sospecha les produzca esta reacción, pues Rolena Adorno está absolutamente convencida de que la Nueva Corónica es la obra de un individuo. Por ejemplo, en un artículo fechado el año 2001 dice categóricamente: Tanto el cuerpo del texto como todas las modificaciones son la labor de un solo individuo. La variación ocasional en el estilo de escritura no provee ninguna evidencia de cambio de mano, y las adiciones a pie de página exhiben una caligrafía idéntica en su formación de letras a la encontrada a lo largo del cuerpo del manuscrito. La diferencia aparente más notable en el estilo de la caligrafía se encuentra en las tardías adiciones textuales ubicadas al pie de más de ciento veinte páginas [véase la tabla de enmiendas en Adorno 1980: xlvi]. Allí, el estilo de la caligrafía es apretado debido al limitado espacio de escritura que el autor tenía disponible y a la falta de sostén para el talón de su mano en el borde del bulto de cuadernos cosidos. El escrutinio de la formación y orientación de las letras en estas enmiendas tardías revela que, en efecto, son el producto de la misma mano que creó el texto principal (Adorno 2001b: 52-53). Ya que no soy un grafólogo experto prefiero no pronunciarme sobre si hay varios estilos caligráficos o uno solo; sin embargo, si esto último fuese cierto, ¿cómo explicar la falta de exactitud de Guaman Poma en los textos que copia? ¿Se debió esto último al dictado que le hizo otra persona? Si este es el caso, la Nueva Corónica no sería solamente la obra de un individuo, y quedaría así en pie mi sospecha del taller. Por lo demás, no sería raro que se diera cierto colectivismo, pues en el manuscrito Galvin, donde al parecer nuestro cronista hizo sus primeros pininos en el campo de la historia ayudando a su autor Martín de Murúa, algo semejante estuvo detrás de su fabricación. No se podría explicar de otro modo, ya que además de distintos estilos pictóricos dicho manuscrito encierra varias caligrafías como los mismos Adorno y Boserup (2005) han notado. Sea que detrás de la confección de la Nueva Corónica se esconda un individuo o varios, probablemente emparentados con Guaman Poma, de lo que no queda duda es de que el gestor, el cerebro de la obra, es un indígena quechuahablante extremadamente hábil y que el concebirla debió tomarle varios años. Con la finalidad de ubicar el documento en el tiempo, ya en mi trabajo inicial reparé en que la obra debió estar en proceso de concluirse entre 1612 y 1613, pero que la puntada final se dio en 1615. Asimismo, no me parecía descabellada la duración de 30 o 20 años para la 16
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