En busca del orden perdido

También con este grupo por primera vez pude escuchar en sus relatos orales sobre los mitos de las edades del mundo y del ya famoso mito de Incarrí, sobre el cual tanto Oscar Núñez del Prado (1964) como Efraín Morote Best1 (1958) habían publicado importantes artículos. Fue realmente impactante escuchar de boca de mis informantes relatos sobre este personaje mítico que comenzaba a convertirse en un icono de los estudios peruanistas. Sintiendo que todavía no tenía la formación adecuada para entender plenamente el material que había acopiado en Q’ero, y lo que desde hacía algún tiempo me proveían los documentos históricos sobre la visión andina de la historia, decidí que debía salir al extranjero. Ya tenía noticias de que Evans-Pritchard estaba vinculado al Departamento de Antropología de la Universidad de Oxford en Inglaterra, de modo que me hice el propósito de hacer un post-grado en dicho centro de estudios. Mis gestiones duraron dos años llenos de tensión, al cabo de los cuales logré mi admisión en dicho centro de estudios y una importante beca de la UNESCO que solventó los tres primeros años de mi recorrido por el mundo oxoniense hasta optar por el dicho grado de Bachelor Litterae con mi tesis sobre Guaman Poma. ¿Por qué publicar después de 38 años un estudio juvenil sobre un tema al cual mucha tinta se le ha vertido hasta el momento? En primer lugar, podría decir que lo hago porque nunca antes lo publiqué de manera completa.2 Lo que he sacado a la luz han sido versiones parciales de los cuatro capítulos, los cuales comenzaron a circular desde 1973 (Ossio 1973 a y b, 1976-1977, 1977a, 1977b, 1977c, 2002). Adicionalmente, podría decir que lo hago porque la perspectiva con que abordé el tema no cuenta todavía con muchos seguidores y porque ni la inmensa cantidad de trabajos que ha publicado Zuidema, tratando de estimular una manera diferente de abordar el material sobre la historia de los incas que presentan las crónicas, han tenido mayor impacto entre los estudiosos del pasado prehispánico. Como si nuestros estudios hubiesen caído en saco roto, se siguen escribiendo biografías e historias de los incas tratando a las dinastías transmitidas por los cronistas de la misma manera que las que acogen a reyes tan históricos como los que se sucedieron en España, Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Suecia, Noruega, etcétera. Lo peor 11

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