El Recreo

E·L-RECRE O . 125 -- - --- - --=-= -=-=-=- -e=;-_- -----~=c.=....c==- co al que se ac1heria un · madero sóli– damente claYac1o en el suelo. Jugó un resorte y apareció una cuerda por una incision practicada en el centrn dol nrn- ., clero. El enmc.1,sca,rac1o pu,só aquella cuer- 1· da en torno á la frente del jó\·e11, ju– gú otra vez el resorte y la cuerda, es– trechándose mas y mas marcó un c:ír– :1 culo azulau.o sobre la,s sienes do An- [j c.1res. 'I El intendente se Yoh·i6 há,cia Yu- panqui. -Mira á, tu hijo - le decía-Ya á morir, compac1écote de su juYentud! Es- 1 ,1 timas, pues, mas que su Yicla, ose oro que guardas? :l co~'f~ª:J:~.l~~'Lat~~ p~~rernái·tN~s~~~t:~~ f' me morir y ala,lm á, Dios por la forta - le.z a qne se digna conceder á sus cria– r! turas. 1 . Y e1 Yerc1u 0 ()'0 Yohi<> á moyor 1 resorte 11 l, 1 y el júnm indio, con la mirada fija en 1 , su paclre, siguió sonriendo entre los hor– ;: rores de la agonía . ' 1 Cuando el cacique sintió estallar el cráneo ele su hijo, que espiró sin e:x.- 1' halar una queja, rasgó con las uúns su !: pecho, y volvió hácia, su hija una mi- r a cht suprema. 1 1 1 ¡ La j óven inclia se lrnbir~ c1osmayac o. · Llegáb,1,le ent6nces su yez á b des- ventun1,da niúa. \, 1 El verdugo asió de ella y la desnu- dó para ponerla en la rueda. 1 Al contacto impío de aquellas manos, 1: la j óven abrió los ojos y , e halló clcs– i nuda ante el suplicio; pern e1 he- roisn.10, había yenciclo al pudor y al miedo. -Pac1re!-esclamó - apoyándose con sublime ademan en el horrible instru- XI El obstinado silencio ele sus Yíetimas hizo creer al Intendente qne la hist o– rin, del tesoro hnbia i-,id o nn sueüo <l e coclicic1: pern tenia en tn n poco la vicla. tle }<,s desventuraclos jncli os, que ni si– <]_ niorn ~icnsó rn a.chacan;e á cleli to el su~ili cio clel Cctcique y de sns hijos, En cuRnto á l\foltlonnclo, la inntilic1n.Ll d e s n crí uwn no lo desalenió. Doble– mente apremiado p or sn nmbicion y por la necm,idacl ele reintegrnr lfLs sumas que l1abia p erdiclo, al sepan-n so cl el Intcnclen te, fné ú colocar~e en el mismo ic;itio, ele domlc la no ehe anterior hnbia penlido sn guia, y empezó de allí sn im·ostiga– cion. Dió los mi:;:.mos pasos y l os mis– mos roneos q ne le recordaba la memo– ria, y se alc.ió de la ciuc1ncl sin darse cuenta ele ello, deslumuracl:-i. la mente con ]a maravillosa vü,ion '1 ue habian con– tern bln.cl o ~ns o,ios. Desde ese rlia, nadie Rn po mas lo que foé ele Di<--\go Nl.8.ldonad.o, q1w dosnpri.– reció como si io hubiera clcYornclo el abismo. Poro descle ese dia farn bien l os ha– hitant('~ 11el Cuzco, vieron en la. ci rna del Saxsn lmmnon nna inmensn. apache– tri sobre ]a q n e todo i nclio esc11 pe fL sn pn.so, arrojándole rn seguida 1rna pictlrn y mm mi:ddicion. Snntirtgo d cnlnero b Jevn.ntó sobre los miembros sangrien– tos do un cadáYer. J t;AKA ~IANUELA GoRRITI. ------------ PROPOSICION DE MATRIMONIO. I mento-perdóname! Dcspnes Lle tnntos negros tlesengafíos --Calla y muere, repitió el Yiejo ca- Qne ya sufrí, (1e tanto amargo llc,ro, cique. . De tantos ma1es cuya cuenta ignoro, 1 La jóven india sufrió el martirio con Qne desde nifío me han envnelto á mí; j la firmeza estoica ele sus mayores. A Cual la esperanza al fin e.lo nuestros años, l . cada vuelta ele sus ruec1a se volvía al C nal el consue1o al fin de 1n, desdicha, j cacique y le c1ecia sonriendo: Astro ele amor! imágen de la cliclrn.! Y dt~l fastidio nad_ie lo preserva; . Es que sin clurla. al homure Dios resen-a Para otro nrnudo y otro ser nwjor! Es que Pn )a tjerra nacla ::iatisface, Ni cosa alguna nquí ::;e Yé completa; Ni el rntgo á Di os, ni el canto del poeta, Ni el mal ni el 1Jjen, ni el oclio ni el amor! II El homLre es mm. lámpara apagada, Tecla :Su lnz ·se la dará la muerte, Y 1111 nuevo nombre, y nna nueva suerte, Y un nuevo sor-dPrnonio ó serafin ! Al alma el tiempo tiene aquí tapada: La, etern idad dd tiempo rompe el velo .... La etcrnidacl!-oh Dios! infierno y cielo! Ütlio y amor coruplt.tm ; y sin fin! Odio y amor! D el gran linaje humano, Qne -:iejo cubre desde ALlan la tiern:1, Cada irnlividuo el signn ocnlto encierra Dt>l mal 6 el bien, de s~1.ta1ms ó Dios! DP eternidad al lóbrego oceano Ll ega el instant.e en qrn · las velas tiende: Ln qne es, entúnces súbi to comprende, Y al barro vil por siem 1,re dice a\.lios ! Tanta verdad qne hoy duda, teme, es- pera ; 'rantos .iscnros, h onc1os pensamientos; rl\rntos inciui1:,tos vagos ,;entimientos, El hombre e ntón ces faz ií faz va á ver! Sin nnl>e ya ni incómoda barrera, El jn~to f'ntóncc.,s sr verá rt sí mismo; De Dios entónces el g rande , eterno abis- rno Su corazon poJrá satisfac er! Oh! tú ele Dios impreso e1 signo lle-vas Bn tu voz, tn rninH.la, t n sonrisa; Y f'n lo que hoy er es, c1ébi1 se divisa 1 1 od::i. la lnz q UP en ton ce lrnbr[is de dar. Entonce! En mí de ::twor potencias nne- vas! En ti perfecta tn be1chcl hoy trunca! Hermosa tú, y hermosa más qne nunca! Amante yo, cual hoy quisiera amar! III Padre! estás contento de mí? Y al Hnrí del cielo! te he encontrado á tí! l~ exhalar su último aliento_, -~esp~clazac~o Oh! ¿qué me importa., rmes, que aquí y · sn cuupo:- Pac1re- r ep1t10, ch ¿estas Y tú no sabes cómo yo te amo! ahora contento de mí? Oh! mas qne Pr1itria, amigos, denclos, rna- El cetro el e} destino nos ªllRrte -O gr;1,n Plichacamacc!-esclam6 el dre! Si en otro tiempo, al -fin, y en otra parte cacique al ver cadáveres á SUfJ hijos Mas que la sombra misma de mi Pa(lre ! l\fo_ dar~t s ta1:to y mas que puedes hoy? ' !1 -Dios de mis padres, gloria á tí, que Uas que la gloria, el mando y el sabe.r! ¿N1 qne me 1mport;-t que por una h ora has daclo á estos nifíos l a fuerza ne- Por tí chria ele laurel mi ramo, Hayas ele ser de algnn riva I mas listo, cesaría para nirrostrar la t or tura, y Por tí daría nombr0 y apellido, Si él no té·ndrá lo que é1 en ti no ha visto, llev,u al Gr·pulcro el secreto c1e los Por tí claria cuR-nto soy y h e sido, Lo qne yo vi, lo que esperando estoy? siglos! Por tí daría cnanto puodo ser! Y rechaz anclo al verdu 0 ao, corrió á Q110' le cl·t1·a"s ~,T l 1 e ........ .1.,0 n1as ce o que arrojai-se á la hoguera qne le tenían Ah! y ese amor tan vasto y noble, em- tients: ¡, destinada. pero, Todo tn amor, amor v:recedero ! -Hallpamam,a! gritó al trnYés de las No llena más ele mi a1ma el gran vacío rrn rostro h ermoso. n,ngéiico, hechicero ... · lln,mas, guarda el tesoro a.e los Incas en Qne el canee seco ,le nn inmenso rio Pero que al fin habrá de envejecer! lo mJis profundo ele tus entraüas! Cos- Pnede Henar del campo un vil rnmlal! Y nada mást y más no son tns bienes! ' todiacllo vosotras, Cora, pu.nri Sara sara; Amarte mas, amándote, yo q ni ero; Eres mnjer, desput>s serás arcángel: y desplomad vueskas eternas nieves so- Que siento en mí que amarte mas podria: Oh! ¡que yo t!:,'nga para siempre el áno-el, ,: bre el que osare buscado! l\Ias dicho está qne al esplendor del dia Y él tenga aquí cien años la mujer! 0 Un torbellino- ele fuego arrebató su Jamas n.qní saldrá mi amor to,tal! . . !J 1 ' mística plega,rin...... ... . Dale aguí, pues, tu amor, tu fé, tu 'j Es que finito y flaco el homln-e nace, nombro; .1 ~;~=== ===é===~=================~- 'i,.,G:·"' ~&Ji ~ ~ <

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx