El Recreo
~- EL RECHEO ·•) 1i • 1 ·~ ---- -- -- ........ -- - ., 1 1; .J\.:l y o{,.1;,JS án.,gvi2~ 8e r ebd_itn, con- con todo el oclio qne tenia ú sn C reculor.l y;t da cL) d puÜL•1· lL.:) lwJ'i1· y il ct-it:l U v ti · ,, 0 ::,y ~l Jus eomlena á un 111h¿1:no ¿jTo era, ma.s natural que Dios preser- cer un Íill]_)Cr iO c11 opo~irj, ,11 uJ , ny0, ~i- e-• , ~ C). P .t:egunio yo: ¿Esto es ca,st1go Y:1,Re ú sta infeliz criatura ele los pres- no que le lrn s;do , 1 rHd),Ltü<l<', 1,) c 1 1d ó 16 anz~'! Segun los principios de jus- t z,_qios del D e,nonio'J ¿A qué sometarla á se concilia sin duda con su Do1H1ad, pe– ti ·.~ rcoonocidos por los hombres, que , tan peligroso. ensayo? ro no con su Omnipotencia: tengamos n , 1 u sing el reflejo ele la justicia divi- Prosigamos. Ya que Adan y Eva no en cuenta así mismo -que esta Bestia de– n , l olrjeto del castigo es la enmienda han podido salir airosos ele la prueba, · vor.adora es criatura de Dios, quien no d , Julpado, conseguida la c~rnl ce~a ya que el antojo de la segunda y la com- p 1 iede haber creado cosa. mala; y ya que a l. Pues b>en, si desde el pnmer dia placencia del primero los han hecho reos · la razon se resiste á aceptar todo esto, q w,ron Luzbel y los suyos condena- de suplicios eternos, lo mas l ógico era volvamos á num,tro adversario las pre- d, -1 una p ena eterna, es claro que nada , que desde ese momento, y ellos solos., guntas que haco con motivo de la doc- 1 a.portaba al Creador que i=:e enmen- quedasen ab,1.nclonatloó á su desgracia. trina de las r eencarnaciones ¿Como se sa- 1: d ,, 1 es claro que aun cuando se arre- P ero no: el Creador loR per(lona, dándo- be ta.les hechos.2 ¿Qué razones hay para 11 p 1 i~en y clamasen p erdon no s01:ian leR Pº! todo castigo u~1a. vida trab~joRa creerlo? ¿Estos son lo~ mü,terios razona 'I ei ,• . :ha,los. Aquí no hay, pues, castigo. (la misma que ha cabido en suerte a to- bles que de1>1::mos contimrnr creyendo en 1 N ~acb el primer t érmin0 habría qu~ ~- da la, humanidad), t erminada, la cu~l vez de los nbsurclos :del Espiritismo? 11 c ,Hai r el segundo; p ero ¿como admitir ~e lo~ llova á < 1 oscans ar (esta . es la op1- l1 t l por un m om,.mto que Dios St.,a ven- , nion ele la IgleHia), cl espu.es de darles [Conti nuará] 1 , g-1, ivo? Si el hom_ b.r~ re_puta la v,enga,n- tiempo á que d ej en hij os sobr_e la tierra; 1' - l ] h l l J JERÓNHIO ZAVALA. J za como una p as10n mdigna e e e , ¿co- y descle entonces asta la veme a e e esn- ¡ m o supon er que Dio-; estuvi ese poseído · cristo queda el m wulo sometido al poder 1 d -, dla? Ahora bien si hu., p enas eter- de 1',1citancís y sus legiones. Ya tenemos l¡· nas no pueden ser castigo ni yenganza á los hijos pagando la culpa d e sns pa– ¿á qué c 1 u eda,n r educidas? clres. Ya t,memos bajo el pocler de Sn,- UN[ BROMA DE CARNAVAL. Pon FELIX PrzCuETA.. I P 0 ro concedamos p or un momento q_ue tanás todos los hombr~s c1ue deben n~- las p enas eternas á que foe~·on_ conclena- _cer dun1,~1te cuatrn_ mil a.üos en ?amlno dos Luzbel y los qne l e s1gu10ron son de la primera pareJa que le ha siclo ar- [ m erecidas. Se nos presenta un segundo r ebatada. tropiezo. O Dios al crear á, los ángelos Continuemos. Despu es d e este e~pa,n– no sabia que algunos ele ellos se harian toso r eina<lo fü·ga, al fin el clia de la .Re– r eos de suplicios eternos, argumento con- dencion, ol dia en que e] Dra9on debe tra la Sabiclurfa infinita; ó lo supo y sin ser mcr(,(lenatlo y en que l;;i humanidad eU1bargo clió vi<.ht á ser es que no habían no tien e ya que t em er. S :3 sacri.llcc1, c-1 solicitado el favor ele nacer para ser d es - Hi,io para aplacar la cólera d e] Padre; graciados eternamente, argumento con- mas claro, s.., s:wrifica Dios pn,ra satisfa– tra el Amor infinito; ó había nn poder cerse á si mismo; vierte su sangre el superior y L.1,ta.l que lo oblig,tba á obrn,r á H0mbre-Dios, esa sangre preciosa de p esar suyo, argumento contra cl: Pod e_r la que una sola, gota ba~taria p ,1,ra pu– infinito. ¿Cual de estos tres ténmnos eh- ri:ficar el Universo · v la. vierte toda VI Ifahia em rezado á oRcnrecer. Un hombre se paBPRba precipitada– mente por la orilla d,,] mar lanzando 111iradai:; l] Pnas ci e ani-::it>dacl á nna pe– <]_ ueña lancha q tw avanzaba rápirla hacia la costa. impnlsada por la füerza de l, ,s r emos. je el apologista Católico? hasta la última got:1,, ~en medio de dol o~ Pasemos adelante: concedamos que res infinito ·!.•• ••• Pero ¿qué c·R lo que, u– convi ene á los atributos de Dios, á su so- cede? L os hornbros continuan naciendo beranq, Justicia coacLm¡1,r por toda la. e- mancha.doi-: con el pecado de Adan y con ternidad á esos seres desgraciados. Pe- t odas la,s flaquezn,i:; que le son comigu-i on– ro ¿que se propcmia, Dios consintiendo t es. L os espír'ltns 1naliunos no han con– en que el ángel caido tomase parte en clnido del toclo . No pndienclo ya hacer a– los negocios humanos? El autor del a 1 •_ clorar á los íclolos, hricen q1w la razo n se ticulo lo dice.: (<Dios en sus inex.cru Lables adore á sí 1nismri, y para qu,e nada falte, ,>designios le concedió eierta libertad pa- entra,n en comnnicacion con el homure ha– »ra obrar en el mundo y extraviar á los ciénclole creer que son las almas ele los ,>hombres en el camino del deber y de la muertos.-Pero si la, Redencion encMlen t') ,>verdadera felicidad.11 y ¿cun,l <lebia ser á los tlemonios ¿como es que contiuuan la consecuencia de este extravío? La pér- anclando sueltos é intimán<lose ma,s con elida de la felicidad, la muerte eterna, el los hombres para engaúarlos y lrncer– infierno eterno. Consiguió el demoni0 los perecer? sn intento? Sí, y s1i pr'Í?n(T trúu~f'o fué Re.asumamos la historia ele Lncifer tn el A1,m'Í80 . .A. propósito ele esto po- desde e] din, de su caída, ele este ser que dria reproclucir las tristes reflexiones saliendo de la condicion ele condl;nado su 1 c¡ue sugiere la historia de la perdicion ele ha convertido en riva,l de Dios, en el Ge– Luzbel; pero LLs dej,ué á un la.do para nio del Mal; qne tiene e] poder de p er– pasar á otra consicleracion de mayor grn,- p etuarlo y de conquistar almas, cuyos vedad. Si es cierto qne Lnzhel , el án- sufrimientos avivados por él en toc1a la gel de la hu, uno ele los espíritus de la eternidad, Je consolarán de sn desgra– mas alta gerarqnía celestial haLia da- cia; que á ca.da golpe que r ecibe de sn do una caída t fm espantosa, sin que nin- Creador, e n vez de anona.darse, cobra gun espíritu extraúo l e indujese al Illal mayores brios y se l evanta airado y t er– ;.coillO podi~ el hombre, criatura muy rible vibrando rayos -que dán la nuierte inferior á. los ángeles y por consiguiente á cri1:tturas des tinadas para 1ft virla:-:. con– mas ex.puesta á extraviarne, como podia, sideremos en seguida que si Dios ha lle– repito, resistir á las seducciones d.e un gaclo hasta el extremo de saeri:fiea1:se pG>r espíritu superior que no ha.bia pcrdído sn salvará sus infelic0'S hijos de las fauces .ntel-igencia. y qne le cler.:laraba, fo, ,qnerra. ,de este monstruo, no es EJ quien 1e ha- 1. ~ --- ~- Otro h ombre tenditlo sohro Ja arena á p,lcos pasos de allí esniaba cantelo– r-anrnn to los movimientos· del primero. La playa estaba silenciosa. El rnnrmullo de las agnas agitadas dnl cemente por la brisa de la tarde y el canto lejano de un marinero que re– c11iga sus redes tenclidns en el sndo, son l,>s únicos sonidos qne se percibia.n en medio de aquella soledrt.d. La hncha estaba yn, muy ·cerca de la (Jri!Ja. El hom.;ffe qne se pa1sraba drjó can el emb,1zo de su capa con el cual oe111taba cnidado::-;a1ut>u.t.P Ru rostro y arrojó un si, bído q ne al inst;in te fué conte::>tado COIJ otro si I bido mas agudo. Aq ne lla ¡.;efütl hizo ineorporar repen– tiuamPnte al hou1bre que estalm ac0s– ta<ln sob1·e la ar.ena.. Erit.onces vió qne e] 1wqueño barqui– chuelo había ya atracado en ]a, playa. ~ne el lwmbn~ á q11ien e.suiaha se diri ,iia hacia é.l preci11it.adamente d-etenién. dose á ~1lgunos pasos de :listancia. y que los manne1:~t- ~e d~-scubnan respetuosa– m (j nte al t11:--tinµ;n1rle. -El es,rnunnuró aquel hombre, avan– zando c.antolos/-1.mfnt.e y procurando oir las palabras que .se cruza.han entre los marir;¡en>s y Pl emb(lza.<l.o. ¿-Sois vo~ot.ros, decia este último, de la tnpulac10n de] «Relámpago,>? -Sí señor, caba.1.lrro. -¿Os f'nvia el capitan Rniz? -El mrismo. -¿Cual es ·vnestro encargo? -Recogn· en nuestrallancha á un hom- '===="======= ~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx