comerciar a través del mundo, mayor era el derecho de enseñar la verdad, especialmente si la salvación de los otros dependía de ello. Pero si los indios rehusaban oír el Evangelio, entonces los españoles tenían el derecho de nombrar nuevos gobernantes. En conclusión, los españoles tenían el derecho de llevar a cabo una guerra justa. Sobre bases iguales, recurriendo al principio del «derecho natural», los españoles condenaron la «tiranía» de los príncipes indios, sus leyes «injustas» y los sacrificios humanos. Estas prácticas eran razón suficiente para que los españoles intervinieran en favor de los mismos indios, maltratados tan malamente por sus propios gobernantes. La justificación de la Conquista. En el Perú, para justificar la Conquista, se enfatizó la necesidad de traer el Evangelio a los indios para la salvación de sus almas inmortales. Los españoles se adjudicaron el rol de libertadores para sacar a los indígenas de la opresión y tiranía a que fueron sometidos por el Inca8. Esta caracterización del Inca como «tirano» se expresa claramente en Matienzo (1570), por ejemplo, cuando nos dice que tirano es aquel que: «...por fuerza, engaño o traición, toma y ocupa reino ajeno....».9 A continuación, Matienzo enuncia otras características del «tirano» buscando demostrar cómo los Incas encajaban en ellas. La primera que es tener respecto en todas las cosas más a su provecho que al bien público y de sus súbditos y vasallos se verifica en los Ingas, pues es cierto que no dexaban poseer cosa alguna a sus indios, antes cualquier oro o plata que sacaban era para el Inga.10 La segunda señal de tiranos es si procuran que sus súbditos sean pobres, para que, fatigados y ocupados en sus cotidianos trabajos, no puedan alzar cabeza contra ellos (Matienzo 1967: 7). Como evidencia de la tiranía en el Viejo Mundo se cita a continuación la construcción de las pirámides de Egipto; el edificio de Olympo de Pisístrato, tirano de Atenas; las obras de Polícrates, etcétera; y luego, por analogía, trata de asimilar a los Incas dentro de este concepto, aduciendo que ellos también habían construido grandes edificaciones como la fortaleza del Cuzco, hecha con piedras «...traídas de muy lejos, que parece imposible haberse traído sino por arte mágica, que yo he visto por mis ojos 210
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