quería personificar? El nombre es muy bíblico como para no dejar de pensar que pudo seducirlo para dar cuenta de su solidaridad con los pobres, especialmente si se les servía en un hospital como el que vincula a su familia. De su afición por estos artificios da cuenta su impostación como servidor de Cristóbal de la Cruz, que no es otro sino Jesucristo, durante su recorrido hacia la ciudad de Lima para hacer entrega de su crónica (Guaman Poma 2001: 1108 [1118]).58 Además, como se puede apreciar a lo largo de la Nueva Corónica, frecuentemente nuestro cronista, como aquellos dioses de la mitología de Huarochirí, gusta presentarse ya sea como pobre o como rico según el contexto que detalla. Sin embargo, llama la atención que habiendo sido prácticamente lugarteniente del presbítero Gabriel Solano de Figueroa, de haberse codeado con personas prominentes tanto en Huamanga como en otras partes, de haber recibido amparo de funcionarios encumbrados de la administración afincada en Lima, de mantener vínculos tan estrechos con personajes que los mismos chachapoyas los dan como legítimos propietarios en Chupas, de enumerar la propiedad de infinidad de terrenos, etcétera, ¿alguien podía acusarlo de ser pobre y no llamarse Guaman Poma? ¿Creían verdaderamente los chachapoyas que sus acusaciones podían tener acogida? Y parece que las tuvieron pues en el documento que presenta el alegato de los chachapoyas publicado por Zorrilla, el teniente de corregidor Gaspar Alonso Riero, confirmando un veredicto previo de otro lugarteniente de corregidor llamado Pedro de Rivera, dicta la siguiente sentencia: Que por cuanto en la sentencia en esta causa dada Don Felipe Guaman Poma que por otro nombre está averiguado llamarse Lazaro esta declarado por no parte en ella, y por la ynformasion que criminalmente contra el esta fecha a pedimento de los yndios chachapoyas consta y estea provado, ser yndio humilde, y por embustes se intitula Casique y sin ser Casique, ni principal sujeta algunos yndios, que le respetan por tal, y las intenciones maliciosas, y embustes con que siempre ha procedido, ha pretendido oficios, y ser yndio de mala inclinación, y todo lo demas que verse devia, dijo que por este su auto condenava, y condenó a el dicho Lazaro yndio en doscientos azotes que se le den públicamente… y… dos años de destierro de esta ciudad y seis leguas a la redonda (Zorrilla 1977: ff. 30r y 30v). 179
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