El Recreo

·~- EL RECREO 109 ~ =================--.-=====.::....----========================== = = rado en q ne esa voz es compnesta de gana: Hi el icen q ne radecen de desgano. cl.ebrn <lesear que les vengan ganos. Ejemplos: "Andaban con una desgana y desabrimiento, q ne se heclrn,ba fácil– mente de ver 1a, pena que le agnejaba." - [Yepes.] -'·Les hacen meditn.r, y dis– Clirir, y híl.cer acto'il no sin grande desga– na, y repugnancia, y seqnedR<l, y clis– trn,cci(m de las mismn.s H1mns." -[San Ju im de la, Ornz.J -';1Iis insonmi<J8 son , . d . 1 "[F menos y 1111 esga.na 1gua mente. - {er- mm Caballero.] Antes de dar fin á este t1·1-ltallo in<li– c,i,remos qrn>: hs voces calor y color Pran en 1o anti~uo ambignas [ ó St\ podían usar indist.intamente en nno ú otro gé– TIPr1) l: hny C'K mny raro enc:011trarlos cn– ID•) fPmt:minos: en Yerso seria to1ern,bles, sobre todo el segund o: ¡,Qnó fortnna infe1icc T,nhó h. nieYe, y p] cristaL y el ostro, Colores v1:vas rle ta hel1o r ,i:--trn? .. [Francisco ele la rrorre.J Mi a1coba es un chicharrero, Y la, calor 1~ desvela A nna de modo qne .... pioratin J (Continuará.) HISTORIA DE UN BOCADO DE PAN. Con:cersa.ciones sobre Fisioloqíc1, con nna señordc1,. Abreviado del frances de JUAN MACE. 4.ª OONVERSAOION. Los clientes. Cuando eras muy chica, tanto que to- 1 d1.wía mamabas, no t enias dientes sino un par de ban:itas de rosa con las cua– les no habrías podido morder una man– zana. Dientes no n ecesitabas entónces, pues toda tu comida y tu bebida era leche, y á. tn mn,má ó á tu an:ia no_ le haLria salido bien la cuenta si hubie– ses sabido morderla. Otra prueba de que el Seüor piensa en to\lo y _en todos; P ero poco i poco la cnatunh se fue , con-.;-irtiendo en niña, y hubo que darle ' de w mer 0ilgo más sólido que la, leche, para lo cual ya era necesario t ener dien– t ~R_. EntúnceR clesp8rtaron uno tras otro, ' como albaüiles form:::tles que oyen sonar la hora clEJ trabajo, ciertos pequeüos gér– menes qne dormian escondidos á lo lar– go de ln'> quijadas. ~úsose cada uno á" trabajar en su/c:1._1,rtito ,ro_saclo, y mez– clado ciertn:~ dosis ele fosforo y de cal empezó á construirse una e?pecie ele co– raza bbnca, dur n, ?orno p_rnclra, y que ~ 1l fné creciendo de drn en drn. Hicieron pues lo mismo que los de mas albañiles; y con esa misma cal, con ese caldo bhtnco que ves á la orilla de casas en construccion, edificaron tus dientes. En cuanto á la materia llamada fós– foro, los boticarios la venden en barri– tas blanquesinas que huelen á ajo y que se guarda en frascos llenos de agua por– que, ele lo contrario, al menor pretex– to se prenden, y causan incernlios' ó por– lo ménos quemaduras muy dolorosas en j uganclo imprudentemente con ellr~s. rrie– ne el fósforo la curiosa propiecfad do que frotándolo sotre otra cosa en fa oscu– ridad, deja un rastro luminoso, llama– do f ,Jsforescente ~or la materia de que procede, y escriliienclo así en bs pare– des su ~len los traviesos asustar á algu– n'.Js mc1jac.l eros. Con el fósforo se ha– cen los fósforos. OuídrLte, quoricla niúu,, do jugar con aquel ó con ésto s, pues es materia que so pega á la piel al pren– dorr~e , y nada hay más difícil que apa– garla: I cuid0i, sobretodo, e.le no llevarlo n. la boca pues es un t errible veneno que sirve para matar ratones. -Dios mio! y tenemos eso en los dient s? -Si, hija, y en todos los huesos, co– mo que de huesos comprados en las cR.r– nicorías se sRica el fósforo de los fósfo– ros que ves en todas partes. rrambien preguntn,rás de dónde han podido aquellos gérmenes-alhaüiles sa– car ese terrible fósforo que arde por una nada y que no debe m eters e en la boca; y esa cal, que tampoco es cosa de co– mer, y ele ]a, cual sin eml>argo t en ernos buena provision de pies á. cabeza. Voy á satisfacer tu curiosidad, y fíj ate mucho en mi respuesta, pues hemos lle– gado á un punto importantísimo. En una casa de hacienda bien dirigida, debe haber siempre de cuanto pueda ne– cesitarse para hacer, sin ir muy léjos, las frecuentes reparaciones del edificio, y el mayordomo debe tener todo aquello bajo llave, parn distribuirlo á. loR obreros segun se vayflJ necesitando; t ejas parn eJ. techador, ta,blas para el carpintero, co– lores para el pintor y ladrillos y cal para el albaúil. Nuestro cuerpo es tarnbien una casa dehacienda, con su respoctivo mayordomo Pero qué mayordomo aquel! qué activi– dad, qué univer saJidad de hombre, qué emplead.o tan superior á todos los ma– yordomos de magnates y ele príncipes! Va, viene, y sin la menor exn,j eracion, es– tá en todas partes. Tiene ele todo, pero no gual'Clado en un rtlmacen como ot:ros mayordomos, sino que lo lleva en los bol– sillos y va vaciándolo al pasar, distribu– yénélolo sin oqnivocane nunca y sin parar un instante, de c1ia ni ele noche. Depen– clen de él innumerables obreros que no puedsn suspender su trabajo, y allí RÍ no lrn,y c:1so de ag·uarde u,n 1,oqu,ito ó d~jelo pa m maií. a-na- E se prodigioso mayordomo se ll:-tma la SANGRE. Unn, maüana, haciendo el mayordomo su eterna ronda,, hn,lló que los gérmenes de los dientes ya habian despertado y pe- clian trabajo. Inmediatamente les dió fós– foro y cal, y otrns ingredientes ménos importantes. -¿ Y ele dónde sacó la sangre ese fós– foro y esa cal? -El mayo rdomo de la hftcienda no es clueúo ele sus materiales, sino que éstos son del amo, y de él recibe cuanto dis– tribuye á sus jornaleros. Ya sabes que el n,mo de nuestro cuerpo es el ESTÓ– MAGO, y él Ya da,nclo á la sangre cuanto esta va, distribuyendo. A rnocliu.a que el mayordomo gasta, el amo tiene que pro– veer sus bolsillos sopena, ele causa1· un pronunciamiento-Cuanto hay en el es– t ónrngo, entró por la boca, y hé aquí porqué t enemos qué come1· de todo aque– llo que pueda necesitar tantos diversos trnbaj adores,-y h é aquí, en fin, la razon ele porqué comemos . Dirás que cómo puc1o ser que sin ha– ber comido ni cal ni fósforo, sino leche. cufl.,ndo eras niua, llevase la mayordoma tales ingredientes . Pndo ser muy l>icn, pues la leche que mamn,lms los llevaba junto con otras mu– clrn,s cosas. Si- l?ides un poco de azúcar Y. te lo dan denct1clo en agu~ habrás comido el azú– car aunque no hay8.s visto el terron; y -lo mismo suMcfo con mucho de lo qne tomamos . El tntbajo ele nuestra mn.quina consiste en separar unas cosas ele otras, á pesar de lo mui r evueltas y disfrasaclas que es– t én; luego separa las que ha menester para dárselas al mayorrl.omo, y ttrroja como inú– til todo lo demas. Esta operacion es de– licacla y r equiere f\,lgmrn, fuerza. Cuando estabas mamando, ol fósforo y la cal iban en la lecho en cantidn,des pequeñísimas pern muy füciles ele extraer. Hoy tam– bien comemos fósforo y cal, con la leche y coi1 otros alimentos de los cuales es más clifíci~ e.·?ra,erla; p ero felizmente tiene ya la maquma mas fuerza para hacer dicha operacion. Tu madre te dió con su leche cuantos materi~les necesitaba tu sa,ngre; su leche era ~asila s~ngre misma. Ye pues qué a,dmirab~e alnn~nto ha provisto Dios pa- .ra losrecien nacidos, y cuánto debes á esa madre que al nutTÜ't9 con su leche te dió á beber su prnpia sangre. Otros te han r e~alado co~:.fites, besos y juguetes; pero qmen te d10 su leche te dió la vida te clió _todo tu c~erpo. Bien ingrata se;ias el drn que olvidaras cuánto le debes. (Contim.lara.) EL PORVEN lR. . Ln, jnvei;1tnd marcha errante por Ja tierra suq)lrnndo por nn mundo desco– nocido;_ 1a dernocrn.ciH: encadenada espna q~rn bn1le. en el honzonte b aurora de la lilwrtad.- el proletario clavado en Ja cruz de la miseria invoca el advenimien- to de nna. ern de paz y abnndancia: t_oda raza g1 me, todo puehln . esconde sn j.-: frente en el polvo del camrno: la hu- ~ ==·r==---==--"'==~ ==============-ia::= ~

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