El Recreo

~- 208 EL RE CREO . . ~ 1 ============~~~~~==-===-=-===--=--===-=--=-=== -~ ¡ che entre · las sábanas-dijo enfadadp,, r·ojarlo en el abismo insondable del gari,. de -una persona. de alto coturno, oQa• ·¡ mamá Teresa-apretando 1~ mano de la _to, que en breve ti~mpo absorbió ~u cuan-, ~ionó á Diego un enowmtro con el fa. masa, para, tenderla. en ser)al de asenti- tioso patrimonio. -yorito del virey. miento. Cada noche, U~vando consigo un3;, ~u- Era este un espadachin diestro en el -¡Gracias!-e~cl~mó !:!Uspirando don ma capaz de dar pan á un millar de h~m• manejo de todas armas. Jerónimo-Pláceme hablar de aqu,3lla en- brientos, Diego d.aba consigo en aquel No obstante, Diego }Q mató en el com- cantadora ~ansion, presente á mi recuer- lugu maldito, de donde salia, vacía la bate. do, despne$ qe cuarenta años de ausen- escarcela, en el alma la rábia, y la mano Perseguido de cerca por la justicia, cia. el\ el puúo de su espada, espiando una vagando en busca de un asilo, sus pa- El auditorio quedó inmóvil; cesa.ron ooasion, un pretesto para reñir y matar. sos lo llevaron hácia el lucrar donde te- las pláticas; reinó profnndo silencio; y Y aconteció. q' una noche, sig1üenJo pa- nia empeñadas tantaR pro~e~as. don Jerónimo, tras un sonoro \hum! pa.- ra buscarle querella, á un capihan ,qne El pórtico estaba oscuro: la lámpa– ra afinar la voz, cQmenzó as1 su con.- de ma~era desleal le ganara en el juego, ra no ardía en d nielu'.>, cual solía; pero seja--- acertó á :pasar delante de un convento la santa imágen i-esplandeeia.rodeada de en cuyo pórtico ardía una lámpara ante luces en el fondo del santnario, cnyn.s la imágen do la Virgen. • puertas abiertas y el sndo sembrado de A s.u vista, Diego quedó inmóvil. .Las flores, aguardaban la solemne alborada tumultuosas emociones que ajitaban i:;u de Cuasimodo. --=-La balanza del ju,iofo--. Había en la cir~daid, de los Reyes un alma, huyeron, dando lugar á un <lul- D · · 1·b t· · · 1 t . iego se refugió en aquel sagrado re- ms1c,ne 1 er in.o cuyos vwios eran e er- ce enternecimiento. '"' '"' 0 1 ¿ d 1 a. h b··t t 1 cmto; y abrumado de fatiga , cayó pos- ~Qr Y e escan, a. Q e sus a 1 a.n es, e es- Pensó en su madre, en los días de la d 1 t d 1 · l t l trado al pie del altar. e a cor e e virey -ias a 08 ma,s os- infancia, esa edad de fé y de amor cuan- L h , 1 · l a ora; el lugar; la sole<lad,· el silen- ouros circu os socia es. do reclinado en el regazo materno, dor- '"' Al · 0 br·e las madres mi'r•a cío; 1 las largas sil_netas de sombra que oir su n m , · - mia al arrullo de piadosas plegarias, ba- h , h.· d 1 ' las ,estátuas proyectaban en lo hondo de an a sns IJaS con me roso rece o: 8 jo el amparo de aquella divina protectora. l sus hiJ. os con doloroso espanto. . ª na.ve; la luz oRcilante de los sirios; la • d V Diego se acercó á la sagrada 1mágen, atmósfera saturada de incienso: todo es- Sin ~mbargo, Diego e argas no na- - ció malvado, Era un mancebo de halla dbbló una rodilla y quiso orar; pero sus to comenzó á proclucir en la mente de 1 1 labios habian olvida.do la fórmula ele esa Diego, estra.üas a.lucinaciones. presencia, noble cuna, carácter e evac O Y dulce comunica,cion del hombre con el genei-oso corazon. La ternura de una cielo. El la~ rechazaba; pero en vano; porque piadosa madre, y el amor de María, don- volvían bajo mil estrnvagétnt~s formas. cella adorable, su c::impaúera de infan- --¡Virgen santísimn.!-exclamó-mi al Fatigado de aquella lucha: fué cayen- cia: estos dos sublimes sentimientos ha- ma eS t á llena de iniquidades; el pecado do por grndos en un almtimiento letár– brian hecho de Diego un modelo de vir- ha echado en ella profu nd tts raices; pe- gico; Y entre el sneúo y la vigilia, tuvo tudes, sin la funesta influencia de sn in- ro yo las arrancaré para volver á ti!..··· una misteriosa ..vü-ion. -Y como en ese momento alzara lo.-, U · 11 · · timidad con jóvenes de malas costumbres n mmensura >e espac10 abria ante él cuyo ejemplo estragó las suyas á punto, ojos hácia la santa efigie, ,·ióla sodnreir su medrosa estencion Yacía y s]enciorn. 1 d •, t , tristemente, cual si pusiera en du a la suspendida entre el cielo y la tierra, veíase que muy nego eJO a ras a sus maes- sincerida(i ele ese Yoto. tras en el camino de la dP-pravacion. una balanza jiga,nt esca, cuyos recipientes Esclavo de las malas pasiones, babia- Aterrado por aquel prodijio, ¡júrolo a- pendían sobre dos abismos; uno de luz, les consagrado su vida, que repartia en- ñaclió--por eS t e be nd ito rosario!- otro de sombra. tre la orgía, el juego y sangrientas pen- Y al buscar en su pecho la reliquia, En el centro, un ángel ele semblan- dencias, de las que salia siempre llevan- reco rd6 que la babia pe rd iclo en una or- te bello y triste, esperaba el . juicio do en la conciencia el crímen de Cain. gía. Yba á jurar por la cruz de SU es- de una alma cuyas culpas y virtudes Mas la conciencia de Diego dormia; ó pa<la; pero hallóla manchada con la ivan á pesarse en la fatal . bn.lanza, si hablaba, su voz se perdia en el rnido sangre de un reciente homicidio. Diego síntió que sus cabello~ se eriza- tumultuoso de a.quella desordenada exis- Entónces, tomando del suelo un:i pie- ban; por que una voz interior le decia tencia. dra:-¡RPinadel cido!--exclamó-ya que que aquella alma ern la Ruya. Lanza.do e:i las nefandas regiones del . todo c11anto ll evo cor:imig~ e~t~ contami- Y pre::;a el corazon de mortal ansiedad, libextinaae olvidado de la virtud, del ho- na'lo, sea esta ma,tena prmutiva. de eter- tenia fijos los ojos en la formidable ba– nor de 1~s' santas d()ctrinas del hoac:1,r na dnracion, el g~tje del voto que te hago lanza. Die~o viYia la vida cem-1.aosa de la n1.~te~ <~n esta. hora, y se alcv bll mi favor óen mi De r epent e, como traidos pcr esos le- 1 ria.º 0 daüo el di,t del juicio postrero.-- 1 1 janos, grit_os angustiosos de agonía lle- ¡'. Abandonó á su madre y se a.lPjó de Y se alej ó, dejando a los pies< e ii garon al 01do <le Diego; y un torrente de l¡ Ma,ría, destrozando aquellos dos corazo• Vírgen aquella singulár prenda ele su pro- sangre se precipit:>en la balanza y la in- nes que solo la.tian por él. mesa,. clinó sobre el ahis1110 tenebroso, del que La aflijida matrona y la desolada jó- Al despertar, en la maúana siguiente, se elm·aron lln,nuts y horrendas maldi- ven, unidas por el dolor, fueron á ocul- Diego se burl6 de su arrepentimiento, y ciones. tarlo entre los mnrns ele un asilo religioso volvió, cual siempre, á los lugares de Diego reconoció los gerniclos y la san- fundado por aquella en expiacion de los perdicion que frecuentaba. gre de sus víctimas; y el espanto heló estravios de su hijo. Sin embargo, á pesar suyo, y como a- sn corazon. Allí dia y noche de rodilb.:-: en el san- traido por un poder sobrenatural, al me- Pero en el momento que laf? llamas co- tuario, elevadas al cielo Ans inocentes diar de cada noche, iba á prosternarse menzaban á lamer los bornes de fa ba– manos pedían al cielo la conversion del ante la Vírgen del pórtico. hn~a:, el iíngel dej ó caer sobre el opuesto l ',i ingrato. Y cada mn.úana, el sacristan de aquel recipiente una dulce plega,ria qne, pa– l Pero el cielo, sordo á sus plegarias sn.ntuario-¿Qné perro judío~decia-se sa:1<lo sobre él, lo llevó hácia region lu– H dejaba á Diego adelantar cada dia mas divierte en apedreará la divina Seúora? mmosa. '.j ('Tl los senderos del mal. H eme de poner en acecho para hacerlo Diego quiso re~etir a.quella plegaria Entre las pasiones vergonzosas que se tostar por la Inquisicion en el primer que era la plegaria de su madre; quiso ·· disputaban el alma del libertino, habia auto de fé- tender _f!US manos á ese ángel; que era el una á la que se entregaba con furor: . Y a~roj~ba las piedras oon devota in- áng~l ~~, su ~narda; pero el espíritu ce- El juego. d1gnac10n. . lestial fiJo en el una mirada severa que No apreciaba el oro sino para irá ar- Un lance de honor en que mediaba. el J lo hizo enmudecer.

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