El Recreo
~ ~ -~ 192 E L R EC R EO ~- ======= ==========================:================= Cristianismo, mi alma se inclina ante é.l tema de las reencarnaciones, probando la las ciencias, y que nacido y educado en Verbo encarnado, ante el Redentor, el eternidad de las penas. medio de] protestantísimo, fué a] fin ca– Salvador. el Jnez de los hombres. En efecto, ¿cuál es la razon de las tólico en sus idea~, se expresa así en su La Historia con sus enseñanzas, las i-eencarnaciones? La necesidad que tiene Sjstema teoló!J_ic~ ''Los que salen de e1'ta Profecías con sus cum ulimientos, los mi- el hombre de rehabilitarse, de volver á la vi~a con sentimientos de rebelion contra lagros oon su testimoñio, el Crísti1rnismo vida tenenal para purgar las faltas co- D_10s, como no ~on detenidos nunca por con su moral y con su propagacion, la metidas en vidas antel'iores, para ad- mngun llamamiento exterior de los sen– Iglesia con su inmutabilidad y ~u per- quirir méritos que lo conduzcan á la fe- tido~, deben continuar siguiendo e] mismo manenoia 7 t.odo mt\ dice que Jesucristo licidad ete1·na. Miéntras tanto, el hombre camm~ qne una vez empezaron,perseverar es Dios, que sn palabra es la Vndad, sufre tormentos indecibles en los inte1·va- para s·ie1npre e"! el estado de ,alma en que y que ante el la mi razon debe inclinarse los de la reencarnacion. E~to prueba que fueron sorprendidos, y por solo,estohallarse para recibir con hntpildad, con recono- la rehabilitacion no es posib1.;; en estado separ~dos de Dios; de manera que p r cimi<-'nto, oon amor la Lnz que ilumina de espíritu, y esto es precisamente la nece~idad caen en e) último grado de mi orígen,rni peregrinacion sobre la tierra, causa de las penas eternas. desdicha., y, si . es lícito hablar así, se mi porvenir en la eternidad. El infierno no es obra de Dios, es la condenan ellos rnlsnws." Hé aquí el in:fier- Si J esucrioto es Dios, Batanas existe, consecuencia del pecado, es la situacion no tan negado como temido. Batanas que osó tentarlo, pero que solo en que se coloca una alma que abando- "No i~voquemos, para eludir la di:fi- obtuvo confusion, y dió motivo para una na la vida cargada de delitos. cultad, dice Augusto Nicolas la bondad nueva enseñanza dirigida á los hombres; "E] hombre es libre al mismo tiempo de Dios, infinitamente mas grn,nde que si Jesucristo es Dios, hay infierno, exis- que inmortal. Por su libertad puede di- la de] hombre; porque aquí no viene al ten penas eterna.s, irremisibles, que la rigirse á Dios ó apartarse de él, y por su caso. La bondnd no puede estar en con– eternida.d misma no podrá agotar. inmortalidad, dará su eleccion un fin eter- tacto con eJ crímen sino por medio del HoRROR! ignorancia! blasfemia! Dios no. ¿Puede Dio!? hacernos amar lo que nos perdon, .Y _eJ perdon es imposible sin el justo, Dios bneno, Dios omnipotente, repugna, es d cir, que queramos lo que no a.rrepe:ntiiniento que lo acepta. EJ perdon Dios sábio, ¿cómo el hombre se atreve á queremos? Esto <"S evidentemente imposi- no_ se impone, se recibe; de otra manera negarte, negándote tus atributos?-Ex- Lle, po1·que seria quitarle la libertad á la deJa ~e. s er y_erdon, es _debilidad, impuni– clamacivnes farisaicas de los que no creen naturaleza humana. ¿Puede hacer que dad, IUJusticrn; pues b1en, e] infierno solo en Dios, tal como Dios se ha revelado seamoi;; dichosos á nuestro antojo, si- es para los impenitentes ...... Perdon por medio de su Hijo. guiendo lo malo y apartándonos de él? sie:npre; impnni<lad, jamas: por consi~ Tamhien yo creí por algun tiempo que 'l1a.mbien esto es imposible, porque seria ~mente, poner llmites al castigo de ima la exü:tenoia <le Dios y la eternidad de obrar contra su naturaleza infinita, que falta en la mal se continfía., es impunidad las penas eran incompatibles, porque dejaría de ser1o si un ser c-qalquiera pu- y los condenados continúan necesaria.ment; mi razon, débil ante la Sabidmía eterna, diese formarse una exisitencia feliz y á en si¿ pecado." con:.o las de los mas previlegiados talen- despecho de su soberana voluntad. Es En otra parte dice: ''Efoctivamente tos, no podian compaginar esos dos pro- pues, necesariamente indispensable que la no eternidad del infierno pondría al fundos misterios. Pero al creer en la nos abandone á nuestro sentido reprobado, h_ombre en el caso de poder, a) :fin de– palabra de Dios, tuve que creer en la á nuestra mala voluntad, y por lo tanto, CH" á Dios: "Sé que podeis castiga~me, eternidad de las penas, humil]ando mi á la desdicha que le es consiguiente, des- Y. me conformo con ello; pero sé al mismo inteligencia ante los arcanos divinos. dicha tan larga como nuestra existencia, tiempo que no podeis hacerlo mas que Sinernbargo de que mi voluntad se es decir, eterna." con cierta /medida, qu~, por grande que doblegaba ante las ensenanzas evangéli- Al separarse de~ cuerpo una alma man- sea, pasara, y os vereis obligado á per- cas, mi razon 110 estaba aun satisfecha, chada por el delito, vuela á la region que donarme y hacerme dichoso. Pues bien pedía pruebas, alguna prueba filosófica le ha sido destinada, llevanda consigo como en la satisfaccion de mis pasione~ que sirviera de base á mi vacilante fé. los odios ó las afecciones que le condu- D?-e propong0 u~ placer sin límites, con- Esas pruebas se me presentaron al jeron al pecado. Allí, atormentada por siento en el castigo que me teneis prepa– año siguiente de mis estudios espiritis- el gusano roedor qne núnca muere, no pue- rado, y ~on esta condicion puedo entre– tas en la inmortal obra de Augusto Ni- de tener ni la virtud de Zafé, porque se garme a todas la~ maldades, esperando colas, titulada Est'tidios filosóficos sobre halla engolfada en la evidencia; ni la a~raz~ros ~lgun drn, y obligará vuestra el Cristianísmó, obra que ha ceñido sobre virtud ele la esperanza, porque pasó el m1s~nc?r~lrn á poner un término á vues– la frente de su autor la triple corona d~ tiempo de creer en las promesas divinas; tra Justicia." escritor, de filósofo y de apologista. Allí, ni la virt-ud ele la caridad, porque solo A estP. absurdo conduce el espiritísmo en su capítulo sobre "El infierno," está puede:amar lo que en la tierra creyó ama- el quer~r ;1ar al 1;:nah-ado una esperanza tratada la cuestion, como todas las del ble. Sus odios y sus amores impuros, que solo e] necesita, porque la virtud solo Cristianísmo con tanta elevacion, eru- connaturalizados con ella, serán su cons- espera en una recompensa etc:rna. dicion, elocuencia y profundidad que el tante tormento, no siéndole ya posible Pero al aostener el espiritísmo su teo– espíritu goza con las bellezas literarias, ni enmendarse, ni arrepentirse. ¿Cómo rfa de las reencarnaciones, confiesa el y la razon se complace en encontrar un llorar las falta.i que no puede deshacer? estado de i?npenitericia en que se encuen– alimento sólido, pan del alma que la ¿Cómo reparar ya los males causados? tran las almas manchadas por el pecado· vivifica, la conforta y la eleva. ¿Cómo cambiar los afectos? "Estas pe- y no probando ~sas r<'encarnaciones: 8 ~ En ese tratado todas las objeciones nas ó esta ansiedad que sufrirá el hom- concluy~ contra el qne hay penas eternas contra la justicia, la sabiduría, la omni- bre malvado, dice Isnad, uno ele los gran- ~ue el )nflerno católi~o es un dogma pa: potencia, la bondad de Dios se encuentran des talentos convertidos al catolicísmo, 1 a los : 1vo~ y una realidad para los malos desvanecidas; pero sobre todo se esplica las cleterinina el mismo por la clase de y. los ~ncredulos. Cuestion es esta que la naturaleza del infierno y lo que hace amor á qne se entrega, y él mismo las per- tarde o temprano _tenemos que i·esolver, que las penas sean irremisibles. petúa persistiendo voluntaria.mente en este y cuand? e] re~ned10 de nuestra increduli- amor." dad sea imposible. Consideramos el espiritísmo como un La muerte nos priva de la libertad, En me~io ~e la anarquía de las ideas instrumento . divino para recordar á los y sin ella, cesan las acciones meritorias qu~ el rac10nahsmo ha introducido en las hombres en este siglo materializado, que que deben llevarnos á la presencia de- sociedades modernas, es consolador creer existe un órden sobrenatural y que están Dios; solo existe la ete~·nidad con_ n1_;estro lo que ha~ creído todos los pueblos en dotados de una alma imperecedera. Pero mo~o de ser, y que nunca cambiara, que to_dos los siglos, Y. t~dos los grandes hom- al mismo tiempo que recuerda al hombre sera eterno. brns que han existido en e] mundo C estas verdades, vuélvese contra él su sis- Leibnitz, ese genio que recorrió todas I convicciones bien fundadas y con ~ae~~ ~.:::=;:::::================-======::::x.=======--~ .
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