El Recreo
~~- EL RECREO ___:== =-'-='----=- - --· ·::_ /i·.. - ----- ¡ zan y se confunden, se pasea un hom- -El hombre del dominó soUó una 1 I bre e]egantemente vestido mirando con ruidosa carcajada: . ! 1 : sonrisa de compasion los inauditos es- -¿No te gusta acaso m~ definicio\ 1 ? fnerzos que hacen aquellas pobres gen- -No. -¿Y piensas mejorarla? tes por divertirse. . Otro hombre envuelto en un largo -Sí. · - dominó negro le sigue con insistencia -Veamos en qué ideas. no estamos por todas partes como si fuera su sombra. conformes, dijo Federico tendiéndose sobre La fisonomía del primero está. llena los almohadones que servian de respaldo · al divan. de nobleza y distinc10n . -Un marido, esclamó el máscara En los ojos de] segundo, que se chs- tinguen á través de los agujeros de la despues de un momento de silencio, es careta, se dibuja un reeplandor siníestro. un loco. d d d lt -Pruébalo con argumentos. El paseante, cansa o e_ ar vue as, -Al instante. ¿Has estudiado freno- se sienta por fin en un d1van cerca de la puerta de entrada. patía. El hombre del -dominó se le_. pone -No. . . -Pues yo sí. ¿Sabes lo que son ilu– de repente delante como una v1s10n. -Salgamos gritó Pederico cogi érn1ole ele] brazo y nrrnstránc1olc con sigo pm la prirn,era puerta que enco1,.1fr~l'O:i.1 al pa$o. El hombre de] dominó quería opo. ner r~sistencia, pero 'la rabia habiá da– do á Federico una fuerza hercúlea. Aquellos dos hombres llenos de óclio y de c01~age desaparecieron en un mo– mento del salon, precisamente cuando la OTquesta preludiaba on medio de los aplausos de la multitud unas lindas y voluptuosas ·habaneras. [Continuará] LA EXTRANJERA. -¿Te diviertes, Federico? le pregunta siones? -Losé. con voz cavernosa. -¿Sabes lo que _::_NO mucho, máscara sombría; contesta -Tambien. En vano, mdancólica <-'Xtran,iera, son alucinaciones? Btt:-cas aquí tns fl ores y tn sú] ; . Lúz ele otro sol y flores ele otra tierra No tienen ftrego, aroma., ni color el interpGlado fijándose en la estraüa -Pues las ilusiones y las alucinaciones figura que tiene delante de sí. son los principales síntomas de la locura. Ambos gnardaron silencio durante a· d t t l ·1 · Bs así que na 1e pa ece an o e e 1 us10nes unos cuantos segundos. y do alucinaciones como un marido, luego El 1 -omb1·e del dominó fué el primero u nadie está mas rematadamente loco que él. en romperle. Esta vez fué Federico el que soltó -Comr)rendo qne no te üiviertas, _ le · d f t / una ca,rcaJ a a, pero ranca, espon auea, dijo, la gloria Y el amor te proporci~- leal, mrly diferente de la carcajada fe– nan demasiados phtceres para que envi- bríl ele sn interlocutor. dies los suyos á esa pobre gente que bus- -'ru lógica, dijo, no es ele muy buen ca la felicidad en el movimiento de los género que digamos. pies. -Es, sin embargo, preferible á la tuya. El llamado Federico no pudo menos -Partes de un principio falso. de sonreírse con equal1a ocurrenciUi del -Y tu no partes de ningun principio. máscara. -Con ese silogismo, algun tanto bar- -¿Me equivoco por ventura? preguntó barizado, has querido probarme, sin éste. duela, que la virtud. y la belleza que yo -Te equi.vocas tanto, que ápesar de admiro en mi mujer no son otra cosa todo lo que acabas de decir no soy feliz. que aberraciones de mis sentidos ó de -¿De ver.1s? mi inteligencia. -Como lo oyes, la felicidad es como -En cuanto á la bell ez a no te en- los versos ...... á, propósito, ¿eres poeta? · , t / 1 · t d gañ&s, en cuan o a a vir u ..... . - -Un poco. -Mira, máscara, interrumpió Federico -Pues bien, si eres poeta, por poco levantanclose precipitadamente: has erra- q-ue lo seas, podrás compren~l ~rme. Los do el _golpe, en este salan encontrarás versos, decía, son como la felicidad, una quizá mil personas susceptibles, en quie– cosa que deleita á pequeñas dósis Y q,.us nes tu lógica de calumniador podrá cansa á dósis elevadas. · despertar alguna sospecha: en cuanto -No los tuyos que siempre se oyen con á. mí necesito algo mas para conmoverme gusto. qne las palabras pranunciaclas. con mie- --Gracias por la lisonja. do detrás de una careta. -Tus dramas, continuó el dominó negro, F ederíco se disponía á marcharse. son fr enéticnmente aplaudidos. El hombre del dominó lanzó una -La indulgencia, del público es su- rápida mirada en torno suyo y acer– perior á su mérito. cándose al oido de Federico le dijo con --Tu mujer es h ermosa y pura como voz apénas perceptible: un ángel. . -Lo que he dicho puedo probarlo. -En eso, replicó vivamente Federico, -¿Con argnmentos? gracias; tu lógica solo la haces justicia. es de mala ley. . Al oir esta observacion los ojos .del en- -Lo que he clicho, insistió el en- mascarado rodaron furiosamente por las mascarado, puedo probártelo con h echos. 1 órbitas. . Federico dió un salto y pegó su ros- -Federico, esclamó con voz balbuciente: tro al clel dominó. T e preguntan qué -tienes, no respon- des; Pl,l'O bajas tristísima fa sien; Niña y proscrita, naclie te conoce, N nl1ie sabrá tu pena {tdormecer. Inft>liz! ui un suspiro! ni una lá- p:rima ! Cuánto di ce en silen cio tn c1o1or! Acaso entre las sombnis de tu Patria La sombra ele un amante resbaló! Y cuando vaga un nombre por los labios, Y ll ena del ausente c1 alma está ¡ Qné valen lns caricia8 de un extraño Que ·d t'nO nuestro cn1 to á prof:rnar! Sonríes, y es ac<--,rba tu sonrisa;, :HaLlas, y es tris te el eco de ~u vo'Z; Y si alzas la mirada. tus pu pilas Brillan como la estrella de] dolor. .Mistn'Ío ele pesar, vírgen infausta, Oh si pudiera corn:;olarte yo! T e falta amor? Mi corazon no b~sta? Patria? Patria te da mi corazon! RA1rAEL Poirno. CONFEREN CIAS SoBRE HISTORIA E~ LA CIUDAD DE AN– TIOQUIA [ CoLOuIBIA l POR EL D. D. RrcArmo VILLA. Segwida., Canfcrcncia. LA CRE.AOIO.J. ¿quieres que discurra1:1os?. Este tuvo que retroceder un paso, (Continuaci on.) -Yo quiero lo qne tu qmeras. porque el aliento de Pederico le que- -Discurramos, pues. Pregunto: ¿qué maba la cara. "l. 0 En , ol principio créó Dios P1 es un marido? -Esplícate al instante, esplícate ó te cielo y la t)f'ITíl.. 2. 0 La 1 ierrn empe- -¡Toma! no es difícü contestar á mato como á una .vívora venenosa. ro estaba informe y Yacía, y lm; tiui~- csa pregunta; un marid.o es '.n~ ho~nbr~ -Este no es sitio p%ra esplicaciones, b1as cnbrüm la. superfic ie del abismo : unido por los lazos de la rehg10n a una replicó impasible el máscara: salgamos y el E spíritu de Dios se movía sobre mnje.1 á quien ama. al corredor. la.s aguas.'' · ~==========================~·-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx