En busca del orden perdido

los Incas, es un pleito que llegó a la Audiencia de Quito donde un cacique del pueblo de Chimbo, llamado Lorenzo Guamarica, pidió que el cacique del pueblo de Cumbibamba, llamado Santiago, le esté subordinado, como lo habían estado sus antepasados desde tiempo inmemorial. Lorenzo Guamarica apoyó estas peticiones diciendo que su padre, Rodrigo Guamarica, había sido instalado por el Inca como curaca del pueblo de Chimbo —aun sin ser un nativo de ese pueblo— y que, como curaca, tuvo jurisdicción sobre el repartimiento de Chimbo que incluía el «curacazgo» de su oponente. En su defensa, Santiago alegó, por el contrario, que era de poca importancia el que don Rodrigo Guamarica fuese señor de Chimbo desde tiempo inmemorial, pues por «tiempo inmemorial» debería entenderse aquel de los gobernantes Incas y que estos habían sido tiranos que, como tales, habían movilizado a los indios del Cuzco, o de otras partes, para establecerlos en Chimbo con el fin de conservar las provincias que habían conquistado y evitar rebeliones contra su «tiranía». Así, según Santiago, el mismo Inca no tenía ningún derecho de enajenar las posesiones de Congomate, su padre, a menos que hubiese cometido el delito de traición. Como este no fue el caso, y dado que ya no seguían viviendo bajo la tiranía del Inca sino bajo su Majestad el Rey Don Felipe, pedía por lo tanto que debía hacérsele justicia (AGI, Escribanía de Cámara, Audiencia de Quito, Leg. 669 R9 1,1565). Desafortunadamente, no conocemos cuál fue el veredicto de la Audiencia en este caso para saber cuál de los argumentos tuvo más fuerza entre los magistrados españoles, pero muestra fehacientemente la importancia que tuvo la nueva interpretación de la historia en la jurisprudencia colonial. De este modo los indios fueron introducidos en la nueva interpretación del pasado indígena y, es posible, como en el caso de Guaman Poma, que los descendientes de los mitimaes removidos por el Inca fueran los que mayor atención pusieron a este argumento sobre la tiranía de los Incas ya que afectaba directamente sus intereses. Guaman Poma no intentará, pues, negar los cargos de ilegitimidad que los administradores coloniales vertieron sobre los Incas, y en cuanto a los cargos de idolatría que, aparte de los incas, recayeron sobre todo el mundo indígena, él se esforzará en demostrar insistentemente que tan solo los 225

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