El Recreo

II Paseábase el Padre Gonzales por los monum.entaled claustros de su Conven– to en 1703, cuando alzfmdo la vista hácia el cerro ele Sacscú-hua1man, divisó , una enorme cuadrilla de Demonios, no sé si acompaüac1os con clemonias; que en repugnantes figuras, y con obcenas acciones, forma,ban un b~ile infernal.– Echanclose cuantas cruces pudo, y re– zando cl-;.0into se le venia á la memo– ria; se largó don~e el Dean á darle par– te ele lo que ocmTÜt. El Cabildo Eclesiastico dictó medi– das sér · r,.c_:; contra semejantes agresoreB, el Arsec1iano Dr. D. Pe 1ro Santi,igo Con– cha subió á. exorciz ~ir toc1·1 aquella pnr- ' te del diabólico sarao y al dia siguien– te se celebró el Santo .--;acrificio de la misa en la misma cumbre del cerro, con grande concurrencia, colocandose en se– guida lfl, Cruz grande que (no sé si la misrna) existe al preson+e acompaüada de c1os cruces pequeüas y que se divi– sa de lü. Ciudad. El am Ftrteh1,c~ i sacerdote Gonzales, mu– rió ;-i-iun .Cctnte dr:: su t e:atac1or en No– viembre de 1708, despues de haber con– seguido dest errn.r á sus en emigos, y do– jancfo en prueba de dlo la, Cmz de Sa c– sai-hu,anwn. ÜLORI~DA MATO DE TUR:NER. Tinta,, A:larzo 30 de 1876. ESCRI Bi R. que representan los sonidos. Esta ha sido la última perfeccion de la escritu– ra, y la que usan los pueblos que han salido del estado salvaje. Desgraciadamente tanto los caractéres como el modo de escribir varian mucho entre los pueblos, lo que dificulta el apren– dizaje ele las lenguas. Entre los pue– blos civilizados tienen caractéres distin– tos la escritura latina, comun á las len– guas espaúolni, francesa, inglesa, ita– liana, portuguesa y algunos dialectos; y las escrituras alemana, griega, rusa&. 'Toclas las lenguas orientales tienen sus caract ér es particulares. J:Dl modo do escribir varia tambien mu– cho entre los diferentes pueblos. Entre los ciYilizados se escribe de izquiBnlti á. der echa; en el Oriente c1o der ecJ1 n, á iz– qni erc.h; y entre los Chinos y Japoneses la escritura es oblicuRi. Anqno las lenguas son muy distintas on sus sonic1os y en el modo ele escri– birlas , sin embargo sus alfabetos ofrecen graneles semejanzas en cuanto al núme– ro, n ombre, órden y aun formRi de los cu,ractéres, lo que está probando que to– das ella,s tienen un orígen comun. Sobre este mismo orígen hay títmbien un t estimonio científico de gran peso, y es el del ca,rdenal Mezzoffanti, que hac e poco ha muerto. Este hombre ex– traordinario hablaba treinta y tres len– guas, quince clü"tlectos y varios patnés. P1·egunt ado una ocasion por el ilustre Ganme si la filología podia ayncfar á demostrar la múclacl de raza y ]a tri– nidad de especie en la humanidad, con– testó : << No tan solo ay uda á esta de– mostracion, sino que la e.la . La lengua humana, una en su es enc ia, se divi- Cuando no se tiene una materia obli- ele en tres ramas, de que son ramifica– gada para escribir, no ~abe _uno sobre ciones todas las lenguas conocidas. Es– qué hacerlo. En esta si~uac10n /me h e tas tres ramas son: la lengua jafética, encontrado hace algun tiempo, a pesar la semética y la ele Cam.>} El hombre , del deseo que he t en ida de corresponder que poseia tantas lenguas podía muy con mi débil contingente á la invitacion bien comprender su unidad y percibir sus que me han hecho los, señores re~~ctores diferencias. ' de «El Recreo.» ¿Que 9Jsunto ehJo que El alfabeto, cuya invencion se la dis- puecla ao·raclar y se1· útil á los lectores, putaro:n Egipcios, Caldeos y Fenicios, pa– al mism~ tiempo que digno de · un pe- só ni la Grecia llevado por el fenicio Ca,cl– riódico literario? Tal es la cuestion que mo. Los Griegos lo introdujeron á la me he propuesto, y que aun no he podi- Italia, y por los Romanos ha llegado lrns– do resolver. Pero qt-Üero escribir; y como ta nosotros, con modificaciones. no me h o fijado todavía en materia nin- Primitivamente nuestro alfabeto Rolo guna, escribiré sobre eso que se llama tenia 16 letras, que eran a, b, e, d, e, En vista ele- estos defectos, comunes á todas las lenguas, varios hombres no– tables han querido formar un alfabeto completo, aplicable á todos los idiomas, no solo pru·a hacerlos mas ricos, sino tam– bien para destruir las dificultades que presentan la lectura y la ortografía. Esta reforma será siempre nn hermoso pro– yedo; porque si no h a sido s iquiera posible hacer acepfo,r pequen.as refox– nrns en upR, sola lengu a, como l a cas– t ellana, ¿cuánto mas difícil no será in– troducir en todos los idiomas modifica– ciones tan susfanciales? Ademas del modo de escribir y de las forma,s distintas de letras, eomo la ingle– sa, espaúola, italiana, gótica&, hay otros clos modos ele trazar caractéres para ex– presar los pensamientos.- De uno de ellos se ocupa la Estenografía,, que es el arte do servirs0 de signos abreviados y convencionales pa,ra escribir con la ra– pidez con que se habfa, y poder llevar la palabra á los oradores. Este arte que fué conocido en la antigüedad, ha sido perfeccionado en nuestro siglo. Ya las improvisaciones de los oradores no que– dan p erdídas para la sociedad; y convi– nada la E st enografía con la Telegrafía eléctrica, al mismo tiempo que un ora– dor pronuncia su discurso, sus palabra.s pueden irse trn,smitienc1o á todrLs las re– giones del globo. La América puede es– t ar leyendo el discurso que un grande ora– dor está pronuncia,ndo en Europa sobre una de esas cuestiones aue interesan á, todos los pueblos. ... El otro modo de escn. r es aquel en que se emplean cifrns, Ir-tras ó signos convencionales para ocultar á otros lo que se escribe. fufo mocho se usa parti– cularmente en la diplomacia, para todos los despachos de grande interes . Esta · clase de escritura tiene una ó dos claves que sirven para descifrar el contenido del escrito; ó bien se mezclan caractéres significativos con otrns que nada dicen, para lo cual se emplea una especie de molde cortado á intervalos donde se es– cribe lo que se desea, llenándose los in– termedios con otras palabras extraúas al escrito. El arte que se ocupa de esta escritura se llama Criptograjíci, y Es– tega-nogra.fíci cuando las cifras que se em– plean son las mismas letras. Para esto se escriben las letras en dos líneas ho– rizontales y paralelas, del modo siguien– te: 1 1, 1 : escribir. f, i, l, rrn, n, o, p, r, s. t, ii,· y mas tar– Bajo dos aspectos puede considerarse de se agregaron las seis letras g, h, q, ,[ la escritura: como el ~rte de trazar los .x, y, z. El alfabeto se aumentó clcspues a b c ch d e f g h i j 1 111 - 1 caractéres, ó como 1 arte de expres[tr con la _j y la v . La doble w, y la k han n il. o p q r s t u v _x y z. 1 1 los pensamientos. Por hoy me ocuparé siclo tomacfas de lenguas extrangeras . A- del primer punto. . qnellas letras, con la doble rr, la ch, y En lugar de cada letra de la palabra La palabra es esencial al hombre, y por lfl, ll, componen las veintisiete ele nuestro que se quiere escribir, se pone la que esto fu6 creado con elb; pero la escritura alfabeto . corresponde en la otra línea. Así, por fué una invencion suya, la mas porten- Se· cree que un alfabeto para ser per- ejemplos, si se quiere escribir la palabra tosa de todas las invenciones, sin la cua,l fecto necesitR, de tantos signos como so- señor, se escribirá. frbce. 110 existiria11 ni la imprenta, ni el telé- nidos puede producir la voz humana; y Antes de la invencion de la impren- 1 grafo eléctrico. se ha calculado que estos sonidos no ta, la Caligrafía habia llegado á un alto ¡ Una vez inventado el modo de expre- pueden pFtsar de 40. Muchos de esos grndo de perfeccion, y todos los que se 1 sar materialrn.ente la palabra, la escri- signos faltan en nuestra lengua, y a.de - consag1·aban á ese arte recihian el nom - '1 tura fué perfeccionándose poco tí poco. mas tiene sonidos semej antes como ol bre de copistas) _porque su trabajo prin- II 1 Empezó P?r los geroglífi~os que repre- de la j y el de la [/; P1 <le fa e, en las cipal consistía en copiar fas obras que 1 sentan las ideas, y concluyo con las letras articulaciones suavesJ y el de la q. se publicaban, ó las publicadas en la an- ~=- = ====== = =====~'======= ===== ~ 11

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