En busca del orden perdido

épocas, las que conecta con las dos primeras Edades Bíblicas (Adán y Eva y Noé) del siguiente modo: Los dichos caciques principales y segundas personas y los demás mandones destos rreynos los dichos principales de su antiguo principal fueron rreys y señores que dios le puso desde el primero que desendio de Adan y Eva y de Noe y de primer yndio llamado variuiracocharuna, uariruna, purunruna, aucaruna, yncapacharuna a estos le decían pacarimocruna Capac Apo estos fueron de grande linage y de sangre rreal y casta y son caballeros francos caritatibos y humildes sabios estos dichos hazen buenas obras leales claman la sangre en el servicio de dios y de su magestad y fabor de sus progimos y buelben por los pobres yndios y muere por ellos y los que no son de casta luego vende con sus progimos yndios y se echa de verse en el talle y conversar y en el alegar de la justicia (Guaman Poma 2002: 762 [776]). Esta visión del pasado como la fuente principal de legitimidad guarda correspondencia con su imagen estática del orden social, por la cual sostiene que hay que perpetuar el antiguo orden jerárquico y conservar la pureza de la sangre. Guaman Poma insiste constantemente en que cada uno debe permanecer fijo en su propio rango social, para que el orden social no se descomponga (Ossio 1973b: 158-165). Su interés por el pasado indígena radica en que para él este es fuente de legitimidad. A partir de aquí estamos comenzando a entrar introducirnos en su ideología indígena, la cual ya hemos esbozado en otra oportunidad (Ossio 1970, 1973b, 1977). Pero, además de guardar correspondencia con su imagen estática del orden social, este interés utilitario por el pasado también se acomodaba a una situación creada por el régimen colonial. Esta situación surgió una vez que los españoles abrieron las puertas de su sistema jurídico a los indios para reconocer sus derechos en el plano político y para legitimar sus derechos a las tierras que poseían. De esta manera, los españoles buscaron en el pasado indígena la información necesaria para su exitosa intervención en las disputas legales de los indios, pero, al intervenir en esas disputas, introdujeron sus propios criterios de legitimidad con que evaluaron a los actores de aquel pasado. Estos criterios parece que fueron usados con tanta insistencia que impactaron profundamente en el mundo indígena, como puede verse claramente en el litigio de nuestro autor con los chachapoyas, como vimos en el capítulo anterior. Otro caso, que ilustra explícitamente lo que venimos diciendo y que nuevamente destaca la importancia del argumento sobre la tiranía de 224

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