En busca del orden perdido

de que las iluminaciones y los dibujos preceden a la redacción (Cárdenas 1998: 90), no sería impensable que la orientación nemotécnica de esta metodología pudiese haber devenido del manejo de quipus, como lo sugerí años atrás (Ossio 1977: 54) citando al maestro Raúl Porras Barrenechea cuando dice: «Guaman Poma concibe su obra como los edificadores de muros incaicos por pequeños fragmentos adosados unos a otros, sin mezcla ni trabazón interna. El texto de cada página, generalmente referente al dibujo fronterizo o del reverso, es independiente del de la página anterior y de la posterior o simple eslabón de una serie de párrafos completos en sí mismos y con vida celular. No hay pues una narración continua, sino una serie de trozos sueltos y sobre todo de leyendas o explicaciones de los dibujos. La historia está subordinada a estos y no los dibujos en función o ilustración de la historia» (Porras 1971: 47-48). Como lo hice notar en aquella oportunidad (Ossio 1977), tal es la importancia de los dibujos en la Nueva Corónica que cada sección que figura en el índice, en vez de remitir al lector a un texto, lo hace a uno de ellos.4 La verdad es que muchas veces ellos hablan más que la palabra escrita aunque, como diría Tom Cummins (1992), ambas formas comunicativas estarían indisolublemente ligadas otorgando un nuevo sentido al uso que nuestro cronista hace del término quilca. Esto convalidaría hasta cierto punto el calificativo que alguna vez le dio Emilio Mendizábal (1961) a Guaman Poma: el de ser el último qellqacamayoc. Como no podía ser de otro modo, son numerosos los estudios que se han realizado sobre estas expresiones artísticas, incidiendo algunos en la vertiente occidental que las inspiran, y una buena parte en la raigambre indígena que esconden. Tom Cummins (2003) y Maarten van de Guchte (1992), por ejemplo, han dado aportes notables identificando modelos europeos que guardan un extraordinario parecido con varios dibujos del cronista indio. Pero lo que a numerosos especialistas ha resultado más atrayente es la posición espacial de los objetos y los sujetos en cada uno de los dibujos de la Nueva Corónica. Ya en mi tesis inicial, y en varias de mis publicaciones, indiqué la importancia de la oposición lateral de derecha e izquierda, así como la de alto y bajo, que guarda correspondencia con la parte superior e inferior de 18

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