es que todo esto se sigue volcando en los textos escolares sin ofrecer ningún estímulo que alimente el espíritu crítico entre los estudiantes. Igual sucede con el tratamiento dado a la Nueva Corónica, a pesar de la publicación de algunos capítulos de mi tesis y de «Pensée sauvage et acculturation», hermoso artículo publicado en Annales (1971b), donde el ilustre historiador y antropólogo Nathan Wachtel, también sobre la base de mi tesis, compara la Nueva Corónica —como una expresión de «pensamiento salvaje» a la Lévi-Strauss— con los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega, como muestra de un tipo de aculturación. Luego de Wachtel, el interés por la obra de Guaman Poma se desplaza de los antropólogos e historiadores a los literatos, y entre ellos muy en particular a los semióticos. De todos, la que con mayor pasión y constancia toma la posta es Rolena Adorno, aunque desde una perspectiva que enfatiza más el lado occidental del cronista indio y un poco menos su vertiente indígena. Su obra es muy vasta, y alcanza gran difusión tanto en inglés como en castellano. Es quizá debido a su empuje que el interés por Guaman Poma adquiere un renovado vigor, e incorpora a la línea de análisis que desarrolla a un buen número de investigadores. En la actualidad, la lista de estudiosos de la obra de Guaman Poma es larga, y se reparten los intereses entre aquellos que profundizan las fuentes europeas, tanto escritas como pictóricas, y los que tratan de entenderlo de acuerdo a los distintos cauces de la cultura andina. Frente a los primeros, estos últimos me parece que están en minoría pues cada vez con más fuerza se viene imponiendo una imagen que busca occidentalizar a nuestro autor. Incluso hay algunos que, amparándose en manuscritos de muy dudosa autenticidad, hasta tratan de quitarle la autoría de la Nueva Corónica para dársela al mestizo Blas Valera, cuyo pensamiento y personalidad, de lo poco que conocemos de sus escritos, distan mucho de los de nuestro autor ayacuchano. Entre los que han optado por la vertiente que me es cercana —salvo honrosas excepciones— no veo que se haya adelantado mucho. Varios tan solo se han limitado a repetir lo mismo que ya había dicho en mis distintos trabajos sin ni siquiera tener la gentileza de citarme. Otros como Richard Luxton (1979) y Galen Brokaw (1999, 2002, 2003) han ahondado temas cuya importancia intuí desde un primer 12
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