En busca del orden perdido

momento era el padre Rodrigo de Canedo. 57 En una nueva revelación sorprendente, pero cuyas fuentes son vagas, el mencionado estudioso ayacuchano Alfredo Alberdi Vallejo señala que, al parecer, el nombre de Guaman Poma fue Felipe Lázaro Poma. Según manifiesta, su fuente es un corpus documental existente, al parecer, en el antiguo Hospital de San Juan de Dios, que cree haber estado al alcance del padre franciscano apodado «Minimus», pero cuyo verdadero nombre era Pedro Mañaricúa. Hoy, desafortunadamente, nada de eso permanece en dicho establecimiento, que solo alberga materiales muy tardíos. Citándolo textualmente esto es lo que expresa: «La posible documentación que usó el padre Mañaricúa para copiar solamente la compulsa que se asemeja a la transcripción del pleito de Chiara y que alguna vez perteneció al archivo del antiguo hospital San Juan de Dios de Huamanga, contenía además manuscritos antiguos adjuntos que indicaban más datos sobre la personalidad histórica del autor andino. Inicia aquel corpus documental el 08 de febrero de 1595 con la queja de don Melchor Fernandez [mencionado en el documento Prado Tello en los ff. 54 y 84], curaca de los cañaris de Huamanga por el quebramiento de mojones de sus tierras en ‘Ynyacla’ [mencionado este sitio en el documento Prado Tello por Inés Coca como ‘Ynllalla’, f. 60], parcela entre Chupas y Chiara [también existe otro lugar de igual nombre en Huancavelica y en Sondondo] por don Phelipe Guaman Poma; en un auto del corregidor de la ciudad, licenciado García de Vera [concordante con el documento Prado Tello, f. 47v], ordena que al día siguiente del reclamo los interesados exhiban los títulos de las tierras demandadas pero al no presentarlas con oportunidad amparó, indirectamente, las pretenciones de don Phelipe que, después de esto, iniciarían querellas los curacas de los chachapoyas, cayambes y quinitos hasta lograron anular la sentencia a favor de Guaman Poma sobre las tierras arriba indicadas ... De aquel documento entresacamos unas cuantas líneas del testamento otorgado en 1660 por la ‘cacica’ de Astanya [del linaje pabre del pueblo de Concepción en Vilcashuamán, hoy llamado San Antonio de Astanya]. Circamarca, Warakowayqo, Yanapiruro y Rantavilcas, doña María Curi Ocllo hija de María Huaccra y de don Melchor Ruque Yupanqui [a veces se escribe ‘Roca’], que se casó con un tal Phelipe Lázaro Guaman. El nombre del don Melchor quedó registrado por el mismo Guaman Poma en el documento Prado Tello [f. 51v] como ‘Apo Ruequ Yugualpa’ [debe haber error de trascripción en ‘Yu-gualpa’ en vez de Yupanqui como aparece en el original huamanguino], uno de los propietarios ancestrales de las tierras de Chiara. En toda la documentación colonial huamanguina solamente existe este nombre de la nobleza regional inca que, probablemente, al casarse Guaman con ella le haya tocado el cacicazgo de este importante sector que caía hasta la jurisdicción de Chupas, integrante de la antigua provincia incaica de Lucanas, cuya extensión territorial llegaba hasta las cabeceras de la ciudad de Huamanga y parte del obispado del Cusco» (Alberdi Vallejo 2006: 7-8). 58 Quizá debido a esta afición por cambiarse de nombre se debe que no lo podamos identificar como fuente de algún cronista europeo. No sería de extrañar, por ejemplo, que sea él el que se esconde detrás del quipucamayoc Auquiruna de Fray Buenaventura de Salinas y Cordova. 199

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