forjado por los cuzqueños. Además, lo enlaza con la aristocracia cuzqueña haciéndolo figurar como cuñado del décimo Inca Tupa Yupanqui por haberle dado una hermana de la cual nace aquel aguerrido líder llamado Quiso Yupanqui, que pone en jaque a la ciudad de Lima. Siguiendo con su patrilinaje, a Martín de Ayala, su padre, no solo lo legitima como hijo del anterior sino que, por añadidura, le da el rol de embajador ante Pizarro, defensor de la Corona Real como combatiente y vencedor de rebeldes tales como Gonzalo Pizarro, Diego Centeno y, sobre todo, Hernández Girón. Finalmente, siguiendo los cauces de los intercambios matrimoniales directos practicados por los incas, lo hace beneficiario de una hija secundaria del Inca ya mencionado. Con este matrimonio no solo queda realzado el padre sino el mismo Guaman Poma, pues esta ilustre dama deviene en su madre y, por consiguiente, en enlace por vía materna con nada menos que aquel décimo Inca que en Y no ay rremedio figura como la fuente de sus derechos a todas la propiedades que conserva en Ayacucho. El nombre que le otorga es Juana Curi Ocllo pero, al parecer, ostenta otro nombre que, como lo nota Rolena Adorno, aparece debajo de una tachadura a la que se le ha sobrepuesto el que su hijo quiere oficializar. Aquel nombre sería el de «aua» (Adorno 2001b: 15, nota 1; Macera 1991: 36), el cual coincide con el de Juana Agua que aparece en Y no ay rremedio como de noventa años y esposa legítima de Domingo de Ayala, que es otro nombre que nuestro cronista da a su padre. Si «Aua» era el apelativo que nuestro cronista dio a su madre en un primer momento, no sería propiamente un apellido sino un rango que, por ser privativo de las mujeres de la nobleza incaica, confirmaría que era efectivamente de linaje inca pero no de una alcurnia muy alta. La razón es que el vocablo coincidiría con el de aui que, como se señala en la Nueva Corónica, se trata de un término que indica el rango más bajo de las mujeres de sangre inca. Tan bajo era que se las hace equivalentes a «picheras» o tributarias. Por encima de ellas estaban las pallas, las ñustas y la coya, así como en el caso de los varones por encima de los yncaconas estaban los yngas equivalentes a caballeros, los auquis, semejantes a príncipes y el Capac Ynga Guanacauri o el más legítimo (Guaman Poma 168
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