En busca del orden perdido

Hubo dos modos de expandir el conocimiento de la lengua quechua y, en una fecha posterior, de otros dialectos indígenas. El primero fue a través de la cátedra y el segundo a través de la publicación de gramáticas y vocabularios para facilitar la evangelización. Todos los catecismos, confesionarios y «cartillas» se hicieron bilingües y aun trilingües. Fueron tan importantes estas publicaciones que por esta razón se introdujo la imprenta en el Perú. Se estableció por primera vez en 1583 y se justificó porque fuera del Perú era muy difícil imprimir textos quechuas y aimaras, ya que la lectura y corrección de pruebas requería la presencia en la prensa de un experto en estas lenguas. El primer impresor que llevó adelante esta tarea fue Antonio Ricardo (Vargas Ugarte 1953: 16). Una vez establecida la imprenta en el Perú, siguieron varias publicaciones tales como el Tercero Catecismo y exposición de la Doctrina Cristiana por sermones en 1584; el Vocabulario de la lengua general del Perú en 1586, que al parecer fue compuesto por los jesuitas; y el Símbolo Catholico Indiano de Jerónimo de Oré, en 1598. Aunque estas gramáticas, diccionarios, catecismos, confesionarios y otras publicaciones fueron diseñadas principalmente para los sacerdotes, para ayudarles a aprender las lenguas y los dialectos indígenas, fueron también muy útiles para los indios que comenzaban a aprender el español o que trataban de mejorar la comprensión de él. Por ejemplo, en la «Introducción al lector» de la Gramática y vocabulario en la lengua general del Perú, llamada Quichua, y en la lengua española, el más copioso y elegante, publicado en Sevilla en 1603, leemos lo siguiente: he hecho este Vocabulario el mas copioso que ser pudo en la lengua Quichua y Española... El cual será muy útil para todo genero de gentes, assi Curas de yndios, como otras personas ecclesiásticas y seglares que uvieren de tratar con los yndios en poblados, y yendo de camino... Será también de mucho provecho, el que comienza en la lengua yndica para los que oyen confesiones.., y el que comienza en la lengua Española (Anónimo 1603; las cursivas son nuestras). Es así como estas publicaciones ayudaron a los sacerdotes misioneros en su tarea de predicar a los indios y dieron un paso preliminar para la alfabetización de los mismos. Guaman Poma fue plenamente consciente de esta literatura, como se evidencia cuando se refiere al Vocabulario de Fray Domingo de Santo Tomás (Guaman Poma 2001: 912 [926]-1079 [1089]), 219

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