El Recreo
~ 72 Hace poco tiempo que una dama rusa preguntaba á un diplomático francés en 1iresencia de nn baile de cierta especie:– Caballero, ¿es esto el bajo imperio?– N o, madam11,; esto. es el imperio del bajo. Hace tambien poco tiempo, que los dos gohiernos más liberales del mundo, el de Inglaterrn. y el de los Estados U nidos, han tomnd(l m t~clicl as séri::i,s contra fil baile moderno: el Lord Chamlwllan de Londres, por merrio de una c¡-¡,rr,H. á los J.irec tores de los teatros; t~l prt>sidente de Wa:-shigton, expulsanclo de la república á los. bailarines, lo mirn10 que hizo Ti– berio. El asnnto, pnes, parece que vá mAreciendo la pena de ocup::irne dt-' él. Nosotros, ménos cléf;pota~ q ne el Lord y f>l Prt>sirlente, no aconsejamos nru.s– crivcion ní Je:-;tit'lTO contra los lmi];:11.-itw--: pPdimos sólo q ne el vi no. de la Jovial i– dad y de li:l. alegría, eHté Pn todos los co– medo.res; pero q uc el vin o de la embria– guez y del t&tanos no se ven. da más que en las ta.bernas. La sociedad es la que ha de. prm·cri– bir el baile indticentt➔• No n()s quej1~mos del termómetro [dice u n P,Rcri t , ir agud()J porq ne á veces señ a.la die;r, grí'Ldn~ lia.io cero: haya templan za en fa, atn1ósfern, y el termómetro marcará el suave calor de loR gusanos de srda. N .o. olvidemos, wbre t0do, q ne hn.c:e cerca Ut-l mil ~Lüos dijo ya Cnnfoc:io en ei libro canónico del Liki :- "Se DtH:'dP jnzg::i,r de un puehlo por la,s danz¡s que eu él se nsan." José Castro y Serrano. RECTIFICACIONES HISTORICAS. E : SPñor Coron01 D Andres Garn:nnt S(➔ ha dignqdo hacei' m1c1::; rectificacion es en nnfl::--t.r()s "Aunnt.es históricos"' ft>Rpt•c– to d0 la SrR.. Francisc::t Zubia,ga, i ellas est:-i.n ini:--ertada~ en el númpro 13 dt 21 I ilnR, tracio Sl~manario '· El C()neo del P1Jrú" Al trazar eRtas líneas, t--n contt>:--faeion á dich1-ts recr,ificaci11nes, nw:•stra primPra palahrn d1~be ser de grntitud hácia t-\l Sr. Gamrtrra pl)r los ho11rosos conceptos c(ln q ne favorece n uestr(I humildH rn,mbrn. R i~ciba pues nuestro mas profundn agra– der.nniento. Como llevi-tmos dicho en nuest.ro artí– culo aludido, él no podia pasar de la es– fera de a;,nntaciones para la hingrafia Jp 1a Sra. Znbiaga, i en este sentido las r ....c– tificaciones del SeñcJr Gam:-irni son fanto mas importantm;. CUlinto que se encmui– n:tn á d·ar mcl.s luz al hióµJafo. Acep~anclo la rectific,1.cion del Sor. Ga– marra, referente al rnrnpimienr.o fle los esposos, nos permitiremos solo -indicarle que en los datos reco,iirlos con interes por nosotras, había dif~rentes verniones sobre el particulai, i aunqm, en la mayor parte de Pllas eneontrábamos la balauza de la justicia inclin::i,d~ hácia la St'ñora, creimos prudente d~j1-w con un velo estos asuntos de familia; mas nnnca con la intencion de deshojar una reputacion cumplida. ~ EL RECREO El salto que dió la Señora de la azo– tea, es un hecho, i esto no se opone á que en sus cuitas de pcrseguidR. hubiese su– frido un nuevo golpe causado por el saco de yerba del Pa.rngnay. En cuanto d aserto del Sor. C famarra. de que la S0ñorn murió 9U cc1.ma, nos per– mitiremos decirle qne una amiga intima Lh' la Sra.. Francisca, la refipeta.ble Señora Maria. Ana Centeno, foé la que intPrPSa– da por ~aher los pormenores nei fin de su qneri1Üt amiga. se tomó el trabajo d<:> ave– rig11nr1os C"on vrnlijiund i est') ocnrrió en los din.s en q Uf\ rn.1 dcsgrn.cin acontecí<>. E,m pnes recibió la snc1ntn, informaciun quP nnwtras henws trasmitido en nues– tros ,.¡p11nws, i in. Srn. murió VPstida. no por imit.ar á la ·'Dama de ];:i:-:. CHnh'iHi.~," porr! UP. e □ ag UPlL época no s;d ió 1-1.un f::'S– te pers.onaje, de la crnulnra irn:-1jinacion de D11ma1-s En cu;:i,nto ::i,1 lngar do f'-11 sPutida muer– te, füé t'fect.ivrl.rn1,nte Va ipnra:~u, i <'n circ11n~t. .. 1neia1-- <lt' hctcPr es1,1. aelarn.cion, hemo:-1 lei 110 la::-- rectifici:l.('lOtH'S r¡ rn· n · :1-s Y con tu aliento de vida un sopÍo Darme quisiste, por compasion. Dios te bendiga ¡Oh! yo le imploro Para tí, hermana, su bendicion. Con ese soplo renació el alma, Hondos latidos clió el corazon, Y la fé ·vino, y la esperanza, Por un momento me reanimó. Soñé un instante con la fortuna Y mis ensueúos, de gloria orné; Me creí dichoso, Oh! que ventura! Con el cariüo de una mujer. Entusiasmado dí una mirada Hácia los campos del porvenir, Lleno de flores les miró el aima. ¡En mi maúa,na me ví feliz! Todo era sueño! que desencanto! Ni amor, ni gloria puedo encontrar: Hermana mia, estoy Dorando Piedad hermana, por Dios piedad! ~ , 1 oc11 p;-m. Queridc1, ami ga, ya nunca, me hables ~ 11eRtro úu 1co prop<H,Í tn a 1 cbr á l nz · ~i de consuelos, ni d e Yirtud; los ··Apunti-:-:." fn," ,1ps1w1t;u t•n ,·l uais la. Qu e solo quiero yo co:.'.J ,):arn1e merr\( •r-i::t <l< .. LL i 1u1--trt' i\1-r 1 ,ida ;u11,,¡ ica na Entre las s0:nhn,~· el un ataud. por (')UÍeri lwm,, :-- <·on:-;,,rva<h 1--i lJ1 11 !,re u rrn <·~p0.cit· de cult.,, d e art1lliracion í rP~}wro; i n111wa p r! diamr ,s lrnb...-r :.; bri 1 • .u1.<1o la, in– t,encion ·di-' daña.r 11111t rPpnta,cion V(:\ll1-1ra– da pi)r nosotras misnurn. ¿HL~mos co11seg11iclll la n,n.,iza1.;ion d1J nut>stro ardirntt" des<' O 9 Cr0,> qne i-,í, pueHt) que !,, prell:--~t 111cts rc:--pet n.hle dvl pilis SP nc11pa, de P]la. j :--11 q 1wrido nom– h:·e PR pron11neiHán ¡,nr to<Jos. Rest:-rno~ snlo 1>t>l lir ('11 n omlire dH 1a ,i11stici11, q1w lo~ E-fonori\bl1-s r<·presentrin– tei-:, i. n11P:--trn i I n,~ rrnclo ~·1 ,lJierno s<i ocu– pen ch· la trnslacion de esn,s t:enizas v1:-~– nPrnnas, aJ St-'l,() p:trrin, donde H' le erijirá 11n mn11 ..,oleo nur la 1w-u10 dPl g"bierno. ó pnr '. a s11scric!o11 de SUR nu11u•r1ii-:os admi– radores . El Pnú tiene estt> sagn1clo debrr que llenar. Las rPchficaciont-s q ne dejo contesta– das dc1.n nna alta i«lea dt> la nobleza de al- 111<1. del SPñor CorCJnP1 D. AndrPs Ga.mnr– ra, i ponPn en 11n I ugar mui dif,tingniclo su i 1 nstre nombre. PPrmítanos enviarle un voto de felici- tllcion, CLoRIND \. MATO DE TuRNER. Tinta, Abril 10 de 1876. A UNA AMIGA. ¡Todo era un sueño, no mas que un sueüo Que á alhagar vino mi corazon. Hermana mia, ahora despierto, ¡Todo lo he visto!. .. , llorando estoy! Tu k 1abias; mi eterno hastio Era }ndable y funeral Tu lt¡1 .. i.,hias; tu poure amigo Era un cadaver y nada mas. Di,.,_e querid~ qn e es imposible Ti-ivil' sin glor.:as y sin ~11mor, Y que es la muerte, ¡oh! dime, dime, ~.1i único puerto de sa.lvacion, A. y IZCARilA. Cuzco, Abril 13- ele 1876. PENSAM iENTOS. A TERESA. (ConclU,S'ion.) Ya estamos sep,uaclos. ¿Que nos que– da ele aquellos cbros dias de nuestros amores? el recuerdo. ¿ Y sabes lo que es el recuerdo d e la felicicfad pasada? es ol veneno de la felicidad fu tura: pare– ce que celosa de su pasa,do imperio, quisiera d estruir en el alma, todo otro , gérmen de felicidad nueva. El corazon puede a111ar dos veces, pero si fué fe– liz en su primer amor, eRa felicidaél no se reproduce en el segundo; por que el alma ha perdido ya su virginidad para las impresiones dichosas; y mas se goza entonces con las recordaciones de lo pasado, que con las impresiones reales de lo presente. El espíritu, como el cuerpo, se pos– tra y languidece despues de los esfuer– zos poderosos, y esa languidez del es– píritu, que viene en pos de las pasio– nes profundas, es lo que se llama me– lancolia, ¿Por que huimos entonces del mundo, por que buscamos la soledad y el silencio? por que está en nuestra memoria el único bálsamo, para aque– lla enfermedacl terrible, parr. aquella tí-
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