El Recreo
;~ 102 -Beba, padre, beba que le vá la vida, Y el ,fraile, tomando el consejo por amistoso foteres de su salud, no despegó la boca del porron hasta que lo dejó sin gota. En seguid~ su paternidad se pasó la mano por la frente para limpiarse el sudor que le corría á chorros, y echó por 1a boca un regüeldo que imitaba el bufido de una ballena harponada. Doña Ana so levantó ele la mesa y salióse al balcon seguida de los Oido– res- -¿Qué opinan vnoseñorías? -Señora, que es fraile y de campa- nillas-contestaron á una los interpela– dos. -Así lo creo ~n Dios y en mi tínirna. Que se vaya en paz el bendito sacenlote! ~::- Ahora, digan u;~t~tles si no fué 1nn– cho honibre la mujer que .gobernó el Purú! Lima, ,J nnio 17 de 187G. RICARDO p ALMA. --------·--- LOS JUECES. Juzgar es una ele los fnnciones 111r18 altas y mas Jignas que pnerl.en cj<~r-:.:er los homl>res. No hay sitnacion en la viu.n. en que e1 hombre no tenga que foncion::i.r como juez. Juzga sn vida y sus actos en eí tribunal de la concienci::1,, juzga á sus de– pendientes como empresario, juzga á sns alumnos como institutor, jnzga á SU!; hi– j0s y <l.omé::;ticos '?orno padre ele fa,rn il.ia, juzga como autoridad en lo8 negocios públicos.. Pero cuando mas se eleva la fr1,cultacl de juzgar, ·es cuando el homhre, r<-rvei-;Lido con la digniu.atl de juez, conoce y cleci– de las controven;Ü1,s pitrticnlan•s. n.si c()mo de los delitos que afectan rl órden Hocial y la seguridad de las personas. Entóns ces ejerce una de lai-; ma:::; gravc~s y ma– snblirnes de las foncionPs públicas, por– que se convierte en el homl..m~ de la, ley, en el 6rgano de la j n:::;ticia, en el instru– mento de la Divinidad. Para ser j nez, en lét ver•fo.clera acep– cion de la palabra, no 1m.hta nn título; es preciso, ante todo, saber ser su pro– pio ,iuez, vencer sus pa1-ion(:-•s, practicar las virtndes, 11enar sus .deberes particu– lares, conocer y pesar todo lo elevado de su cargo, y estar poseiclo del senti– miento del honor, Lase ele ttJdo buena rcp 11 tacion. Un buen juez tlel>e tener tres req nisi– tos: creencias. rnorn1 idad é i nstruccion. Es necrs~Hi \; qne el .inez sea creyente, qne vea Bohre él otro Ju0z r1n8 jnzganí tanle ó temprnno y con todo rigor, sns actos y sus decisionrs. Sin esa creencia y sin las virtnclrs qno de olla dimanan~ el .i nrz e:;;pecnlaní con la ju:;;ticia, y solo mirará al mun lo con loci placeres que puede proporcionar lr . El juez debe ser de nna condncta in- :EL .RECREO ~ tachable. No .bastan creenéias, puesto la magistratura .de las que estas pueden ser subyugadas por las mo la magistratura es pasiones. El vicioso es incapaz de juz- , las leyes .'' gar; de ]a corrupcion no Jmede salir .la conciencias, co– el sacerdoc10 de j usticü-1,. El espíri t u vengativo, soberbio avariento ó envidioso destruye la impar– cialidad. E I juez debe ser ins tru'ido, pero .con nna inst.ruccion apoyada en una inteli– gencia capuz de comprender y desarro– llar las arel uas e ues tione:;; del foro. La jgnorancin. y la <istnpicloz no producirán unnca una bU<-ma aclministrac;ion de jns– ticia. Un juez torpe ó ignorante }HH'de Her t.an injusto eorno un jnez venal. El carácter, "esa firmeza, esa cons– tnneia, ose valor pen,e.ven1.n te que hace q uo el atm;1, persista f-'n ::-;n~ rcsoh:1ciorn~s y prnt--iga eu su c:umplimien·to, .á pe- 1:iar Lle t(lcbs lns cliricul.tade:-i y <le todos lu~ otJsrácnlos," .es una de la,i cunlicla– dl.,s mas import:1.utes de gne puc•de estar n-vesLiclo nn j11(~z. U n j11c,:; no <l ebe te– merá los hombrfls ni ai rnnndo entero por laR n~i.:;olnci(lnos q 1ie dicte, siempre q 1te esté pPrs.nadilio de su justicia. Un lmen juez lo ano8t.ra todo, hast.a .la mut-r– t.c. á11tt-s que c~jar en el cnrnp1imiento de f->n:::; dC1bere~, y rwnnanece impasible auti-~ la. minad<:' un lrnmbre que se ha al1/,a<l1i cun lo 8:JP1JO, ó ante <:-] pa.tíbnl(l q tte 1uanda levantar para un asesino. Un juez sin valor moral, un juez cobarde no podrá ser justo cuando su vida ó sns intereses puedan st::r amenaz11 dos. El juez debe ser de maneras en 1 tas y de cornzon bondadoso, para tratar á r.oclos con cortesanía, au11 á los inii-,Jices. La mala .educacion es un principio Je injusticia. Un juez debe ser humilde para. no conBidernrso infalible en su:;; opinione.-i. y ver con ca lma. la. revocatoria de sus Sfn– tencias . El .inez debe tener fortaleza de ahua para mirar ú11pasible los cargos qne .,o lo hagan, á consecnenc:iH. de tillS 1'<-'solu– c:iones,..por la parte q ne tsP- considere a(rra. via<li:i.. 0 ~l jnc 1 z Jehe se: prudente para no festinar sus resoluc1nnPs, y bnscar t--d pa– recer de _1Jersonas imparciales é iluatra– da.. El juez debe ser' insensiJ¡Je á Jas ame– nazas y á los alhagos, á lns simpatías y á las anti1mtías, á las esperanzas y ú. los temores. El jnez debe sor desprr11dido en ma– teria <io intc>r<:'ses, porque la avaricia po– tlria hacerle bnscar las riq uczas á costa de la j lrnticia. El iu2z no clc>he Rer am bicio:;;o de pues– tos públicos y rn6nos de los destinos po– líticos, porqne corre riescro de trancar con 111, .i nsticia. 0 A .in<-'C<... s que reunan toda.3 t>sfas cna– lidados es á Lplienes puede apJicársP1es estn.s p::i.lalm-1s de lns Libros santos-: Soi·s como dioses. "En efecto, los rnno·istrn– clos al ln.d~ .de los pontífices, pare~e11 Rer los mas vis1 bles represen tant.es ele la Di– vinid.ad sol>re la tierra. El sacerdocio es Ante las graves .funciones que los jue- , ces .tienen qne desempeñar, todos los Códigos se han ocupado de ellos para rodearlos de respeto y trazarles n 'glas de comluctit. Oigamos algunas de esas reglas de alta sabiduría que los Libros san tos pregonan. "No sigas 1a mnchedumbre para obrar ma1: ni en el juicio te acomodes al pa– recer del mayor número, de-> modo que te desvíes de la verdrul. Ni aun d el pobre bas ele tener com– pasion, .tratándose <le la justicia. No .tuerzas la j us t1cia condenando a l pobre. No recilrns regalos, porque deslum– brnn ann á. los prudentes, y pervierten las sentencrnr-i ele los justos. No intt~nteis conciliar la fo con la acepcion de personas. El jm..1z Sc:1.bio hará justicia á su pue– blo; y será estabfo el principado del va– ron s<::.nsato. i Ay de- vosotros 1os que llamais mal a1. bieu y bien al mal, y tomais las ti– meblas por la lnz y la luz por las ti– nieblas, y teneis lo amargo por dulce y Jo <lulce por amargo! ¡~l\..y de voRotros los que os t.enois por salnos en vuestrn ojos, y por prudentes allá en vuc8tro interior! i Ay t~e vosotrns que sois briosos para b<~~er :vrno, y hombres fnertes para ém– bnagaros con diversos Jicores! ¡ Vosot.ros, que por n-'galos a bsolveis a) crimirml.. y <leBl>Pjais al inocente de su clerech(I! Su\ ignn,l. entre vosotros 1n justicia f . ' ya nese extrn11Jero, ya ciudadano: por- qut:: yo soy el Señor Dios vnestro. ¿ Ha:::;ta cm-indo, les dice Dios se– gui1 ~is jnzg-anclo inj nstamente: y guar– dareis respetos humanos en favor de los eleli ncuc•ntes? HacecJ justician) neceRitado y :-1J huér– fano; atendetl la razon del a Latido y dd po Uf A. Defended al pobre y librad a] des– vali<lo de las manos del crimiirnl. Mas no tü,nen conocimiento, ni cien– "ia ; anclan entre tinieblas: He Jrn,n trns– t orn:ttl l> tnd,, -; los ci i1 icntos tie la tiena (La j ustic.:rn j 1n , l '\ '3, bases de la so– c.:iec1ac1). Yo dij~: Vosotrosso is clioses,é hijos , todos ck] A1 tísirno. P2ro lrnbcis ele. morir e, 11 mo hornbre.s, y caernis como cada mio d e lo~ prínci– pes. Oh Dios, le1.,•á1date,f11zga til la tie1·ra; vues qne tuyas son por herc?' 1 cia todas {as naf'iones." 1 E~ta últ.ima jnvocncion del Rey Pro- 1 frbt pin t.a Lien la si tuacion de una. so- 1 ciedad en e¡ 11e ],1, j nst.icia no es ad rninis– trncln. como so de be, y en dont~~e no que- ~ --::-========-_..:.....:=====-========-==--===-=---==__,__---==--=-..c....==---=-- -- - - ~ , .. _ ---------~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx