El Recreo

~ r: Y hubo un silencio terrible de espec- J tacion. Y se oyeron tristísimo5 lamentos. zo– llo~· is y li.mtos desespe:i~ados. hran la voz de Ramá, el gemir de las madres, clamando qonh·a el mata,– dor de sus hijos. Diego dió golpes en su pecho con una honda contricion. Pero á ese tiempo un rio do lágrimas · cayó en el recipiente de las culpas que descendió hasta, la boca del horrible crá– ter, abierta para recibirlo. El ángel cubrióse el. rostro con las alas y lloró. En los aires resonó la vo2 del m,iserere; y Diego :acordóse de la Virgen del pórtico, é invocó su nombre con fervor. En ese momento, el cielo se ilumi– nó con un resplandor intenso; y una mu– jer de hermosura celestial cruzó el es- ¡ pacio sentada en un trono de doradas nubes, y acercándose á la balanza, de– jó caer sobre ella de su estrellado man– to un monton de piedras que la precipi– taron en la region de la luz. Las notas sublimes del H osanna eva– poraron aquel desvarío; y Diego al des– pertar, encontróse en los brazos de Ma– ría y á los pies de su madre, que unió á los dos amantes en un abrazo ele ben– dicion. J ua,na .1..llmmcla, Gorriti. LIMA, ÜCTUBRE ])E 1876. LA CUESTION ESPIRITISTA. LAS REENCARNACIONES, III. El dogma principaL del espiritismo es el de las reencarnaciones, dogma no demostrado, pero creído ciegamente ba– jo la palabra de t'.Spíritus desconocidos. La creencia en las reencarnaciones de las almas para rehabilitarse _y purgar las cr:lpas de vidas anteriores, es antiquí– sima y originaria de lfLS religiones de Oriente. En la India y en el Egipto se creia no solo q ne las almas_podían pa- 1 sar á otros cuerpos humanos, sino tam– bien á los cuerpos de los brutos, y de , aquí el respeto que SJ tenia por los animales, basta abstenerse de comer su carne. , Pitágoras tomó esa creen~ia de los egipcios y la lfovó á la Grecia; pero no fué aceptada por los cultos griegos, ni tampoco por los se~udos roru~nos, que continuaron crevenclo en eJ. mfi.erno y en las p enas eternas. 'ral doctrina que desn,pareció completame:1-te ~n el mu_n– do occidental con la pred1cac10n del Cns– tianismo, ha sido renovada en este siglo que .pretende llamarse de las luces ~- del pr ogreso; y c uando to<la dase de ar~a.s se emplei.tn contra las !~r~ades catoh– cas, las revelaciones espiritistas se aceI?– tan sin discusion, solo porque son anti- cristianas. , . ; La reencarnacion, la metems1cos1s o ~ ==- -',. EL RECREO la trasmigracion de las almas de los muertos, carece absolutamente de prue– bas para ser c1·eida, no descansa sobre fundamento sólido ninguno, y aun la ra– zon que se da para sostener esa creen– cia, se vuelve contra ella. · Se dice que las almas deben volver á enca1·narse para purgar las faltas d€ la vida anterior, rehabilitándose y perfec– cionándose. Esto seria raz◊-nable :-i al renacer lleváramos el recuerdo de nnes– trns sufrimientos y. el próposito de en– mendarnos; pero coz:. o ese recuerdo no existe, el espiritismo salva la dificultad di.ciendo que todo lo olridamos al reen– carnar. Ese olvido es un absurdo sico– lógioo y una mzon que se vuelve c~ntra las reencarnaciones, por hacerlas inúti– l.es é injustas. Es un absurdo sicológico, porque si el alma se.parada del cuerpo es ca.paz ele pens~r, de sentir y de querer; si al mis– mo tiempo conserva la memoria y con ella el recuerdo de sus faltas, todos esos pensamientos, sentimientos y actos de voluntad, así como los recuerdos están íntimamente grabados en ella, hac~n par– te de su sustancia, y por consi<1niente. al volYer á la vida terrenal deb~ llevar todas las impresiones del mundo de los espíritus. ¿Por qué no las lleva? por qué se borran? Esto es lo que el espiritis– mo no podrá jamas probar ni explicar. No puede tn.mpoco decir que el a.lma se– p~rada d1..·l cu~rpo no ejerce ninguna cla– se de.funciones intel ectuales, porque se pondrrn, en conti·adiccion consi<10 mismo y dP-struiria la natura-leza ele 1~ sustn.11- cia pensaute. _Dna _alma sin aquellas f1;1nc10nes estarrn amqnilada, no existi– na, c~mo no_pue_de existir un cuerpo sin extens10n, sm impen etrabilidad y ein peso. Si el objeto de las reencarnaciones es la rehabili_tacion del hombre por sus fal– tas antenort-'8 y su perfeccionamiento 'moral é intelectual, ta.l objeto 110 puede llenarse dei;;de que el alma olvida todo su pasado, para empezn,r una vida como si por primera vez viniera al mundo. U no de los fines de las penas temporales es el escar~iento, escarmiento propio y es– carmiento para los demas. Si el alma pierde el r ecuerdo de sus padecimientos, no puecle escarmentu.r, y cada vida em– pezaria bajo los auspicios <le la, inocencia la. cual no impe diría que recayera en la~ mismas y a.un en nuevas faltas. Esto es tan cruel como desconsolador. Snponl?'amos un presidiario que des pues ele haber pasado varios aúos sufrien– do el _castig_o de sus delitos, y qu11 al cnmphr el tiempo de su condena y a,l pi– sar los umbrales de su prision para. vol– ver á la sociedad, por un pvder concedi– do á la a~toridad pública., esta hiciera que el presi~iario olvidara completamen– te que babia estado en el presidio y to- . do lo qne en él babia sufrido. ¿Qué be– neficio podría producir tal pena para el reo y para la sociedad? Esa autoridad no se manifestaría cruel é imprevisora? 209 ~ Crud , por cuanto le quitaba nl h ombre IJ el tt•nrnr de reincidir en n nevas !altas; 1! imprevisora, l)Or cua.nto arrojaba á la. ¡ji' socied~d un l...ombre de inclinaciones per- vertivas, que babia perdido el recuerdo y con él el t~mor'. de todo castigo. ¿I esto ·! que seria una torpeza de la autoridad pú- ¡ blica, · seria sabiduría y bondad en Dios ¡ respecto de las reencarnaciones? Las ree 1 1carnaciones con su olvido, son ó no un beneficio conc edido por Dios · á las alma's que en la.vi<la, terrestre se ex– traviaron del camino del deber. Si lo primero, es un beneficio ·trunco, in.com– patible con la bondad, la sabiduría y la justicia de Dios; si lo segundo, es un acto cruel pasar las almas de una vida de sufrimientos á otra vida no ménos penosa como es la terrestre, pará vol– ver despues á nuevos sufrimientos, cuyo término no es fácil prever. Una alma despues de su segunda muer– te, podria muy bien apostrofar á Dios, diciéndole: «¿P01· qué te complaces en mis sufrimienios? ¿Por qué no me diste el recuerdo de mis penas para haber lle– vado una vida mejor en mi segunda en– carnacion? Por qué sigues quitándome ese recuerdo en las encarnaciones que se me esperan? Por qué me haces desgra– ciada en mi vid~ espiritual y en mi vi– da ternmn.l? _¿.E's esta tu justicia, es esta tu hondncT para con tus débiles y desgra- ciadas criaturas?>> . U na cuestion importante oeurre al tra– tarse de esas supuestas enc:1rnaciones, tí. saber: En la primera enca,rnacion de una alma, ¿cómo viene esta, · tt la tierra reApecto á su estado moral? ¿Viene pura, con fuerzas suficientes pa ra prac ticar el bien y para sepa,rarse del peca.do? ¿Su inclinacion es hácia lo bueno, ó hacia lo malo? Si es hácia lo bueno, ¿por qué cae? Si es .hácia lo malo, ¿de dónde le viene esa inclinacion? ¿Cómo ha pnclido crearla, Dio:,; con imtintos de p e1.·versidad que la lleven irremediablemente á tormen– tos jndefinidos? Para esto pudo ser creada por el Sér infinita.mente bueno? Hé aquí las cur stiones y los enígmns que ni el espiritismo ni religion ninguna, fnent, de la cristiaua, ptwd1m resolnr. Aquí se int.r11du2P.n dt~ ileno los misterins cristia– nos de la. caída, d~ _rrnesr.rn:-; primeros pa– cl, P.~, de 1a tra:mwnon del pecado á t,,dos sns descen11iente~, de la vromesa dt-> nn Re.11Pntor, y __ d,~ la vt->nid;t de Jesucristo, Salvndor de la humnnichul. No todsi.s la!rnrgnrrwntacionrs especiosas q ne se hagan C<tntra las pt•m1-R eternas. caf'n con ignul peso sobre las pt>fütS tem~ porales; porq ne los pa<iecimientoi;; qn e sufran las a ,nrn-R en la otra vidn, bien sPa por rlias, por años, por siglos ó por la· e– ternidaci , serian siempre conocidos de nn– tema.no por el Crt'ador, que hace aue su8 cr iatnras sufran mas ó ménos, sin· haber consenti<lo ~n su crea?ion. Tan injusta es una autondad que sm m0tiYo aprisio– na por toda la vida, como por algunos años. Esto manifiesta. le ligereza con qne

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx