En busca del orden perdido

conquistadores. Sus descripciones eran superficiales, confinadas solamente a lo que veían, y sin ningún interés de ir más allá de la reciente guerra entre los dos Incas hermanos: Huascar y Atahualpa. Las indagaciones formales sobre el pasado indígena en sí, solo comenzaron después de que la administración colonial se hubo asentado, pasada la agitación de la Conquista, y luego de que la colonización española comenzó a ser influida por el debate jurídico sobre la legitimidad de la Conquista española.6 Este debate tuvo una gran influencia en los escritos históricos sobre los indios. Desde entonces se pueden distinguir dos tendencias antagónicas que pautan los escritos históricos sobre los indios: una, favorable a los indígenas y muy crítica de la dominación extranjera; la otra, desfavorable y defensora de la administración colonial. La polémica sobre los justos títulos como marco ideológico Las Casas. La justificación de la Conquista española se basó en principios religiosos bajo los cuales el Papa tenía la prerrogativa de conceder territorios recientemente descubiertos a cualquier príncipe cristiano que, a su vez, se obligase a propagar la fe cristiana. El Papa Alejandro VI, en su bula «Inter Caetera» (1493), concedió los territorios descubiertos por Colón a los Reyes Católicos de España. Pero aunque su concesión pudo considerarse como sagrada, no impidió que algunos sacerdotes protestaran contra la legitimidad de la Conquista. Así, en los primeros años del siglo XVI, algunos sacerdotes elevaron sus protestas contra el maltrato y la explotación de los indios por los españoles. Siguiendo esta línea, en 1515, Bartolomé de las Casas comenzó su campaña contra la pretendida legitimidad de la Conquista denunciando la explotación de los encomenderos. Su vigorosa protesta recorrió muy pronto todo el orbe cristiano llegando hasta Carlos V quien, eventualmente, se mostró preocupado al igual que posteriormente sus sucesores, tratando en adelante de justificar por todos los medios la Conquista. Tanto fue así que inclusive pidió a su «Cronista Oficial del Reino» dedicarse él mismo a estudiar las colonias (como señala Rómulo de Carbia) creando, como corolario en 1571, el puesto de «Cronista Mayor» para escribir la historia de las colonias.7 208

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