El Recreo
EL RECREO -- .. -~-========= ========~. -===--===----'--=:='==---'-===---=-==--=--==: -= -- .:e ------_e_··-··-• -=-==-:o'---C:=..-.:c= - - --- - ;\ blar de fas Bnlas Pontificias .que aca- 1 ban de llegar de Roma para fa, di visio,n clel Obispado?-Si-Pncs con ellas ha , venido resuelta mi pcticion y hóla aquí. La. jóv( n tomó r.l papel lo miró, lo re– volvió por - va.ri ~s veces, y por fin c1ijo:– Léeme porque yo 110 sé leer. El p,:ulrecito veia acercarse rl mome1:i– to snpremo y tomarnlo entre las manos el precioso papel leyó en n.1ta . voz un httin bastante correcto, y terni.nntd_o l(J , clobló y dijo á su aniacia. Po.r :=;i 110 !rns tnt<->ncl ido del toclo, lo qne qmere decir en el prin_cipio y <>n d fin, es qnc el hermano Fray Pedro Pascual Perez 1 Gallo, por medio de su tio ~l canón igo Alonso Perez G,illo, ha o1.tenH1o ser rles- 1 li o';:i,do de sus votos p::1,ra poLler cn.sarse cgn Viviana de E_spii;osa y Yilfasante.– Hasta Roma ha ido nü nombre! esc la- , rnó Vi viann. maravillacla. .-Qné q ni ere::;, Espinosa? Hija mia, contestó el fraile: tu amor me ha expnesto á todo, y ahora dime que me n.nrns y yne soy feliz! Sí, , dijo la de Villasa.nte, y se echó en bra– zos del ex_-fraile, y le proc.ligió ::;ns ca– r ricias y lo hizo. fel iz. III. Cinco dias estuvo Pecfro Pn.scnal en l:t habitacion de Vivinna miéntnis ar– reglaba, el proyecto de rna.tri monio, cin- , co días estuv() alarm;-ic1o el convento. dt\ dominicos bnscn,nclo al padre Gallo, y al fin el Prior dió con el camino nmlu.n– do por Pedro Pascnal, y se instaJ6 en la casa acom pafíaclo por c1os rnee1:clot,es y el al calde de 1a ciu<1n.d don J nli_o I-~o– jeda,.. A1lí hubo escá,ndalos :,7· g1:1tena, re~ultando Pedro Pascwtl co;hluc1<.lo al convento.-Y las bulas }'. :n:11_·stro casa– miento, gritnba. Viviana, proxima á 01:– ]oc¡necer, cuando una v_i:.Jª que habia acudido á h1, bulla la d1JO con toda la calma y- la gazmofíeríar ele 1~1.s viejas de cierto ran.go que á todo se n:ieten, y para todo sin'en:-Qné bulas m que casa– miento hiia así me engañaron á mí: en el lati;i 'ele los frai les no hay qué creer. ¡ Ahora toca á mis lectores el sacar la l, · consecuencin. de lo que fné Pedro P~1S– cua1 y consiclt>rar q 11é tal Gallo tenrnn los frniks haj o d licíbito de Santo Do– mingo de Guzman. CLORINDA l\IATo DE Tun:~rnn:~ Tinta, Julio 1:3 ele 1876. PENSAMIENTOS. que, grabadas por · la mano de la Prn– videncia, se leen estas •pa.lahras que simbolizan la vida do la muJei•: amm: y a,bnegacion. La desgracia 0s nn fnogo que templa las grandes alrnn,s y destroza las p e– queüas. Ln, sinceridad, como el brillante, la reconocemos por la pureztt de su brillo. Se puede definir la virtud como un caudal ele sacrificios y lá.grimas que a– t esoramos en esta Yic1a para que nos sea pagado en In, otra. En el Banco donde el gran mundo hace sus pagos en honores y dignidades, solo se aceptan las l etras giradas por 1n, Ambicion, la AY~trícia y la Audacia; to– das las que gira la Virtud, el Saber y la Humildad so protP-stan ó so les pone un pase para b otra vida/' MERCEDES CABELLO DE C.urno:-mn..1. AMI LIRA. ¿Por qué será, angustiada lira mrn, Que para mí no t ienes U na soln, armonía., Una notft siquiera cac1enciosrt Que á, mis oiclos suene ca,ri úosa, Con dulce melodía, Y que vibrando corno YOZ del cielo A mi alma preste en su dolor cosuelo? ¿Por qué será que rniéntrn,s yo suspiro Y t e pulso llorando, Mientras febril en mi afliccion deliro, Otros viven gozando Rodeados de placeres y cantan.do? ¡Malclicion de la suerte!..... . Las armonías fúnebres . que brotas Son hímnos de la muerte, Y cada una de tus pobres notas, Cada triste sonido, Í-Ince que vierta de sus fibras rotas Rios de sangre el corazon h erido. :Mas aunque sea,n, lira infortunada, Desapacible tus dolientes sones, No niegues á, mi mano descarnada Tus trémulos bordones. Deja que cnt.one con mortal acento Mis ca,11 tos ele agonía Que, al dejar de lJorar solo un momento El pecho de dolor r eYentaria. ADRIANA BuENDIA, sus hijos fneron asaltados en su caba- 1 1! üa, presos, amordazn;dos, y ligados de 'i pies y rnn1 os, conducidos á una cn.sa de ,, crrmpo aislada qne el Intendente del Cu✓.;<.;o posein, en las Quebradas. , !t Cuando h n bicron llegado allí los se- 1 ¡ pararon y el Intendente examinó á ca,- I¡ da uno' de ello:;; sobre la existencja del ¡,. t esoro; pero el cacique y sus hijos se / encerraron en un profundo :;;ilencio; y ni promesas ni amenazas pudi eron na- :¡. da con ellos. [i Exasperado el Intendente con aquellíl. IJ: ob:=;tirrncion mudrt y fri a r rnolvió Yen- 1 ccr el ánimo del pa<lre d6nc1ole e1 hor- ! d 1· roroso eP-pectáculo de IR, t ortura e sus I hijo:;;. 1 Al efecto, reuniéronlos á los tres en 1 una sn,la donde estaban preparados ¡. t , ,,_ los sinieRtr os apues .os: unn, veneta, un 1 torniquete y una hoguera,. Ir Al entr n,r el cacique, un hombre en- ¡· mascarn,do qne esperaba ele pié cerca 1 • de fa puerta, lo condujo ante el inten- lt d 0 nte' sentado en un sillon al otro es - 1 ,, tremo de la :;;ala. 1 -Yupanqui-c1ijo est e- <~lo has me- ¡ clitac1o bien? sabes lrn.sta dGnde puede conr1ncirte el t erco silencio que gu ar- ·t 1i cla,s? 11 -·fLí.aase la volunt ad de Dios!-res- it pon~_ió ;l ahcin,no con humilde r esig- :·¡ i. nac10n. 1 • - Yn, veremos si hablas asi cuando 'i mfres á tus hijos en manos del ver- ;; ·, dngo. 1, El cacique se estremeció: y las ca- ;I nas venerandas que coronaban su fren- fl te se erizaron. :¡ En ese momento Andres y Rosalía 1 ' ent.ra ,ron en la sa,la. , El hombre enmascarado fu é á su en- \ cuentro para conducirlos ante t·l Inten- t dente. f La jóYen fijó los o_jos en aquel hom– bre, y una ·üva inclignacion se pintó en su semblante . -Traidor!- esclamó - apresúi-ate á darme la muerte, pero aquí, en pre– sencia ele Dios que va á juzgar entre tú y yo, t e emplazo para hoy ante su _1 1 santo tribunal. En los la,bios de Anc1res ntgó mm Ron– risn. s iniestra fl-1 oír las palabras de su r hermrma, que fué 1í arrojarse <'n los 1 f brazos drl cacique. El viejo la, estrechó en ellos y lloró :=;obre las manos apri– sionadas ele su biji.t. -Padre!-mnrmuró ella al oido clel ; ancia~o, seca tus lágrimas; yo merez- co 1n, muerte, porque be vendido nues- tro secreto ........ . Lima 1876. A LA DIST'!NGUIDA ESCRITORA SEÑORA CLo- El cacique palideció, y apartando de :I RINDA l\IATO DE TURNER, coiro UN sí á. su hija le elijo con seYero acento: ' ' TESTIMONIO DE MI crncERO AFECTO -Si es verdad lo que dices, Dios , Y ESTlMACION.. EL TESORO DE LOS INCAS, t en era piedad de tí. Entretanto, cnrn- El corazon de la mujer es para el LEYE·NDA HISTÓRICA. ple O al menos tu último deber; calla y ¡ hombre vulgar y superficial un abismo muere. 1 insondable de contradicciones y caprichos; (Conclt1:sion ..) A unl'li seüa del intendente, el enmas- ¡- 1 1 1 11onlbl·e de inteligencia y car-a.do se apoderó de Andres, que con ',·¡ :~r~z~~ 1 :ª ese un lago apacible y tra;pa- ; IX. las manos encadenadas esta,ba al laclo ¡ rente, que le deja ver su fondo, en el ¡ Aquella misma. noche- el eacique y- de su padre. Hízolo sentar en un ban- :, ·~ ===================-========== ==--======-== ===-========= =:r-=======---=·· ~
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