En busca del orden perdido

porque todos en general lo afirman y dicen sobre ello lo que yo escribo y no lo que otros fingen y componen; y no creo yo que estos indios tengan memoria del Diluvio, porque cierto tengo para mí ellos poblaron después de haber pasado y haber habido entre los hombres la división de las lenguas en la Torre de Babel (Cieza 1967: 34). La razón por la cual Cieza de León no cree que el diluvio mencionado por los indios sea el mismo que el Diluvio universal es porque piensa que este último sucedió antes de la llegada de los indios a esta tierra, ya que por entonces los indios eran reconocidos como descendientes de las generaciones bíblicas nacidas después del Diluvio (véase p. 174-175). Él no niega que los indios pudiesen haber tenido algún tipo de diluvio, como no se negaba que hubiese sucedido en otras partes del mundo, pero considera improbable que el diluvio referido por los indígenas pudiese ser el Diluvio universal. En este caso vemos dos maneras diferentes de proceder de la crítica: de un lado reconoce la existencia de algún tipo de diluvio, ya que se apoya en la opinión común de los indígenas, y porque el acontecimiento no era peculiar a este mundo ya que figuraba en la historia de otras naciones. Pero, de otro lado, declara que el Diluvio universal no pudo ser el mismo que el diluvio de los indígenas, porque cuando ocurrió el primero, los indios todavía no habían llegado al Perú. Al considerar algunos de los relatos indígenas sobre el pasado como fábulas o historias «falsas», los españoles apoyaron su juicio sobre bases tanto seculares como religiosas, como a continuación se evidencia en Sarmiento de Gamboa: Como estas naciones bárbaras de indios carecieron siempre de letras, no tuvieron cómo poder conservar los monumentos y memorias de sus tiempos, edades y mayores vera y ordenadamente. Y como el demonio, que siempre procura el daño del linaje humano, viese a estos desventurados fáciles en el creer y tímidos para obedecer, introdujoles muchas ilusiones, mentiras y fraudes, haciéndoles entender que él los había criado al principio, y que después por sus maldades y pecados los había destruido con diluvio (Sarmiento 1960: 206). Así, por una parte, Sarmiento destaca la debilidad de la historia indígena atribuyéndola a un factor secular como es el analfabetismo y, por otra, refiere las historias indígenas al demonio que es el padre de todas las mentiras.12 216

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx