El Recreo
~ EL RECREO 145 ~ ========= = = ============:=--===~-=-~=--===================== = para negar, para · burlarse de la relacion gue nos ha tra~mitido el más grande y l más concienzudo de los historiadores. 1 Esa saña c0ntra Moises ha .tenido un objeto más infernal: atacar el Cristia– nism? en su base, porque "el mosaismo e~ considerado como la raiz del árbol esos dias y ca1entara la tierra para pro– ducir esas · plantas. Me ocuparé ahora solamenta de los dias, para nwjor in– teligencia de lo que sigue, ocupándome de los otros puntos cuc1 ndo hable de los clias primero y tercero de la creaeion. ¿Qné son esos días, esas tardes y esas mttña,nas de que nos habla l\foitses? Para conocer el verdadero significado de esas palahras, es precüw qne tn1gamos pre– sen te las signientes reglas do intPrpre– tacion: significan principio y fin; es el modo de manifestar los dos momentos que an– teceden y suceden en cada uno de los clias de la creacion. Ese modo de ex– pr_esurse era propio del pueblo hebreo, que empezaba á contar el dia por la tar– de. 1 cristiano." A fines del siglo pasado, en que las ciencias empezaron á despertar, fué que se leva,ntó esa faLmge de se– misabios qne hicieron ele la religion nn oh,ieto ele bnrla. Vol taire sobresalía entre ellos, y fué el q u2 mej0r supo esgrimir el nrmct del ridículo; "pero la risa de Voltaire, como die-e un célelJre escritor, fue una risa parricid1:1.; fné ]a risa de Cam, que caerá y pennc-1,necerá como una eterna maldicion sobre su memoria." Pero las ciencias no se detienen; y ctrnnc.lo llegaron á conocer mejor algunas d e las leyes qne rigen el U ni verso y exa– min.-l.ron más detenidamente la coustitn– cion de nuestro globo, depusieron en fa– V1>r de Moises, proclamando mny alto la.s verdades q ne refería; el las han te– nido que repetir con N abucodonosor, cuando _postrado en tierra ante Daniel, exclamaba: "Vercladeramente que vues– tro Dios es el Dios de los dioses, y el St>ñor de l0s reyeR, y el que ren~la los arcanos; pues has podido descubrir éste.'' Ciertamente, señores, la ciencia con fir– m;rndo verdades proclamadas lrnce 3,000 años, que hasta hace poco 8rfm conside– radas como absurdos, ha tenido qué hu– millarse y confesar que Moises estaba inspirado. La formacion del Universo, la crea– cion del hombre, su caida, el di1uvio, la unidad de la raza huma na, la con– fusioa de las lenguas y tantos otros he– chos que nos refiere Moises, negados por los hombres incrédulos, todos están hoy confirmados pbr Jas ciencias, aun por aquellas que parecen más extrañas al asunto, y por la,s tradiciones de los pue– blos, que son hoy más conocidas y mejor interpret.adas. En el siglo de las luces, como se l1ama nuestro siglo, la luz que despiden- las ciencias es el reflejo de la suprema clarida,d con que. las verdades ; religiosas iluminan al mundo. II l.ª Las palabras deben tnmar~e en e1 S<jntido que tienen en la lengnn, én q ne se usan. 2.n Es necesario tener presente toda la relacion, para dar á las palabras y á las expresiones E->l sentido qne les corres– pon<le. 3.ª Las palabras eqnívocas deben in– terpretarse por los términos claros y pre– cisos que el mismo autor haya nsado en otras partes del discmrso. Con estas sencillas reglas podemos dar su verdadt:1ro sentido á la relacion de Moises. U na conformidad perfecta se encuen– tra entre lo qne nos refiere Moises y nos enseña la Geología. Esta nos dice que la formacion dd mundo fué obra de lar– gos ¡wríodos, y de períodos que sf' su– cedieron en el mismo órclen referido en el Génesi¡:; y no es que f-1 sentido de esta relacion haya sido conformado á las enseñanzas de }a, ciencia, nó; ya Bossuet, hace dos siglos, cuando aún no existía la ciencia geológ-ica, se expresaba así: "Dios, despues de haber hecho como el suelo del mundo, quiso hacer su -orna– mento en seis diferentes progresiones, que él mismo quiso llamar se'Ís d1'as." N:_nevos hechos me ocuparán c 1 e esta con– formidnd. Pasemos ya á estudiar la creacion en cada uno de sus dias. (Continiiará.) LA EDUCACION DE LA MUJER. La palabra dia tiene en Jas lenguas semíticas,- como en otras. varios sig– nificados: ya ex.presa el dia natural, cnanclo el fso] está sobre el horizonte, ya é;)Oca, período ó rev(>luciou. J\foisrs usa de esa palabra en los dos sentidos: cnan do en el cuarto e.lía habla da la creacion Eduquemos _ á la mujer: hé aquí la palabra de órden ele las sociedades mo– del sol, la lnna y las estrellas, dicién- dnnos que esos astros fueron colocados dernas: arranquérnosla de su condicion 1 fi actual , i reintegrémosla en sus dere- en (' rrnamento para qne })residiesen 1 chos. Está bien, pero no incurramos a] dia y á a noche y separasen la 1 uz · 1 en exajeraciones, y sobre todo tengamos de las t.rnieb as, nos manifiesta qne 11-1 pab,bra dia éS tomada en Al S<-'ntid() de un método y ajustemos estP- al mejor dia natural :v en un sentido distinto la tn- éxito de nuestro propósito. ·· En los E stados Unidos de América, ma,, en el de época, cuando a] concluir d d b 1 d J la relacion de ese mismo dia, nos dice: en on e ajo la saluclab e presion e mas -aventajado sentido práctico, se tra– "Con lo qne de tarde y mañana resul- tó el dia cuarto." ta de traer todas las teorias ele progre- so á realizacion, se ha abordado con El sentido ae época está claramente decidido empeiio e] particular. Mas con expresado en los versículos 4 y 5 del qué resultado? Do seguro no satisfacto– capítnlo 2. 0 de] Génesis, cnando nos di- rio. Es que no hasta arrojar al niño á ce: wral fué el orígen del cielo y d e la plaza pública para que sepa andar. la tierra, cuando fueron creados en aquel Es que no se puede en un dia crear d,z'.a en que <~] Señor Dios hizo el cielo una personalidad y hacerla r esponsable y la tierra, y todas las plantas del carn- de derechos cuyo ejercicio le es com– po, ántes que na~iesen en la. tierra &." p1etamente estraüo. Es mas que nadn,, En este pasajt 0 , bR.jo la palabra día se que no puede romper se en una hora, comprende todo el tiempo trascurrido con violencia y en absoluto, con lo que desdti el principio de la creacion hnsta las costumbres han arraigado en el se- Teniendo e.1, cuenta 1as observaciones el sétimo día; tiene, 1rnes, el sentido ele no de la sociedad. Eso podrá aparecer ' anteriores entremos á referir la grnn- época, de período ó de revo1ucion. bicJn en teoría; en la prá 9 tica, que es diosa historia de la creacion, dando á La palabra d1·a en cada uno de los dias e] crisol en que se depuran todos los conocer al mismo tiempo los términos de la creacion, debe tomarse, pnes, en sueüos, eR detestable. con que Moisei:; la refiere~ porque si ~l el i:-entido de época.. Dios qne puclo crear La mujer está mui lejos de encontrar– estilo es el hombre, el estilo d.e la sab1- el Universo, tal como existe, con la ra- se en las condiciones necesarias para que. duría, no puede ser sino de Dios. pidez del pensamiento, no quiso lrncerlo podamos colocarla a] exacto :nivel del Pero ántes de narrar el órden de la así, como para manifestarnos qne obra- hombre. Militan contra ella, aparte de creacion me detendré un momento en ba con toda liI)ertad é independencia, y lo que le 68 inherente por su natura– los absu~dos y contradicciones que_ á pri- porque para El el tiempo no existe no leza, el descuido y el abandono en que mera vista se notan en la relacion de hay pasado ni futuro. ' en materia de educacion la hemos tra– Moises, lo que ha motivado ataques que Creó la materia, la sometió á leyes tado. Necesitamos, pues, el mas escru– carecen de fundamento, hechos por hom- Y dejando que e st as obrasen, los m u_¿do~ puloso cuidado para no esponernos á que bres sin fé. . se formaron Y se vistieron; creó des pues nuestros esfuei·zos se pierdan inevitable- En la historia de la creac10n se habla á los animales y más tarde al hombre. mente. de lnz, de dias y d: plantas cuand? ~ún Las pa1abras tarde Y maiiana con que Hágase la educacion primaria obliga·- \ no había sol que diera esa luz, midiera concluye Moises la relacion de cada día, toria para todos, sin difeTencia de sexo. J~ ~~ ~,p=================,===============================1='.)==@-~"dj¡,x
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