diré. Demás de esto, los indios que se le vinieren a quexar de sus caciques, ha de asentar por escrito la quexa, e no sabiendo escribir en su quipo, y cada cuatro meses o seis, llevarlas al Corregidor para que él haga justicia» (Matienzo 1967: 52). 49 Ver Luxton (1979); Brokaw (1999, 2002, 2003); y Adorno y Boserup quienes, aunque evitan la palabra quipu, no dejan de reparar que el índice de la Nueva Corónica delata un patrón consistente con lo que ellos llaman «decimal-ordering system of Andean culture» (Adorno y Boserup 2003: 60). 50 En una revisita a las parroquias de Santa Ana y María Magdalena del siglo XVIII vemos que estas se oponían de acuerdo a un esquema dualista, donde la primera figura como parte de una mitad hanan (alta) y la segunda, urin (baja). En el recuento que se hace de unidades sociales vinculadas con estas parroquias, se puede apreciar que los antamarcas figuran vinculados con Santa Ana, mientras que los chachapoyas de Chiara con la parroquia opuesta (Archivo Departamental de Ayacucho 1983). 51 Ávila presenta una historia semejante en su obra sobre Huarochirí, pero en este caso el personaje quemado por los españoles es un anciano checa del ayllu Casicaya cuyo nombre era Tamlliuya Caxalliuya (Ávila 1966: 105, cap. 18). El parecido existente sugeriría que se trata de una tradición mítica cuyo personaje central variaría de acuerdo a la filiación étnica del narrador. 52 Los personajes referidos son Guanbo Toma, del grupo quichiua; Aruni de los aimaraes; Uancari de los lucanas; Uacralla de los soras; Cacyanap de los andamarcas; Chauay Guaman de los angaraes; Alanya y Chuqui Llanqui de los huancas; y Guayanay de los chinchay cocha. 53 En la página 948 [962] Guaman Poma señala explícitamente que Guaman Chaua es su bisabuelo y en la 111 [111] refiere que Yarovilca Allauca Guanuco es abuelo de Guaman Chaua y que este es abuelo de Martín de Ayala, padre de Guaman Poma. (Guaman Poma 2001: 948 [962] y 111 [111]). 54 En Y no ay rremedio se habla de Juan Tingo como cauina conga churi y confunde, al parecer por la proximidad entre las etnias, el apelativo que le correspondía a los uaroc. 55 Pero, ¿podemos estar seguros de que eran amigos de los caviñas cuando la parte contraria los acusa de haber envenenado a un hijo y a una nieta de Juan Tingo? (Prado y Prado 1991, 2001: f. 57r). 56 De acuerdo a un documento existente en el Archivo General de la Nación (Títulos de Propiedad, Leg. 14, C 305, f. 4, Testimonio de la escriptura de donación de 100 fanegas de tierras en las Lomas de Chupas que Cristóbal Peña de Cháves otorga a favor de la Compañía de Jesús) el 7 de julio de 1604 Cristóbal Peña de Cháves otorga una donación a los padres de la Compañía de Jesús consistente en cien fanegas de tierra y unas casas y venta de papas que él había edificado ubicadas en las Lomas de Chupas. Ellas colindaban con las tierras de Pedro Jerónimo de Cárdenas, de Alonso Hernández Coronado y de Fernando Alonso de Badajoz «…por las partes del camino del Cusco e por la otra parte con las lomas de los indios chachapoyas…» (f. 3r). Contaban con agua para riego. Hace esta donación para que en la ciudad de Huamanga los jesuitas funden «…una casa y colegio donde aprendan virtudes asi los hijos de los vecinos desta ciudad como los naturales della e porque de parte de algunas personas se a pedido a la dicha Compañía en bien poder hacer la dicha fundación y al presente esta en esta ciudad el padre Pedro del Castillo y otros padres de la dha Compañía…». El provincial en aquel 198
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