En busca del orden perdido

tomados de estas obras con réplicas que figuran en la obra del cronista indio, y en algunos casos entre ellas mismas, como es el caso de algunos párrafos que Oré copia del Catecismo —que también figuran en la Nueva Corónica—, Cárdenas repara en que los textos de Guaman Poma presentan matices diferentes a los de las fuentes originales. Uno muy flagrante es el de un texto que Oré copia del mencionado Catecismo y que lo reproduce exactamente igual, mientras que el cronista indio, si bien su intención es hacer lo mismo, altera la escritura de buena cantidad de palabras. Como bien lo destaca Cárdenas, esta situación es grave pues el Tercer Concilio Limense, que auspició dicho Catecismo, fue muy enfático en señalar que cuando se reprodujesen partes de él debían ceñirse estrictamente al texto original. Para Cárdenas la explicación de esta tergiversación radica en que las citas susodichas fueron transmitidas oralmente a un amanuense. Como él mismo señala: La respuesta está en la manera como se hacían las copias en los siglos XVI y XVII. En aquella época, las formas posibles de hacer una transcripción se reducían a dos: o se copiaba mirando el original o se copiaba oyendo el dictado a partir de los materiales originales. Por su parte, la Nueva Corónica y Buen Gobierno se prepara según las convenciones de la imprenta, pero este cuidado…no cala con igual consistencia en su factura gráfica. La razón de esta irregularidad es que el texto verbal primario, es decir, el que no está enmendado, ha sido dictado oralmente. Por lo tanto, las divergencias entre los originales y el manuscrito de Copenhague, la ausencia de comas y puntos en los lugares esperados, los cambios de sonoridad y punto de articulación en las consonantes, las mutaciones en el timbre de las vocales, y un sinfín de detalles más se deben a las contingencias y mediaciones producidas en un proceso de dictado oral. En ese marco, el amanuense no ve los impresos originales ni los borradores y notas del autor (Cárdenas 1998: 62; 1999: 25). Aparte de las muchas sugerencias novedosas que encierra la tesis de Cárdenas, esta me parece una de las más estimulantes pues abre un gran número de interrogantes. Una de ellas es preguntarse sobre quién pudo ser el amanuense y quién el que dictaba. Con su notoria agudeza esta pregunta no se le escapa y la atiende descubriendo tres estilos caligráficos a lo largo del manuscrito de Copenhague (véase fig. 1). Según Cárdenas, uno que aparece en las 129 enmiendas y agregados que él cuenta en el manuscrito, y que luce inestable y tiene un mal rayado horizontal, sería el que le atribuye a Guaman Poma. 14

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