El Recreo

que parecia intentaba ahogar en sangre, todas los odiosos vrivilegios teocráticos, junto con los de la nobleza. · No será de esta suerte, en medio de 11 tempestades y conmociones oociales, co– l mo llegqe á la declaracion de los dere- l f, chos de l11, mnger. Los l\Iírabeau, los Danton, los Robespierre, de esa gn ·1 re– volucion, serán los hombres de sabicln- ria y de virtucl; los iniciadores ele esn. gran reforma han sido homb.res, corno el virtuoso Fenelon, el espíritnal Bionar– din de Saín Pierre; y el gran moralista Aimel\fartin:. han sido tambien mugeres, como Madame Bernicr, Mde Remnsat. :M:de, de Baumont. Esa gra1;1 rrvo1ucion, como todas las que entrañan nn.a reforma social, no pue– de lle.gar á. su realizacion, sino con la elaboracion lenta del tiempo. Ella no se hará sobre las ruinas dn un imperio, ni á la l~z rojiz.a· del incendio de un pu r Llo, ni tampoco, entre los Yapores de la san– gre y <le la pólbora; pero si se hará, á la luz del progreso, y sobre JR.s ruinas de to– dos los errores, las preocupaciones, y los priviligioR, que se hundirán en el nbismo del pasado, ahoga<lns por el es11íritu libe– ral y progresista de nuestro siglo. A medic1a que se difuncb ln,isntruccion Y progresen las fricas liberales, siernpre que estas no se separen ele la razon y la sana moral; ira mejorando la, co1H.1icion del hombre, y ma,s aun la ele la muger. En otro tiempo, cuando ef éiego <les- 1 potismo de los reyes, necesitaba de la ignorancia aun mas ciega de los pueblos; y el bá.rbaro despotismo nrnrital, nece– sitaba de la ignorancia aun mas bárba– ra de la muger; entonces tenia su rn,zon de ser, y su explicacion, el embrute– cimiento del pueblo, lo mismo que la ignorancia ele la muaer. Todo ha cambiado hoy felizmente, y las leyes de la justicia, han traiclo las de la democracia. Hoy necesitamos i– lustrar aJ pueblo, porque de sus filas saldrá maúana un apóstoJ de la demo- , cracia americana, como Abrcürnu Lin– coln; que dejando el hacha deJ leüador, pasa á tomar las rienda,s del estado, y lebanta un pueblo á la, cabeza de las \ naciones civilizadas, y antes de morir 1 :. lega su testamento ri. la posteridad, rom– piendo las cadenas ele cuatro millones do esclavos. Saldra tambien Jhonson, qne desde el oRcuro banquillo clcJ artesano, se ele- va hasta la silla del primer rnajistra– do de la república: y sin mas guia que su patriotismo y el.. amor é inteligiencia de la compaüern de su vida, que le en– seúa el alfabeto de 13 s letras, clespues ele haberle enseüado el alfabeto del amor, siendo al mismo tiempo su esposa y su 1 maestro, llega hasta coronar,la obra mag– ' 1úfica de su predecesor. Del mismo modo, necesitamos ilustrar á la muger, porque no es ya la, esclava sumisa, muda y desgraciada, de otro tiempo; sino la compaüera del hombre, que debe compartir con él , las espansio- J~ ~.? EL RECREO nes de su espíritu y los placeres que pro– porciona la sociedad de dos inteligencias que se unifican ilustrándose: tambien de– be ser para la familia, una columna for– ~ísima, y para¡ s-µs bij_os u~1 guia, experto é ilustrado. Con· mucha Yerdnd lrn dicho un nota– ble escritor estas palabras, que encie- 1-ran una gran enseúanza: "La coneien– cin. humana se paraliza cuando se pa– raliza,' la eduoacion de la muger, como la conciencia humana se corrompe, cuan– do. se corrompe el caracter de la mu– ger. En la cuna ele todo siglo como en la cuna de todo génio vela. siempre una maclre." · Dije al. principiar este trabajo, que antes ele ahora no me babia atrevido á tratar est e asunto, por considerarlo de– macin.do sério para amenizar estas ye– l adas leternri:ts; ahora diré, que lo que he hecho, porque creo que hay deberes que deben sobrepone1·se á toda clase de conside- 1·acion, lo he hecho; porque compren– do,que en e] órden dolanaturaleza,l() mis– mo que en e) órden socia.], ln.strasforma– ciones se verifican, tm1to á fayor ele las grandes, como de las pequeúas fuerzas: asila, gota ele agua, ca,yenc1o insensa,tn– mente, en e] mismo sitio; llega, ií. tnJa,– clrar el gra11ito; y el coral , ese animali– llo diminuto, trnbaja,ndo lenta y silen– cio. amente, lebanta, mont,túas iumensas en medio de los mares. Seamos asiduos y constantes como la gota de agua y el coral . Deposi– temos nuestro pequeúo continjente, en el grn,n laboratorio donde se prepa– ran los elementos que servirún ele b a se al edificio de la nueva oivilizacion que, realz::mdo esa reYolucion benéfica y sal– -raclora, nos traerá. una reforma radical , que mejore la ecluca,cion y la condicion social ele la muger. MERCEDES CABELLO DE CARBONERA LnrA 24 DE ÜcTUDRE 1876. Lf 0 nAGINAS OEL MAR. ,: PARA EL RECREO." I. Boga, bar'l nilla, l nce rrn pulcra jeutileza; Rompe la valla líquida De oleaje valndí: Y?tliente en los abismos Sepúlfate animusa Para en la espnma luego De las olas sUJjir. Si encncmtras huracanes En tn afanosa ruta, Si el mar enforecido 'J.1e intenta sepnltar ; Rodando entre las ondas Luce tu jent.ileza, Por mofo á la cobarde Viliosa tempestad. Boga hoy que nnevo ostentas Tu. casco y maniobra, Boga que c-'s de los fuertes El peligro envestir. ¿ A qué tornar la rada Si htts de de,iarb al pnnto ? La mar es tn elemento Es la lucha. tu fin. ' Boga qne 011 Y ano Con tn g raci::1. y clo1rnire Ua llem; 11110 v otrn rre;TÍ fico tnrvvj On · ' Bn:-;ta 1111a Yt'z tan solo Dr burla á tus afanes Para que el mar ostente r:rn <JUilla. puesta. al wl! ¿ Qné C'f.l tonces tns victorias, r:rus grneiusa::, pirnetas, rrn blando lllOYimil'nto, Tu 1n·úc;tica será? Un ~.1,lgo <l 110 lrn pasado Sin glPria 11i vestigio, U 11 algo que se ht-11zan L.ts ri n~ras y el mar! Cede a1 pnjante er,c:ono Dt>l hnmcn11 Yilioso, Almnza l~n la honc1onal1a Qne esqnirn el timonel. l\fañana ú hoy .... qne importa? Un día mas ó meno8 Es plaw mny mezquino Para fijarse en él! ¿ Por qué afanarte tanto En recorrer los mares Qtwrien<lo en sns espaldas 'l'n quilla et e1 nirnr? Para ver Pl resídno De tu brillante estela, Demórate nn instante .... Vuelve la vista atra.R! Iloga brtnJnilla, Pues tal es tn destino, J~og-a Q ne ]iar;fa la orilla Al "cab"o lll'gnd.~; Y al Yt'r con rns despojos J ug:rndo á. 1t:.,n.r y tierra, Lccrú,11 los qno te miren Las pág·ina;; del mar.' II. Barqnillas <lestrozndru:i, Humanas hosamentai-;, BorrascRs q11e terminan L::1s ondas ú el cirH'ez · rl, ' odo y el hnmo vao·o De olvida(la zozobra~ r:rodo en aq nellas páginas Y mas se puede ker. Ay! 'l\1 no tienes ojos Para llorar tus cuí tas No sufres el torrnent¿ De sentir y pensar; ¡, i 11 1 ¡' 1: 1\ ,1 1

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