En busca del orden perdido

Si comparamos esta versión con la que nos da en el Manuscrito Galvin, que es el manuscrito previo a este texto final, vemos que es un añadido totalmente ausente en la anterior. Allí no se menciona para nada a los rucanas sino más bien se dice que: «Llevaban siempre las andas destos Reyes Ingas cuatro Señores de los más principales que en su consejo tenía, como entre nosotros Duques o Marqueses, que para el efecto estaban dedicados de los cuatro suyos, que son las cuatro provincias de Collasuyo y Chinchaysuyo, Conti suyo y Antesuyo los cuales residían siempre con el Inga en su palacio, dejando en sus lugares hermanos, hijos o parientes cada uno como mejor le parescía, que para todo tenían licencia del Inga porque como siempre andaban con él en su compañía, los quería mucho y les hacía muchas mercedes y grandes, beneficios. Y hacía el Inga esto por tener sujeta su gente, y principalmente la de las cuatro provincias, en las cuales estaba repartido todo este reino y como las cabezas estaban tan sujetas, lo estaban ni más ni menos los demás» (Murúa 2004: f. 55r). De manera correlativa a este texto, un dibujo que lo ilustraba y este mismo relato fue transferido de este manuscrito al que se constituyó en versión final. Tratando de ser fiel a dicha descripción, el artista, que usa un estilo parecido al de Guaman Poma, dibuja a cada cargador con los atributos que el cronista indio da a los representantes de los cuatro suyus. El del Chinchaysuyu a la usanza de los lucanas, el del Antisuyu como los indios amazónicos, el del Collasuyu, como los collas, pero cuando representa al del Continsuyu a pesar de que lo viste de acuerdo a las tendencias de esta región, lo rotula como Callahuaya (que era una etnia del Collasuyu) (Murúa 1964, II: 35; véase fig. 18c). 195

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