En busca del orden perdido

tuvo lugar, es decir en 1601. Si este fue el caso, quiere decir que aquella expulsión de la ciudad de Huamanga por cuatro años conque se le castiga en 1600, como corolario de su juicio con los chachapoyas (Zorrilla 1977: 63), no se cumplió. 17 Según Bernardo Bernardi, «la edad fisiológica responde a la medición fisiológica del desarrollo de un individuo, o al tiempo calculado desde su nacimiento hasta el presente. En los sistemas occidentales, este cálculo no depende más en la simple observación del desarrollo fisiológico de la persona, pero en la aplicación de un método autónomo de medir el tiempo, es decir, el calendario, con los años calculados sobre la base de la recurrencia de un día determinado en un mes determinado. La edad estructural se caracteriza por su impacto institucional. Se evalúa en relación al grado de integración en la vida social y a los grados sucesivos de promoción en la sociedad. Este concepto es análogo a aquel de ‘tiempo estructural’ analizado por Evans-Pritchard. El sostiene que los Nuer ‘piensan más fácilmente en términos de actividades y sucesión de actividades y en términos de estructura social y diferencias estructurales que en unidades puras de tiempo’. Un fenómeno similar se encuentra en el concepto de edad estructural. La edad de un individuo no se mide en relación a los estadios de su desarrollo fisiológico, sino en relación a las actividades sociales que se consignan a los individuos [...] En sociedades con sistemas de clase de edad, solo la edad estructural es importante; la edad fisiológica es ignorada» (Bernardi 1985: 9; la traducción es nuestra). 18 Elvira Tundidor, por avenidas que no precisa bien, coincide en algo semejante al señalar que «por datos que nos da de su vida, podemos concluir que nació en 1551, seguramente en el Cuzco, y que murió en Huamanga en 1591. Esto confirma la tesis de que el capitán Avalos y Juana Curi entraron en relación después de la batalla de Huarina, en 1547; y salvo que Huamán haya mixtificado su edad, era diez o veinte años mayor que su hermano. Según el parecer de Porras Barrenechea, Pietschmann y otros autores, Huamán Poma debía ser menor que Martín, y, por tanto, Juana Curi llevaba ya consigo a su hijo mestizo al contraer matrimonio con Huaman Malqui» (Tundidor 1959: 23). 19 Según nuestro célebre historiador Raúl Porras Barrenechea, «El episodio más dudoso de la biografía paterna es el referente a la vinculación sui generis que, desde la batalla de Huarina, o de Chuquinga tuvo el capitán Avalos con Huaman Mallqui y su familia. El cronista nos habla de un hermano suyo, mestizo, llamado Martín de Ayala, quien fue hijo del capitán Luis Avalos de Ayala y de la madre del cronista doña Juana Curi Ocllo. Huamán Poma elude explicar la forma y el tiempo en que el capitán Ayala sedujo a su madre, pero de sus propias afirmaciones y de la cronología se deduce que estas relaciones se contrajeron, hallándose ya unida a Huaman Mallqui, quien ajeno a las susceptibilidades occidentales, tomó esta colaboración como un gran honor, que el cronista comparte, según se desprende de sus continuas alabanzas al caballero Ayala y a su linaje (1107). La familia Huamán vivió agradecida y guardó con respeto el nombre de don Luis Avalos de Ayala, pero lo que es más pintoresco, Huaman Mallqui, el cónyuge agraviado, adoptó el nombre de su competidor conyugal y lo trasmitió a sus hijos» (Porras 1971: 18). 20 Más bien lo que sí nos confirma Alberdi Vallejo es que otro personaje apodado Juan Pecador, calificado y hasta retratado como «hermitaño» por Guaman Poma, sí existió, pero no da señas de pertenecer a ninguna orden religiosa. Lo que recoge es que por 191

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