una página, para identificar valoraciones ya sea morales o de índole jerárquica en la disposición de objetos y sujetos que figuran en los recuadros. Tanto Rolena Adorno (1986) como Mercedes López Baralt (1988) recogieron esta observación con gran entusiasmo enmarcándola bajo cauces semióticos y conduciéndola a derroteros más amplios. Pero han sido tres investigadores chilenos los que con mayor exhaustividad la han explorado deteniéndose en cada uno de los 398 dibujos de Guaman Poma: Carlos González Vargas, Hugo Rosati Aguerre y Francisco Sánchez Cabello. Deslumbrados por la obra de nuestro cronista indio, decidieron acometer la empresa de analizar cada uno de los dibujos que encierra esta para determinar el grado de consistencia en el uso de los valores de la bilateralidad. Luego de reunirse casi cotidianamente por cerca de 4 años, en el año 2003 produjeron Guaman Poma. Testigo del mundo andino, que tuve el gran placer de prologar. Una de sus conclusiones más interesantes es que de todos los dibujos, solo 23 presentan una lateralidad dudosa. Es quizá en relación a la vida del descendiente de los Yarovilca donde se han logrado los mayores avances desde que sustenté mi tesis en 1970. En aquella época, todos los que nos interesamos por sus rasgos biográficos solo disponíamos de los datos que él nos brindaba sobre sí mismo en su manuscrito. Como documentos externos a esta fuente, solo se conocían: la carta del mismo autor donde comunicaba al Rey de España que había concluido con su trabajo y que se lo estaba enviando; un documento publicado por Raúl Porras Barrenechea (1971) donde figuraba como intérprete en una composición de tierras; y dos documentos de muy difícil acceso que existían en Ayacucho, sacados a la luz por el historiador Edmundo Guillén Guillén (1969). Uno, dado a conocer por su propietario en unos números de El Estandarte Católico (1952; 1954), y que más tarde fue publicado como Y no ay rremedio (1991); y otro que da noticia de la sanción que Guaman Poma recibe en su litigio con los chachapoyas, que fue en parte publicado por el padre Pedro Mañaricúa en la revista Huamanga (1955), y años más tarde de manera íntegra por Juan Zorrilla (1971). A todo este corpus de información debo añadir el ahora denominado manuscrito Galvin o Historia y Genealogía de los Reyes Incas del Perú del 19
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