1605 deambuló por Huamanga una persona que tenía dicho apelativo pero cuyo verdadero nombre «era don Juan de Toledo, natural de Sevilla. Este personaje gozó de santidad como ‘hermitaño’, haciendo disciplinas extraordinarias, contemplando un cráneo que constantemente llevaba en las manos. Por algunos testimonios documentales sabemos que Juan de Toledo murió en la ciudad de Potosí en 1625, según nos transmite don Ricardo Palma, estampando el ‘testamento’ de aquel personaje con las siguientes palabras: ‘Yo, don Juan de Toledo, a quien todos hubisteis por santo, y que usé hábito penitencial, no por virtud, sino por dañada malicia, declaro en la hora suprema: que habrá poco más de veinte años que, por agravios que me hizo don Martín de Salazar en menoscabo de la honra que Dios me dió, le quité la vida a traición, y después que lo enterraron tuve medios para abrir su sepultura, comer a bocados su corazón, cortarle la cabeza, y habiéndole vuelto a enterrar me llevé su calavera, con la que he andado sin apartarla de mi presencia, en recuerdo de mi venganza y de mi agravio. ¡Así Dios le haya perdonado y perdonarme quiera!» (Alberdi Vallejo 2006: 17). 21 Aunque no sabemos de cuál se trataba porque existían cuatro: el de la Caridad fundado en 1546, el de San Lázaro en 1555, el de Espíritu Santo en 1555 y el de Nuestra Señora de los Remedios en 1557 (Rabí 2006). 22 La viabilidad del posible vínculo que pudo tener con Cristóbal de Albornoz también me hace dudar que pudiera nacer entre 1557 y 1562, como supone el estudioso ayacuchano Alfredo Alberdi Vallejo a partir de una deducción que realiza en base a una referencia explícita sobre la edad de Beltrán de Caicedo, el administrador del Hospital de Indios amigo de la familia de nuestro cronista, en 1582. Al cúmulo de novedades que ha descubierto este investigador sobre la vida de Guaman Poma se agrega una donde se dice que en 1582 Beltrán de Caicedo tenía 45 años. Asumiendo que este personaje debía ser mayor que el cronista indio por figurar en unos dibujos en la Nueva Corónica (véanse figs. 9 y 11), como contemporáneo de Martín de Ayala, supone que le llevaría 20 o 25 años de edad. En otras palabras, deduce que Beltrán de Caicedo debió nacer en 1537 (1582- 45= 1537) y Guaman Poma entre 1557 y 1562 (Alberdi Vallejo 2006: 2122). Si bien el fondo de este razonamiento podría ser válido, habría que preguntarse si los dibujos dan pie para establecer las diferencias de edad que establece y, por último, si ha tomado en cuenta que el supuesto sacerdote Martín de Ayala debió nacer en 1552, como señalamos anteriormente (véase p. 68), y por lo tanto no ser tan contemporáneo del administrador del hospital ayacuchano. 23 Mas no el de «Ayala», que lo reserva particularmente a Domingo, Martín y a unos hijos de este último que serían sus hermanos (véase cuadro 5). 24 Hoy la mayor parte de los nombres de estos pueblos aparecen asociados con distritos de las actuales provincias adyacentes de Dos de Mayo y Yarowilca, en el departamento de Huánuco. Desafortunadamente, en aquel de La Unión, donde se ubican las ruinas de Huanuco Pampa o Huanuco Viejo, no hemos podido identificar a cuál de aquellas reducciones perteneció; sin embargo, hay que hacer constar que se trata de un distrito adyacente al de Sillapata. 25 El nombre de este personaje figura entre los curacas citados por Luis de Monzón en la visita que realizó al repartimiento de los Rucanas Antamarcas en 1586 y que fue 192
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