Figura 1. Estilos caligráficos en la Nueva Corónica, según José Cárdenas (1998) Si Cárdenas está en lo cierto y se comprueba fehacientemente la presencia de los tres estilos caligráficos, ello abonaría a favor de una sospecha que desde que empecé a estudiar la obra de Fr. Martín de Murúa he venido elaborando: aquella de haber podido contar Guaman Poma con un taller al igual que los artesanos peruanos modernos. Además, me imagino que una oralidad de esta naturaleza no sería impensable en alguien que provenía de una tradición que se valía de quipus para transmitir información. No obstante, para investigadores como Rolena Adorno e Ivan Boserup, mi sospecha no tiene ningún asidero. En una reseña que hicieron a mi estudio y transcripción de la Historia y Genealogía Real de los Reyes del Perú del padre Martín de Murúa, de manera categórica afirman: «No hay ninguna evidencia acerca de dicho taller, ni en el propio libro de Guaman Poma (salvo por su reclamo para instruir a sus ‘decípulos’ escribanos de peticiones legales [Guaman Poma 1615: 499]), ni en sus actividades externamente documentadas, ni en ninguna otra fuente» (Adorno y Boserup 2005: 173; la traducción es nuestra). Es dable que mi 15
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