En busca del orden perdido

Ocllo, se une a Martín de Ayala y engendra a Guaman Poma y a sus hermanos. Ahora bien, si Juan Tingo —como caviña— era de una posición semejante al de la madre de nuestro cronista. —en tanto Inca de privilegio — no escaparía a la lógica de estos intercambios que esta misma señora pudiese haber sido hermana de este personaje de origen cuzqueño o que su hija Juana Chuquitinta pudiese haber sido la esposa de Guaman Poma o de alguien cercano.60 Sea como fuese, ambas familias defendieron sus derechos encontrando amparos en distintos funcionarios e instancias administrativas. De aquellos otorgados por la Audiencia de Lima se deduce que Guaman Poma tuvo que ir hasta dos veces a Lima. Por ser el más activo y altisonante de todos los miembros de su familia debió descollar con creces frente a todos ellos en preparación y manejo de redes influyentes. Obviamente, esto significó constituirse en el blanco de todos los enemigos que combatía. Es contra este futuro historiador que se centraron los ataques de los chachapoyas pues de sus parientes Ayala ninguno figura en el documento publicado por Zorrilla, ni en otro semejante que forma parte del litigio de Jacinto Infanzón contra los indígenas de Chiara de 1807, que se encuentra en el Archivo General de la Nación (1807: f. 193). Aunque los chachapoyas pudieron alegar que Guaman Poma no era ni curaca ni acaudalado, nadie sin cierta preparación educativa, conexiones sociales y recursos económicos hubiera podido pasar tanto tiempo litigando al punto de ir a Lima hasta en dos oportunidades. De tener seguidores a quienes lideraba como cacique, hasta los mismos chachapoyas lo reconocen al señalar que «…sugeta algunos yndios, aquele respetan por tal…» (Prado y Prado 1991, 2001: f. 30r). Así como Juan Tingo cede derechos a la tierra a individuos que le brindan servicios como reparar canales de riego y tiene yanaconas que lo sirven, así también los Ayala cuentan con personal de servicio a cambio de facilitar tierras. Por ejemplo, un indio huanca llamado Lorenzo Lloquella Apari, quien en el folio 57v es citado como caso de cimarrón, salteador, hechicero, bígamo, y páginas después en el folio 64r como padre de Juan Maypicama y Juan Purichi, en el folio 66v es descrito como concertado con Martín de Ayala obligándose a 187

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