El Recreo

tigiiedad. Particularmente en las ciuda– des donde habia Universidades y escue– las los eopistais se hacian mas necesarios, y su gremio snbia á m·iles. La sola ciu-. dad ds Paris llegó .á tener lmsta diez mil. EL HECREO En los perfumes tu aliento encue11tro Embalsamado .Y emb1:iagador; Y en los suaves, dulces acentos De la armonia, ,tu dulce voz. En Jo infinito tu alma he hallado) Es un destello del Creador; Es ele esa luz, -vívido ra,yo. Es un suspiro, una oracion. Si . los a,bismos y si el mn,r v 20 Encuentro en ellos tu corazon Es tan profundo, es tan inmenso Es tan oscuro; es todo amor. A. Vrzc.rnR.\... Cuzc~, Abril í2 de 1876. ·----1 ►---- EL CAN--CAN. (Contin'l.lacion .) III Entre esos copistañ los que mas se dis– tinguieron por su trabajo fueron los mon– ges. En cada monasterio habia salas es– peciales con ·sus .escritorios, y monges ocupados exclusivamente en sacar copias de lu,s obras :mas notables que nos ha dejado la antigüedad. ,c,Cuanto poseemos -de la antigüoclad, ,dice César Cantú, nos ha llegado casi exclusivamente por con– ·c1ucto ele los monges.» Guígnes, prior ele la gn1n cartuja, decia en sus estatu– tos: «inmortal es la obra c1el copista; txas– cribir manuscritos es In, brea que mas se adapta á religiosos letrados. Ense– i~rnmos á lee1· á todos los que 1·ecibimos entre nosotros por el anhelo clo cons er– var los libros como eterno pasto a.el al– ma.» .1\Iucho, pues, clebemo-s á l o s co– pistas por habernos consel'Vac.lo las obras mas preciosas ae los grn,ndos escritores del mundo antiguo, obras que han sido · Para probar que la, danza es una co– la admiracion de todos los siglos que les han sucedido. sa séria, no hay m:ts que r emontarse un poco en la inycstigacion de su ori– Despues ~:\no In, 1mpronta, m1eyo mo- gcn.-El hombre danzó antes ·c1e pen– do de escribir, que reempbzó {¡, todos los s~u. copistas, y que ha sido para bs produc- ciones de la inteligencia lo quo b m::í.- 1\f úsicn, y bailo lian nacido de los pri- quina ,de vapor para los producto;:, 1 a - meros ruc1imentos -vitnles de b, natum– teriales. leza humana . La, maclre que coge á un Últimamente se hainvemaélo en los};;,- niüo de pecho por la eintura, y lo za– tados Uunic1os una máquina parn, -scri- rarn1ea en alto, Babe perfectamente que bir, por medio de la cun,l se tni,zaD los· su hijo grita con jovialicfad y mueye caratérestocanao teclascomo en un piano . ln,s piernecillas con aturdimiento, can– Esta .es la última invencion que tenem os tando y bailando como exp1·csion supre– para expresar los pensmnientos por me<l.io ma de su alegria,. La somisa de lama– de la escritura; esta es la parto material dre Y sus palabras <lo t ernura., sirven de ese deste1lo de la inteligencia que se de orquesta á, este baile mc1imentario llam~ escribir. · y encantaél.or. -Los salvajes cantan y R . r. bailan como los niüos. A c........ o ....... . ·Tu sola llenas el mundo todo Pan~ tu amante, joven feliz . Todo lo grande, todo lo hermoso, Lo noble y bueno me muestra á. tí. Si miro al cielo y veo los astros Que rutilantes dán su fulgor, Veo de tus ojos los dulces rayos, ¡ Son tus min1,c.1as llenas ele .amor! Si voo la aurora, que en las Jtlauanas Tímida esparce su rosicler, En ese tinte miro la grana De tus mejillas, mi dulce bien; Si veo las rosas, 11allo tus labios h imprimo nn beso cou frenesí : Ah! son tan frescos, son -tan rnsac.1os Son tan hermosos, cánc.líu..11 hurí. ..... El tiempo y la oc1ucacion constitu– yen, segun la bella frase de Plutarco, "de la música una danza parhmte y del baile una música muda." Por que la música es hija do la palabra como el baile es del gesto, y gesto y pti,18,bra e.'isten on el hombre flntes que racio– cinio y compostma; lo cual establece la perfecta diferencia que hay entre la explocion de la elegria como cles::tho:10 del alma, y el arte de manifestar la alegrin, como producto do fa, ec1ucacion del espíritu mismo. Una y otra danza son sinónimas de felicidad . Los pueblos primitivos que han c1an– zado i=;in que na,die los onse:uc, c1·ei3,n, miLtnc1o f'.il ciclo, que }ps estrella bai– labu,n al reéleüor del Sol. Por eso la primitiva dm1za era, sagrana, y se bai– Ltl fL al rec1ec1or ele los ídolos para imi– tar los bailes del fi.rma,me11to. Los egip– cios lrnn lmila,c1o siempre debnte del buey Apís; y la historia cl'istiana,, que parte de aquellos lugares, nos mencio- Quel'i<la 111.1.a, e11 la::-, violet,.s na una porcion de danzas sa,grada,R que ,íl 1 Entusiasmado tus ojos YÍ bastará a1mntar pílira que todos h r:i re- y en las ilexibles altas palmerns cuerden. Tu soberano tallo jentil. Moisés bailó d'espues del pn,so del m&r 60 ilf 11 Rojo; las jovenes ele Silos ,bailaron en [: la fiesta de los Tabernáculos; los he- .1 breos bailaban al rededor del Becerro !\ 1 de Oro; David bailó en torno del Arca Santa; y si hemos d0 creer á historia– dores sérios é ünpflirciales, km bailado en la Iglesia -cristü1na desde 1os Obis– pos do los primeros siglos, hasta ios seises de ]a catedral de Sevilla que bai– lan aun hoy en la Octaba del Curpus. El baile, -como todo 1o bello, -es ar– mónicc,, y como todo lo a,rmóni-co es sagrado. Los poetas cTiegos, que fueron los primerns á 'l·econocer en Dios todos los atributos de b, armonfr., aconseja– ban siempre la danza como la plegaria mas propia c1e la diviniclacl.-¡Quirn ba– bia de decirles á ellos que m uchos si– glos despues c1u estos consejos pn.ga, nos, aunque espírituales, los fieles ele una 1 iglesia de Francia l'ezarian á San lfar– cial en esta forma :!-"Seúor SD,n I\far– cial, rogad por nos, que nos bailare– mos n01· voz." S:;i.bido es que los miembros del Areó– pago gi-iego se acorcahn,n bailarnlo á emi– tir su --:oto dcspues de las deliberacio– nes; y nadie ignora que los padres del Concilio do 'Trm:to c0rrt1,1·on sus sesio– nes con u:i.1 baile, 1;om0 c1¡gno final de aquella santa y por tantos titnlos im– portante r.sambleo.,. No hay, pues, que esforzarse rnucJ,10 para persuadir al lector que nl baile, expresi011 uatunú 1wi111ero d0 l· :i::.na.nas 1 alegrias, y e:;pi·esion artística despues de huma.11nis annonias, lin, siclo el'. sus orígenes 1 na cosa s '.ria, y t. ¡,l:-J ele r;é– ria sagra,dfl,. El pacblo 1rnilaLa como los niúos y como las estrefüts; la so– cied.acl baüalrn, como I'idias escul_pjó y como Apeles pintó. El baile fué 1.111 n,de . Sin ernbn,rgo, l n.s conup(,iones l;~ei1en 1 trn,s de las r eglu,s; y así c1 la b :i.Jio– ria pagana como en la cristiana, el bai- le se ha enYileciclo m::ts de una ·nez; porque la danza propencle por su :cr– ma á que se true,11..1en las gracin,s en liviandades. Llegó á su apogeo como espectáculo en el siglo de Augusto; fuá paJre ele la tragecli.a,, ó por lo m LO.:., he:·mn,no; era noble y seductor en : •ts t :Aas, y noble y seductor en los palacios: it:nia algo, aun,1ue rebajemos ol tono del dü;– cm·so, c1e lr., influencia que se concede hoy á la cuestion de fornrn, 011 la cria caballar. Lo.; lnunaEos habüm de ser hermosos pn,ra br.,ilar bien, y bailaban tanto mas bien, cuanto man hermosos poc1ian prcRentarse. Recordemos sinó las palabras de Lnciano. Con la decadencia y ruina del Impe– rio de Roma decrre la danzn, como ar– te, y biene á ser Gn los siglos medios una expresion religiosa á veces, y pro– fa1rn otras; noble y villann. á un tiem– po, púc1icn y grosera, ordenada y re– png1~ante: 011 los t nrn plos ayudabn, á la oracion, y cm las cnJ1es pro<l.ucia esc!Ín– a¡üo. En los unos fné menester regla– mentarla, en los otros p:rohibirJ a. Esto, por lo dern(i.s, no crn. nnevo: ~ =-=======--.:;===--- ---=---- - -· - - -- --- - - e:- - ·- - - - - . ~ - .__ -•·- -=-- -=-:c--=====cr-c--=---=====-----------_ ~ i-..:Jº ' '

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