En busca del orden perdido

eran descendientes de matrimonios legítimos, sancionados por la Iglesia católica y sin ninguna contaminación de sangre judía o mora. Igualmente, contenían testimonios y firmas de testigos, como también citas de diferentes crónicas donde se registraban sus hazañas. Así, la historia, tal como fue escrita por estos cronistas era literalmente un «testigo de los tiempos», como dice Murúa, citando a Cicerón. Esta importancia social atribuida a las crónicas se ejemplifica claramente en una carta publicada por Levillier en Gobernantes del Perú, bajo el título: «Carta del Dr. Loarte al Presidente del Consejo de Indias». En ella se incluye una petición del Cabildo del Cuzco protestando contra «los cronistas, que no vieron ni entendieron los hechos de la Conquista, y escriben sin averiguar la verdad»; además, comenta sobre el derecho del Rey de España en los territorios americanos y sobre los méritos de los descubridores, conquistadores y demás pobladores. El propósito principal de esta carta es el de quejarse de la omisión que los cronistas hacen en sus escritos de mencionar a sus antecesores. No es tanto, pues, una crítica al trabajo histórico en sí, sino más bien a la exclusión que se ha hecho (Levillier 1921, VII: 26). Con respecto a las crónicas medievales, que tenían como propósito el exaltar los hechos del Príncipe y otorgarle al pasado un valor ejemplar, la crónica indiana mantendrá estas características, pero también introducirá algunos cambios: ahora no solo los nobles son convertidos en héroes, sino también los rudos conquistadores de extracción social baja. Así, el conquistador, aunque de origen social bajo, era capaz de ascender en el orden jerárquico de su sociedad obrando en servicio del Rey. De aquí que se considerase a la crónica como una fuente vital para validar los derechos a posiciones sociales altas, dentro de un sistema que dio tanto valor a las hazañas individuales de aquellos que querían mejorar su suerte. 2.2. La presencia indígena en las crónicas Las primeras crónicas escritas en el Perú se preocuparon, principalmente, de los hechos de los españoles durante la Conquista y, luego, de las Guerras Civiles que duraron desde 1538 hasta 1550.5 En estos primeros años, los cronistas se interesaron en el mundo indígena tan solo para utilizarlo como telón de fondo para destacar las hazañas de los 207

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