padre Fray Martín de Murúa, cuyo acceso me tomó alrededor de veintiséis años y nueve años más lograr su publicación en una muy cuidada edición facsímil (2004). Gracias a este documento, y también a la Historia General del Perú del mismo autor, es que actualmente un equipo de investigadores, bajo los auspicios del Centro Getty de California, estamos estudiando y obteniendo resultados insospechados sobre los vínculos entre ambos cronistas y sobre el proceso de construcción del texto, los dibujos y el ensamblaje de las páginas de estas obras que constituyen los máximos exponentes de los primeros manuscritos ilustrados del Perú. Para efectos comparativos, una peculiaridad muy poco frecuente que se da con estos tres documentos es que, vistos en su conjunto, uno representa un extremo indígena, por haber sido escrito por un historiador autóctono; otro, el extremo europeo u occidental, por ser la versión acabada de un historiador español; y el tercero, un punto intermedio, por conjugar el esfuerzo de Guaman Poma y Murúa. Poco a poco nuevos datos perdidos en archivos públicos y privados del Perú y del extranjero se vienen sumando a lo conseguido hasta el momento. Últimamente, un documento aparecido en Jauja y fechado entre 1594 y 1595, dado a conocer por Víctor Solier Ochoa y estudiado por Carlos Hurtado (2007) y José Carlos de la Puente (2008), una vez más menciona al cronista ayacuchano desempeñándose como intérprete al servicio del sacerdote Gabriel Solano de Figueroa. Y seguirán apareciendo documentos de esta índole muy posiblemente en los archivos de Huancayo —donde se encontró este último—, y en los de Ayacucho, Cuzco y Apurímac, que están relativamente inexplorados. El estudioso aficionado ayacuchano Alberdi Vallejo desde hace muchos años habla sobre la existencia de unos borradores de Guaman Poma con dibujos a color y últimamente ha dado a conocer unos documentos muy interesantes donde uno de ellos hasta incluiría un dibujo a color de nuestro cronista, y otro con referencias sobre la esposa que tuvo. Desafortunadamente, las referencias bibliográficas que otorga son tan vagas que hace poco nadie en Ayacucho pudo decirme dónde ubicarlos. Entre los aportes más notables de los últimos tiempos para el conocimiento de la obra y su autor, tenemos a la página web que la Biblioteca Real de 20
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