El Recreo
• ~188" EL RECREO l bre qnc nos diga ciertas palabras que 1: el capitnn nos ha dicho ep_ secreto. : -Ei-;e hombre soy yo, C'BC1a.n~ó el de la Cl-1. pa disponiémlo~e ·e\ saltar, -Un momento, ca.ballt>ro, obse~·vó uno de los marineros, n -uestro unq qe no es co1uo otro cwtiq níern,, para admitir en él á una ~~ersona; se necosit.n. tt>ner con– fiaozR. en e1 la., y nosotros no podemos tenerla en V. sino nos n'ptto lc\s pa- 1 )¡_1,bra.s que co1t10 santo y seña. nos lrn dicho el capitan. -Yvngfl,nia y salyacion, re8pcmlió con v<;z aho~ni.cht el homlire de la, cap::-i. ,-El es, mnnnuró Pl que le espiaba acercándose nrns, á fo. .vor lle la osc1.n1daü . -V. es el <~ ne t'spera?uos. repitió tJ mari!1t~ro que lltwab~t la pala.lira, pneÜl\ V. s1tl tar á, Lt landrn cnn nclo lo teOgH. a bien. El cm.hozado t-ie dispuso á hacrrlf) así: pt-ro e] hum bre q ne seguia sntl pa.:::;os se in terp11so ele rt'pente eutre la mar y él, pron.um; i:::rndo al miMno tiernpo es– us pn.lauras. -N11 SiLJtar{t V., ca.ball t> rO. - 6 Y qnÍt"n es V. para irnpeclirmelc>? es- clamó ,-d utro rnLrocedi ~wdu alguno:-- pat--o:::L - Un hum lire que v il-'11 e {1, d ,· vul Ye r {¡, ese corazon dl'Strozn.d <\pOr el dolor, ' la uninrn y trunrpliti(btl tpllª ha penliclu. -No c<1n ,1zeu ,1 V. para 11ttÜiL; rn creo q tte V. me couoz.ca tarnpol:1i. -Al C\Jll Lrn.r11 ,, 8,1.üa1 lt> ro, no:-- conoce– mos lo~ di):, perfectamente. V. l'tl D. Fedl"'rico E,pi1w:,;¡-L, el ma.rido ele la des– graciada Bmiq neta, y yo .... yo soy Lt cansainoc<>ntt, d! ios Ülllort>sqnl"\ V, sufre. Ft•<lerico, ptlt'S t-f ecti ntnH'ute era rl, aproximó su ro::; t.ro al de su l'strn.ü.o interlocutor para di:-tinguir sns faccioues, y un rugido att"'rr<1,dor se escapó al i 11s– tan te ele t-ill pecho. -¡ Miseral>l e! gritó cogiéndole con foer– ' ro por los brazos y sa.cndiendo sn cntrpo violenLamentt>: el mfierno te pone l' 1 1 mi camino, te r,!conozco á pP:::;ar de la of<– , curida.cl, tú eres el ladron <le mi 11011- rn., t> l reptil qne ha picarlo en mi allll<L pn.ra <>nvenenarla, el infame seductor ele .. -¿ De qnién? 1nt.orrmnpió aqlll~l hom- bre dei:;préucliellllose por nu nrnvimiento 1 rápido, de ln.s manos ele Federico. -El seductor de E1~riq neta contra la Clrnl lrns ármado mi b.razo, á. la q ne me has obligado á asesinar villcwamente sofocando los latidos de amor <le mi corazon. -Oal:allero Federico.. V. no ha ase– sinado á Enriquet.l'l, vi\·e; su herida, gra– cias al cielo, ('S iusignificnn te. Aqnel amor tenia tan Tlrofund~s raí– ces en $U corazon. que r~i el rndísmo µ-ol pe qne babia snfri~lo la noche anterior fu6 bastante po<leroso para destruirlo. -Sn tnterlocutor, c¡ne no f\ra sino t-11 honn.:.do artt>s,mo Lnis, lo comprendió así y acercánd ose mas á él le dijo con un acento ll<:'110 e.le profonc.h rnclancolia: -Enriqut'bl. Y i\'e, RÍ Sl·ííor; 811 herida es harto leYe para hacl"\rl8 sufrir, pero ba.r <:n fin a irna nna herida rmrn pro– fornln, mas clol 0 rusa., mas <lif cil üe ci– catrizar q ne la. dd pnfü, l, y es 1a qno V. hn. cam, ac.lo :í su lio11or con el ar– ma. cl<\ b se, lll'clw. -Pero ~i no e~ una sospecha solo lo g ne yo tengo L1o !$U crínwn: eR una convice;i on, 111m <:-Yickncin, nna JHUPba. ta,n clnrn con~o h lnz ele! clia.. ¿ No h t"' yi ¡, to (1, V. yo rn isn10 11rrqü1 liado a sns piL•s, brn-anclo sn mano C1ll1 <'nt 11 sinsmo, aspirn.udo sn aht>nto con cl(•licia., y c1e vorn.11cl,, con lrt mi rn<bt las lcÍgrimas que t>l pL-tcer rlrr,m t·aba. {t sns ojos? -fü s1-íínr: 1wro V. no ~abe, V . no ptlC' lle sabPr el motivo de aqu ella ve– nnacion, la en.u sa ,aut,t de a 1 1 n<:l n ~– ligioso respl'_tn. . -¿ Y g ne orrn. ca11sa plll-cl e lw.lwr ¡;;1 11 <) él amor? ¿(,¿1ie otr11 i--C11 timi euto sabe es pres,nsH de· una n1;i1wrn. tan elnc11en te, tnn api\~i o11acln, tan 1;ml>riag,tdorn.? . -L,1, grnr,1tnd. -;, L11ego lL' es V. ch·nclor á Enricpwrn tlt~ a]u·un ÍH'llt:>ficio illllll'llS\l. lk algnnn dP. e:-;;s be1wfie;io:-5 q ne ni) ptwclell pagarse' rii ann con la vicb? - V. 1n ha tlirlio, cn1m1lrro; el 11e– rn~ficio que yo debo á EnriquPta es la f;n,! ml dt> mi lllnj er á q nien n1110 ta.n to eorno V, ha n.mado f\. ln. ¡..uy,t; calc111L~ V. el Yrt1ur <ll:' la clendn. y cligame V si lmbrá, en el c orazon <1 <:>l homhn~ Rn– ficien te caU<lal ele grntit.ml p,m-1, p;igarla. -Pern, Di1,s mio, e sclmnó Fedt>nco lleno ele asombro y tmbauion, de tres dins á e:-;t,1, parte mi cabl'za e~ un vo1cn.n en el qne lmllt-n y se agitan como ar– diente lrwa ln.:-; mas contrilclictoria ideas. Hay mome!ltos (:U qne me creo YÍCtlmrL Jt> a1gnna fascinn.cion horí·ililP-, en qno los su cesos ele estos rlias i::e prPf :.ent0,n á mi memori¡-t coruo el recnerdo yn.go el e 1111 sneiio doloroso, en q ne sacndo fu< 1 rte1110.11te todo rni cnerpo parn dis– pertar de osa pesadilla y en qne tluclo hasta del testimonio de mi~ propios sen– tidos. de focertedumbre y de angustia que le devora.11 -Puc·s bien, interrumpió Federico con im pn.cie _ucia, hable V., pero pronto, sepa. yo e.le una n ~z hi. ca ui;a <le las rela– cio11cs que Enriqueta sostenia con V., el motivo ele sus visiti:ts ñ aquella casa, el misterio, en fiu. ele ern série ele a– contccím1(~11 tos en vo rrr.uerdo trastorna 1úi ca btza y ha¿e nflni r n.l cor11zon la sangn~ de todo mi cunpn. -E~cuc.:he V., munnn1ú Luis, ncPr– cá,ncloso un paso á Fe,lerico, y Juego interrnm piéndose aiíac1 iú; au n<1 ne S<'rin prt->forilile q ne nos all\ÍÚt--emos un poco do e:-;te sitio, l()s rt:'mtros de la ln.nelrn ~stáu qni;,i;á,~ oyendo nu<>strns pn ln brns y_ !rneclen e.huías una int<.'rpretacion tor– c1dt1.. -Sig0,mo V. y nos sentaremos sobre !' ar¡nrl pE:iía~co n.islaclo que lrn.y ú. la o- il rilln mi:m1a c.lE:-1 rnar. 1 - Vam(ls clo11clc V. qnit>ra.. !\ Y Ft>(lerico. so~nielo ele Luis' Re di- 11 ri g ió húcin t1 ~itiu' q ne haliia íudicneln, con nnn. pn'CÍ pi t,1,ci on que proba lm la a11 sivüacl estn'rnn. Pn qnt1 se hallaba. Lo~ rv1t1 <'l"ti8 q1ie ;10 irnbian C(llllpren- .. ditl <l nna. sc, h 1mlR.h1'fl c1 0 ar¡u~l (•nctll' ntro '· y Lle MJll t"iht con\·ersaeion' qn c lrnliinn cli:-;tin~nid1> l(\s ntlvmarn'~ a!l1 1:'naza<lt1res cl,• F,·cleriCt) y la actitnc.l supli unnte dr Lnis. y (i ,~ni<'nes ern. uLso1ntam r ute in– difrrrnt o c11,t11to '!'ll1Ltl (~:-c pasar entrP :t– q1tt'lios <lo s ho mbres, YÍéll(lolos retiaar sin dx rles úrc.lt> n de q ne lo li icit', en e1JOF,, ;;, 811 vez se c re¡eron en c1 deber de es– p<-rnr y <' ll Ctndieron sns pipas. El mar 11,a ngitámlose cada yez mas. L·i. i nna ll ena comenz,tha á asomar sn plateado (li~co por cletras de ln,s aguas, y ], ,s remt>ro~ se pn:::;ieron a cantar á nwdi,t voz nnn, cancion rnini1rn cnvos a.cen tos salian dP sns pechos, mezcla~los ¡·1, con el humo del tabaco. VIL \! Sentados sc,hre el peñasco cnya. bnse acn.ricia.ban lm; olns. al (-spin1r nrnnsa– men te en 1n. pb.yn. , el honrndo Lnis comenzó d e. (' St11, m anera su re1aci<in. -Y, sin emh~rgo, caba1lero, yo á qui en V. creo la ca11 ~,i de sns d •ltHes y de &US lácrri111as, á qniPn V. habní nrn.lde– cido 1~1il veces desdo el fonclo <le su alma.. me p rese nto al}'lÍ parn clecírle: -Yo, i;;c~ñ or, soy un pobre artesano 1 á qnit~n lns <1esgrncim, de la. Yida lrnbin.n , red ncido a rn1c1 tstrema miseria teno·o ~ mm ¡,sposa á. la q 110 profl-'so 11 ;1 m11~r tan e11trafü-1.hlo eomo el que sivnte V. ' por Enriqnetrl, p or que es mny digna rnmbiPn <le q 11e se ]n ame. Esa ('spo- n sa se encon trr1 bR. nD hrt m nchos clias postracla en c,tma con una enfermedad terrible q ne nmPriazab,1. acabar <le un 1 momento á otro con su precios,t existen– ciH.. Ent en lo mas riguroso clel inviPrno · . 1 . ' yo no t1-mrn trn, Ja10, 110 tenia reGtusos -¿Qué escncho, Dios mio? esclamó Federico levanta.mlo lasmanos cruza<fas, con nna. espresion ele inefa.ule comonto. :M~ alegro, sí; me alegro, porque son preferibles mil YPces líJS torme11 tos ele los Cl-'}os á los rrmorclimienoos clt-11 cri– men. Federico, sin l'lllbargo, no decia la verdad ó se engañaba á ~:;i mismo. La alegria, al saber que Enriqneta se había sal vado era hija del amorque todavía la profesaba. «En nombre e.le ese Dios que nos oye y q ne ha de j nzgar un dia nnestrns p:=t– lRbrns y nuestros lwchos. en nombre de Enriqneta, ino\3ente, víctima de la ce– trne<lad de V., t>n nombre ele cnanto hay ele mas sagmc19 e n el cielo y en ht. tierra, yo pido á V. q.ue me oiga por brevPs inornent.os, yo le diré á V. la Yerclr.d e ntera; yo sacaré á, V. de ese estado no tenia a.inig,- s ·á q 11ienes tender mu~ mano sn plicante; mirn,ba. con el corazo11 hecho pedazos los sufrimirnios de mi ' idolat,racfa Anrorn, y me avPrgonzaba. de mí mismo al Yerme jóven y robusto y sin embargo impoteut~ para socorrrrla.' ~ para atender á sus apremiantes nece' ;\ ~ ~¾2 ~~
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