El Recreo
·~ 144 cernos á nosotr0s mismos y chocar con– tra nuestra propia razon, la cual nos dj– oe que la Inteligencia infinita 110 ha po– dido dejar aislada, sin guía, sin ley, sjn regla, á la inteligencia humana, su obra predilecta. El hombre neoesita saber cuándo y cómo fué oreado e} U niverso, la apari– cion sobre la tierra de nuestros prime– ros padresi fa, propagaeion del género humano, ·y todos los demas aconteci– mientos importantes qne se verifica.ron en el principio del mundo. Pero ¿á qué historia recurriréruos? Quién es ese his– toriador q ne sabedor de los acon tecimien~ tos más remotos y de los 8ccretos de Dios, ha pvdido trasmitirnos 1a más importan– te de todas las relaciones, al mismo tiem– po qne los m fa ignorados de todos los hechos.? Si consultamos fas historias <le los puehlos antiguos qur. más han figu;rado en el mundo, encon trarémos, marchan– do hác•ia atras, primero ~1 pueblo roma– no, cuyo nacimiento, desarrollo y pode– rio se desenvue1ven á nuestra vista, sin sacar de él enseñanza ninguna sobre el orígen del . mundo. Más allá enoontramos á la Grecia con su oivi1izacion, sus art.t>s, sus filósofos; pero la vemos tambíen n·a cer, prosperar, morir, para ser absorbida en &l imperio romano. No es ella la que nos da· los conocimientos que de.seamos. Tras de la Grecia s~ di visa el Egiv– to; y aunque su orígen se remonta á épo– cas re.motísimas, sus tiempos hi:stóricos nada nos dicen sobre e-1 principio del mundo. Más allá del Egipto y como en Ion- . tanza se pre-sentan los ARirios, y como tronco de e1l0s N emrod, clesc€'ncliente de .Cam; pero sus orígenes, oscuros eomo la época en q ne vi vieron, no los cono– cemos sino por la historia sagrada, y sus tiempos históricos no. empiezan sino tra8- curridos algunos sig1os. Si consultamos las obrns históricas que la antigüedad nos ha dejado, encon– trarémos 1a de llerndoto, e1 padre de la hist.oria, como justamente se le h a lla– mado. Pero Herodoto vivió hace a.pé– nas 2300 años, y ántes de él habia.n trr~s– currido desde el príncipio del mnndo 3500. Estuvo, pues, mny léjos de la épo– ca de la creacion; y entre tantos pueblos y generaciones, la tradicion oscurecida no babia conservado sino débiles reminiscen– cias, expresadas en imágenes mitológi– cas. Pero atras de todos los pueblos cuyas historias conocemos, se encuentra otro pueblo salido de las entrañas de Abra– ham, descendiente de Noé; y en este i pueblo elegido por Dios para conservar su culto: es que encontramos la gran– diosa historia de Ja creacion y de los primeros tiempos del mundo. De ese pne- 1 lo salió Moises, profeta insigne, fau– maturgo admirable, eJ más grande de los legisladores y libertador dt:I pneblo de Israel. EL RECREO " ==================== En la }1istoria de 1a humanidad no hay personaje ninguno que pueda com.,. pararse á Moisesi ante cuya grandeza palidecen todas las demas grandézas. Cuando en la oscuridad Lle los tiempos nos lo figuramos con sn cabeza radian– te levantado sobre 1a hnma.nidad, pre– sentándole las Tahla,s de lit Ley y su libro del Pentatt·nco. Jo cnnsideramos co– rno nn nnévo sol t>n,cargado de iluminar el mundo de las inteligencias. Pero ¿qué garimtías de veracidad nos presenta su historía? Vamos á manif1.?s– tarlas, ::rnnque muy someramente. La primera garantía qne puede pre– fientarnos Moises es su a11tigüedacl, cir– cunstancia escencial en un historiador de la creacion, pues es preciso q ne se en– cuentre lo má,s cerca posible del origen del mundo, para q ne St"a exacto y fit>l en los acontecimientos q ne n,fiera. Pues bien: Moises existió mil nños ántPs que Herodoto, el n1ás antigno de los histo– riadores pn.g,wos, y ochocientoR años <les– pUL'\S de.1 diluvio. A esta antigüedad hay qné añadir unrt cii;cnni::.tancia notabilí– sima: la longevidad ó larga vida de que entónce~ gozabr1.11 los hombres. Como dice Pascal con mucha exac– titud, "no es e1 número de los años sino 1n. ruult.itud de las generac:iones 1o qne oscnrec e las cosas." Y continúa: "La verá.ad no se altera si no por e] cambio de los hombres; y sin emb,ngo, 1\1oise~ refiere <los rosas las más m<>morn,1les qne se haya jn.mrls imaginado, á Rabn, la creacion y r.1 clil u vio, tan próximoR, qu1~ se tocan por lo que respeqta á las gene– raciones; de m anera q ue a] tiempo en q ne él escribia est.as cosas, el recuerdo <lPhia estar muy reciente en el espíritn de todos los jndios." Si Moises hubie– ra tenido intencion dr engañar al pueblo .indío en cuanto al hecho de la creacion, hubiera retirado más el principio dP] mundo, y no hubi era hecho tan larga. la vid;t d e los hombres: la fábula toma rn orígen An la oscnridad de los tiem– p_os y en la hirga serie de las genera– cwnos. S<->gnn 1a gene.• 1ogfa del pueblo .indío, Moises alcanzó á TJeví, su abuelo; Leví á Isaac; Isaac á Sem; Sem á 1\fo.tusa1em qne vívi(> ántes del diluvio, y l\fatusa1ern alcanzó á A dan; de manera que entre Adnn y Moises hay ci neo ge ueracioue s, cinco conductos por donde ha pasr1.do la relacion . de la crea.e.ion y de los prime– ros acontecimientos del mundo. Se ve, pues cnán fuerte 08 esta. garantía de ve– racidad, si es q ne no queremos recono– cer una reve]acion inmediata hecha á Mojs€s, ante qui en se manifestó Dios en toda su majestad, para comunicarle la ley snblíme del Decálogo. El carácter de Moises es otra garan– tfa de veracidad. Profeta, legislador, gner– rero, él no tien e otra mira que los des-· tinos futuros del pneblo qne se le ha en– comendado. Si vaticina, s1 manda, se le cree y se le obedece, no po,r él si:n0i por su Dios, cuyos prodigios todos han pre– senciado, Lo que él ha escrito ellos lo saben, y se constituyen guardianes de ese test>ro que debe enriquecer las genera– ciones futuras, Si el carácter y la antigüedad de Moi– ses destruyen toda idea de engaño, un testigo, guardian de sn hit-toria, 1evau– ta hasta la evidencia la re1acion de los hechos. l\foises fué el que lihert6 al pueblo hebreo de ]a ~dorninacion <le 10s reyes de Egipto; lo condujo á los <lesiertos de la Arabia: lo mancló en las ba t.a1 las que tuvo que ' dar contra sns enemigos; lo sostnvo y a1imr ntó por medio de pro– d igioR; lo org;rn izó con sus leyes, y le sirvió de intermedio parit recibir de Dios las Tabllls de la LPy. El puPblo hebreo 0ra entónces una, N r1cion compuesta de cerca de nn millon de homhres, nacion que presencia los hechos portt\ntosos ,.que J.\,foi::,es re lata, y cuyos escritos conser– va, para trasmir.irlos á sns descendien– te s. E l origina1 de ei:;os libros es cfopo– s.i ta.do en el Tabernáculo, y los Judíos conservan copias auténticas para trasmi– tirlas á sus hijos y educarlos con su lt>c– tnra.. En eRos libros está e1-.crita RU fé, sn organizacion y la razon de su exis– tencia; por ellos vi ven, por ellos batallan, por- f'llos se sac1,:fican y por elfos, en fin, r.xisten en nurstros dias regados entre todas las naciones, despues de haber arrastrado una existencia de más de trein– ta sigloR. Un pnehlo qne snhsist.e por más <le 3,000 años, siendo el más antiguo de tndos, y cuando todos los demai< entre ellos sus vencedores, han desaparecido, es un testigo jrrecnsable de las venla– des que encierran los libros de Moiscs. Si d ebemos creer en lo qnA testjfican hombres q ne 8 bon~n sns dichos con sus vidas, ¿q1Íé confianza no merecerá el tes– timonio de todo nn pueblo y de sus mi- 1 iares de generaciones que subsistf'n, que padPcen y que se sacrifican por seguir y por c(,nservar el depósito de sns creen– cias, fundadas en esos libros? Si este hecho e::. nn prodigio, hay que confesar que no es m enor que los q ne refieren sus libros imgraJos. Hay nn nuevo testigo cc,mtemporáneo, que cuenta, pocos años de existencia y que der.one en favor de -los hechos nda– tados por Moises. ¿ Cómo, st> dirá, pue– de existir 1111 testigo que declare sobre hechos anteriores á él? Es q ne 1a re1a– cion de Moise~ es distinta á todas las dem&-.s relaciones históricas. Los h echos qnf- él relata son de todos los tiempos y lugareR, porque ellos se refieren á Dios, ála naturaleza y a] hombre, sujetos siem– pre al exámen y á la crítica de la in– !eligen~ia hnmana. Esto ha d:1do orígen ª. los mnume-rables ataques de qne ha s1do bla~co la Cosmogonía de Moises, cu~ndo c-wrtos !1ºII1; bres creyéndose en p0- ses10~ de la 01~nc1a, se han ,1nzgado con [J autondad suficiente para negar, más que 1 ~~=====================e=-======~~
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