918, nota 1). También Lucas de Valencia, que se desempeña como representante del alcalde ordinario de la ciudad de Huamanga en el reconocimiento de derechos sobre parcelas de tierras. Asimismo, las monjas de Santa Clara que llegan a decir ser «cosa de risa», ante la acusación que les hace nuestro cronista de mandar a indios que le robaran sus alisos, que por carga valían un «tostón» (Prado y Prado 1991, 2001: f. 67v). Consciente el mismo Guaman Poma de la envergadura de los rivales, dirá: Y como son vecinos e indios oficiales y no podemos alcanzar nuestra justicia como son vecinos y poderosos y ricos y otros mestizos que los impone y hace peticiones y nota e insiste y revuelve toda la tierra y no se le da nada de gastar, porque dicen ellos que le ha de costar dos o tres mil pesos y que nos ha de matar a nosotros, y tienen favor de los dichos Corregidores y Protector. Y así no lo ha querido cumplir ni hay remedio, porque tiene favor en esta Audiencia a su costa de ellos como les constará a Vuestra Señoría por un decreto y petición, temiendo de ellos y del dicho Corregidor de que no me haría justicia como a herederos y sucesores de la dicha hacienda (Prado y Prado 1991, 2001: f. 56r). Y añadirá más adelante: Y todos estos dichos se han entrado de más de las dichas fanegadas que tienen en sus títulos de lo que se compuso y de ello quieren entrar en más tierras, y no hay remedio porque son vecinos y poderosos y ricos de hacienda y las justicias hacen todo lo que ellos piden y de ellos somos agraviados (Prado y Prado 1991, 2001: f. 63v). Si hay dos rasgos que caracterizan a nuestro cronista son la terquedad y la osadía de enfrentarse a los más peligrosos rivales buscando defender causas que le parecían justas. Obviamente, para hacerlo, algún amparo debía de tener. Difícilmente un don nadie habría sido capaz de semejante temeridad. Sin embargo, ya había tenido algunos tropiezos serios como cuando fue expulsado del repartimiento de los Rucanas Antamarcas (véase p. 24). Pero ni esta circunstancia lograba doblegarlo y contra viento y marea reivindicaba su condición de «Cacique Principal, Gobernador y Administrador de todas las comunidades de la provincia de los Lucanas, Soras, Andamarcas y Circamarcas». El problema que habría que dilucidar es si las causas que defendía se enmarcaban dentro de la legalidad de la realidad que le tocó vivir. Es cierto que el sistema colonial dejó margen para que se incorporasen los 181
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx