hijo; o que tuviese tierras ni pueblos, porque su madre fue la primera en tener tratos con el demonio; y porque era de padre desconocido (Guaman Poma 2001: 82 [82]). Una evidencia más de su familiaridad con esta ideología de los administradores coloniales es cuando describiendo la cuarta edad, Auca Runa, nos dice: de como no habia chasques... ni tambos... ni puentes, ni caminos, ni dava tributo porque los rreys daquel tiempo fueran cristianos temieron a dios y a su justicia nunca tomaron sudor de persona ni sus travajos de los pobres yndios en todo este rreyno (Guaman Poma 2002: 73 [73]). Si comparamos el contenido de esta cita con lo que Matienzo dice sobre las características de los tiranos, encontraremos un extraordinario paralelismo, solo que, en este caso, de lo que se trata es de salvaguardar la edad a la cual Guaman Poma se siente vinculado (Matienzo 1967: 7-8). La Nueva Corónica es, pues, un espejo fiel de la época en que fue escrita. Ella expresa las tendencias historiográficas que estaban en boga y es, además, un testimonio del énfasis utilitario que el régimen colonial puso en el pasado. Como hemos señalado, los españoles se interesaron en el pasado indígena solo en la medida en que este les proporcionó pautas para gobernar y para justificar su intervención, sin hacer peligrar la conciencia del Rey. Pero en Guaman Poma este interés utilitario es puesto al servicio de los intereses indígenas y, como cronista, él propondrá actuar como testigo de sus derechos. Esta convicción está expresada con mucha claridad cuando dice: Y aci a V.M. le conste desta Coronica a cada principal de cada provincia de que le viene de derecho que en todas las provincias y corregimientos desde sus antepasados avia solo un principal y señor y no más agora un mitayo tiene titulo el mundo esta perdido y aci es muy justo que yo de testimonio y firmado de mi nombre como coronista y príncipe deste rreyno entonces V.M. le de su titulo... (Guaman Poma 2002: 975 [993]). O cuando en otro lugar dice: «y es muy conbiniente que yo de testimonio para el servicio de dios y de V.M. descanso de los yndios pobres de todo este rreyno» (Guaman Poma 2002: 975 [993]). 3.3. Los criterios de legitimación de los indígenas La única fuente de legitimidad que Guaman Poma reconoce para los líderes nativos es que sean descendientes de las primeras cinco edades o 223
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