Copenhague ha dedicado a nuestro cronista indio. La digitalización que han hecho, con la muy profesional colaboración de Rolena Adorno, del íntegro de la Nueva Corónica, la transcripción y los índices, ofrece a los investigadores una ayuda invalorable. Debo admitir que sin la existencia de esta página, la reconstrucción que he intentado de la vida de Guaman Poma me hubiera resultado penosísima. Gracias a ella el seguimiento de personajes, localidades, fechas y demás detalles cercanos a nuestro personaje que se encuentran repartidos en diferentes páginas de su manuscrito y en otros documentos, me ha resultado bastante más cómodo que en el pasado. Antes, cuando hice la investigación para mi tesis, para cada uno de estos detalles hacía una ficha e indicaba la página en que estos se ubicaban. Al final, tenía un cúmulo de fichas donde se me hacía muy tedioso encontrar el dato que se enlazaría con mi argumento. Hoy basta poner el nombre del detalle en los recuadros de búsqueda por materia y por página para que de inmediato aparezcan todas las páginas donde hay referencias al respecto. Es poca la verosimilitud de la mayor parte de las afirmaciones que hace el cronista ayacuchano sobre su persona, ya que estas están en función del rol que él asume como portavoz de los indígenas ante el Rey de España para que restaure el orden en la región andina. Ellas son parte de la tónica mítica que impregna al documento. En consecuencia, para sonsacar lo propiamente auténtico hay que leer entrelíneas, de manera algo semejante a como lo hace Moses Finley (1961) con los poemas homéricos para reconstruir el mundo de Odiseo. En esta tarea, los nombres de personas y lugares son fundamentales. Salvo algunas excepciones, como puede ser el caso del medio hermano Martín de Ayala, la mayor parte de los nombres que da son verificables como existentes a través de otras fuentes. Sean virreyes, corregidores, sacerdotes, encomenderos, líderes étnicos, etcétera, todos ellos tienen la capacidad de actuar como hitos históricos en las andanzas de nuestro personaje. Por ejemplo, sabemos que el material que encierra la Nueva Corónica no va más allá de 1615, porque este es el último año que figura tanto en el manuscrito, como en una carta donde avisa al Rey de España que le envía su documento, y porque en esta última está en suspenso el nombre del sucesor de Juan de Mendoza y Luna, que gobierna el Perú hasta ese año y es el último virrey que se menciona en la 21
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx