XVI como «crónica». Esta manera de escribirse estaba recomendada por el Diccionario de la Lengua Castellana, publicado en 1729. Este Diccionario da como significado: «Historia o Annales en que se trata de la vida de los Reyes, e de otras personas heroicas en virtud, armas o letras. Es voz griega, y aunque muchos escriben Corónica, es error conocido... Confirman esto Beda, Adon y Afuerdo en su martyrologios. De esto sirven los buenos y malos exemplos de las chroficas; hacernos prudentes, viendo los daños ajenos y recatados, leyendo su peligros» (Diccionario de la Lengua Castellana 1729). 229

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