El Recreo
EL RECREO ~ - =-=========================================== =1a moral y freno de las pasiones.--tl\..nte -]a esperanza, por remota (íJ_Ue. sea, de -llegm_. en todo oaso á llTia felicidad eter- :na, (ll hombre buscará la dicha, a sn modo~ en cada encarnacion, signienclo los impulsos de la carne y llevando hasta la mas remota eternidad una vida de fWen– turas terrenales. Esa e::,pern.nza. sonreiria siempre al malvado y mata.ria todo esti– mulo para la virtnd Tal <>s el corazon 1 humano, que prefier e los placeres próxi– , ! mos á la felicida.cl remot<.t. . En el sistema d e las reencarnac10nes hay tambien un absurdo, si se atiende . á la propagacion de la especie humana . . . Si la humanidad empezó por nna sola pa- , r~ja, y las alnrn.8 de estos dos primeros· vivientes tuvieron que sufrir purgatorios por tiempos mas ó menos largos, ¿cómo hrir ~lgun,os tesoros; per9 esos e-spíritus que dicei) ser d,e_ S6ci-ates, Platon, Pas– cal, &, nada mwvo han Pnseñado en ma– terias cien tíficas; esos teso.ros han per– manecido ocultos; esoR secretos se han conservado sella~os por la )osa de los se– p11lcros, En lo rnr.electual solo ha pro– ducido enajenaciones mentales, y en lo moral, esperanza¡:, á los pervernos. Ei verdadero fruto u.el esptritismo es hacer hombres espirit ados , es decir. poseídos cld Demonio, ele qnien se hacen ~sclavos, por no serlo de Dios. R. v. UNA BROMA - DE CARNABAL. PoR FELIZ PrncuETA. I 1 1 han podido propagar::,e los holil u res, si faltaban almas para las Pnc:unaciones progresivas que- seguían? ¿ Era que hn.bm ya millones · de almas creadas? Có mo se 1 sabe tal hecho? Qué raZ1)}11-s hay para. La envidia es la pasion c1e las al- oreerlo? Estos son absnrclos misterio¡:;o~, mas bajas Y el contrapeso que tiene l la gloria en este mundo. en o s cuales se cree por no creer mis- ; terios rnzo:c.ables, revelados por Dios, y Es la ni,bia de la nulidad, araúa.ndo ¡ cuyo con,,c1mien tn r.s necesario pn.rn i:-i con ~ncarnizamiento á todo lo que es 1 salvacion de Jos hombrl-'S. Aqní es pn.,c·i:--o supenor. Es la nube que amenaza cubrir con , repetir e~t;-1, verdad axiomálÍCR.: "¡ Qné 1 1 un manto de vapores el mas diáfano cielo de co8as 1ay qné crel-'r p;1,rn, 110 cn,er!'' d El Crit-r,ianismo. al ofn·cer la biena- e un dia, de primav<.'nt. Es el insecto que oculto en los esfam- 1 · vé11tnt'1tnza, no exigP otra. C'o:-.a, nue fé vi- b 1 ..., -.1 res Cte las flores, se alimenta de su va y n.rrepentimienw sineero, pncliendo d aroma y estruye sus pétalos con in- pasitr el hom_bre, como el bnen La<fron, visiLla diente. do] pfl.tilrnlo al Cielo. El camino es cor- Es la fi.gnra de sombrío aspecto y de to en Vl-'r<.lad; uero esas conJic:iones son 1 · , . rece osa mirada, que aparece llorando demasiado duras parn. los h,ímbrt1::i rn nn- en todos los cuadros de la -vida donde danales. E11r,re la~ dos doctrirrns. e:--t,o. campea la felicidad. prefü-ren purga.torios Sll<.:E'si vo::; e iuclefi- Es en la existencia del individuo co- rudos Y trnhaj():-- en el mnncln, á 8t-l ' bne- mo en la existencia ·c1e los pueblos, la nos Y virtw,sns, cloru;-mcln 'ns !,asionC's. causa im.pulsi,a ele muchos acontecimien- Un infit>rno t->t.erno m{lrt.i fica. clemnsiaclo t · tos el esas rosos. 8 il i ma ... ;i !1acion, Y prefiNen ncog-rr s e, ª 11 n- La envidia ele Catilina arrastró al q t.rn 1 m vano, á la esp(.,r3¡nzc1, de las ret>n- borde de un precipicio á la República c arn aciones promt->tidas por el espiritüm10. romana. ::El Salvador del mundo afirma ter mi- La envidia de Robespierre ahogó en , n~ntemente qw:~ hay pena, eterna¡;;, Y un Ia,go de sangre á la mas justa de . amenaza con ellas á los malos. Entre Je- las revoluciones. pult.1Ara ó clestrozai con frenético placer las entrañas ele un cadáver. L~ sociedad está. sin embargo tan a– costumbrado al canto dé esos l;uhos, que ni siquiera se estremece al oírlos. La razon de ese fenómeno es muy sencilla.. El número de los envidiosos es tan grande como el c1e las nulidades, y es– tas constituyen á la sociedad casi por completo. La virtud, el talento, la hermosura, todas las cualiclades tanto físicas como 1 , morales que causan entre los hombres 1 rsepeto y admirncion, llenan ele cólera á los envidiosos. Esta es la mejor corona con que puede ceñirse la frente el verdadero mérito. 1 ¿Y qué valor tendrian, por otra parte, esas cm1liclades si su posesion no estu– viese de contínuo amargada por los ti– ros de la enyidia? La victoria sin lucha, no merece e) nombre de victoria. La felicidad sin mezcla ele dolor se convierte tarde ó t emprano en un dolor 1 lento que se llama hastío. 1 E) cuadro sin sombra3 es inperfecto , segun el Rrte. La ,irtucl, el talento y la, hermosura no lucirían con todo su esplendor si la ' envidia no se encn.rgase ele representar alguna yez en sus cuadros el papel de la sombra. Por eso recuerdo siempre con gusto aquella fábnla de uno de nuestros me– jores poeta~ y cuyos dos últimos versos son la espresion mas acabada de la en– -vidia; Siempre las distinciones cnestan caras .1.Vo te escupiera, yo, sino brillaras. Por eso en fin me gusta recordar y trasmitir una historia que pasó hace algun tiempo y de cuyo acontecimiento tuve ocasion de ser testigo, con la es– peranza de ser cronista algun dia. Ese dia ha llega,do hoy y es fuerza que el lector m e conceda algunos momentos 1 de a+.encion. sLicristo qut.1 se s.acrifica por la hnmn.ni - La envidia, en fin, de las medianías 1 dad, la levanta de sn en vil ecim iento y la en-venena Ja existencia de los hombres \ 1 : enca.mitHt por lH. sene.la ele la virtu<l, al de génio á quienes persigue con sus It 1 uüsmo tiempo q ne d el p r0greso, y espí- mas poderosas armas, la mentira y la 1 ¡· ritus desa.utorizn.dos y sospechosos, que calumnia. Estamos en un baile ele máscaras. l! nada han hecho ni pneclen hacer en fa- Yo he conocidc muchos envidiosos y El salan está profnsamente iluminado. vor de los hombres; entre la afi.rmaci on todos son feos . Millares de bujíais reflej á.ndose sobre las del Hombre-Dios, comprobada con su La pasion de su alma se refleja en ricas colgaduras ele terciop "'lo encama– vida, sus hechos y la resnrreceion moral e) estraño fulgor ele sus pupilas, en la do dan á todo aquel recinto un tinte del mundo, y l::t negativa de criaturas, mas siniestra contraccion ele los ángulos de deslumbrador. dignas de lástima que de crédito, la ra.- sn boca, y en la perpétua hipocondria El aire que se respira calentado por , zon, el 1 buen sentiélo, 1as aspiraciones na.- que tiñe la sangre de sus venas con las luces, mezclado con e] pol,o que 1 · turnles del born,bn,, se pondnín de parte el amarillento color de la bilis. le-rnntan al bailar multitud ele pr.rejas, ,il del primero y a.ceptarán su doctrina co- ¿Quién de vosotros há visto reir á un abrasa el pecho de los concmrentes. mo la únici:i, verdadera, pne to qne está en,iclioso? Los sonidos ele la orquesta, el es– apoyada en 1a naturaleza hnmana y en La risa del delirio, ele la locura, ó truenc1o del baile, los gritos de la mul– pruebas filosóficas, mora.les é riist.óricus. de la insensatez es menos repugnante titnd y las chillona~ voces de bs má.s- , El espiritismo, ma1o p.or su natura- que su risa. caras forman un concierto tan esh-aüo, loza. y por sns tenden cias, n ingun b.ien Cuando el envidioRo rie yo tiemblo, tan particular, tan diabólico, que la ha producido ni pnede proclncir á la so- porque rec-uerdo instintivamente los ma- imaginacion se representa ÍnYoluntaria- cíedad. Muchos lo han seguido lleva.dos les á que dará lugar aquella risa. mente los coros ele brujas de l\Iu.cbeth . por la esperanza de saber algo nuevo, Cuando canta por las noches el buho- Entre aquellos grupos que se persi- de aveTiguar algunos secretos, de descu- es que bate sus alas sobre algunas se- guen, se acosan, se insultan, se recha- 1 ~:::::=======================--=-============~
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