El Recreo
... ---- - -· ' ,...,, LL ¡,i_v11a...•~ 1 ~&·) nas virtu,osas, á l. esposa que compren– dió su delicada, mision, y á la madre que ~l aban,dona¡r el m~ndo de miserias, pro– nuncia aun con voz enternecida "Hijo mio, solo Dios será tu apoyo." ¡ Estas úl– timtl¡s p,al&b~·a¡s fueron las de mi santa p;ia¡d,re!. - =u=n==sa=c=o=ct=_ e=o=r=o=.=P=e=i;o=l=a=r=e=g=la=,=d=e=los I una graciosa acogida cerca deJ Intep- - 1 1 dente del Cuzco, que le pro¡mso hacerlo judares habia sicl.o ~que.1, a vez enga- ¡ nombrar recuadador de tributos. 1\Ial- ñada, y Maldonado para i·escatar su CLoRINDA MATO DE TuR~ ER•. EL TESORO OE LOS INCAS. L_E_y:ENDA HISTÓRICA. (Contimwci.01z ._) V escudo de armas tuyo que entregar el dona.do aceptó aquel ernple~ que lo pon- 1 1 d dría en relaciou con las inuias de los oro que llevah&, Aque oro e su or Y campos, de quienes esperaba importan- la sangre de los pobres indios: er(li el tes revelaciones. oro del tributo pue pagaban á un so- berano extranjero los dueños de este Entretanto, cada dia iba á proster- 1 b b ., 1 N suelo,· y que e ro a a a - as arcas narse en la iglesia de las a.zarenas b reales. para ·adorar el t e.soro q ne encerra a, . y cuya llave era para él Rosalia. Aterrado por la idea del mfa~e su- plicio á que lo conde.1,1a!m su c1)?1en, Cuando no 1a vió mas á la hora en Malc1onado pensó e_::n hmr; pero v 10 q~e que sol ia entro 1:sa rejas del coro, Mal- la fuga era imposible en aquel pais do1w.do se entregó.' c\ una furios~ rábia; céntrico de donde irian tras de el re– p ero al saber que habia alin,mlono el quisitorias que lo hl;l,:ria caer en manos convento, aquella noticia qne dest.ruia sus de la justicia. esperanzas, lo serenó de repente. Bus- Entonces _ resolvió precipitar á toda Como. lo hauia p~·eyis.to la ciPga res- · có á la hija, del caciqne, cuyo amor costa la ejecucion de su proyecto, y fué pecto al cura, Maldouado. tambim.:i. de babia adivinado; la encontró, la sndujo á buscar á Rosalía para intimarle la una soll:\ can·era se p.uso e.p. él Cuzco. y fa hizo suya. vuelta al convento. Su primer cuidado se dirigió natural- Desde entonces, buscaua una ocas10n · ¡Cual se quedaría cuando en la plática. mente á es-plor~r e-1 sitio ql,e enc errab a para ponerla en el secreto de sus pro- que escuchaba descubrió ese arcano de aquellas riquezas, considera.das ya p.or ~l . yect◊.- y dicidirla á volver al convento las generaciones americanas que el ha– corno suyas. En efecto,. u.o las l .ab1a . para realizarlos. l>ia sentido en el zumbido de los vien- comprado al mas caro de los p r ~_, tvs, á Era no obstante necesaria mucha as- tos, en la voz de los torrentes, y en precio de u.n crímenl tu.cía para guiar á_ '~-~e fin e1 amor apa- los écos de los Andes! Arrodillado en el templo de 1as Na- :-;ionR.do de }a jóven india ; p ero eJ ara- Cuando hubo envuelto á la hija del zar~nas en las aet-itud de} que ora., tenia · gorPR la tenia <le sobrn y en ella con- cacique en su infame astucia y. arran– fijos los ojos en esa tarima que ocultaba su fia,ba. . c:ác1ole la promesa de couducirlo al t"'sor-o. El saoerdote, el auditorio, lacere- · Empezó fingiendo nnos ct1los ra?20- luaar misterioso donde yacian las 1·i– monia, la presencia de Dios mi-smo, to- · sos que espantaron á la pobre nma, ql~zas de los reyes del Perú, .Maldo– do babia desaparecido para él: su es- y de repente cc-só de verla. nado comenzó á creerse bajo la mfluen– píritu, trasponiendo los espacios, se cernia Q-ueria preparar su alma_ á la o1Jc- cia de un sueño; y habria dado su alma con la imáge-n de Eleonora sobre las diencia., hundiéndola en eJ aolor. por apresurar el instante que lo sepa- esplendorosas regiones que aquel tesoro Por ese tiempo encontróse. Malclonfü.tO raba de la realidad. debía abrir para ellos. nt1n. noche en e l tenta dor recrnt.O' <le una ( Contimrnrii..) Pero ¿cómo hacerse dueñ-o de él? r;· casa de j,ue go. E.ra aq uello nna esc_2na solo nada podia:· é-ra,le necesaria la asi:::i- mágica, un continua.do deslnmbram1en– tencia de otra persona,. y estd. dP~ ,a ser to·. El oro· corría á to rrente, y sn ai:-– un habitante- del convento-. ¿;,. quién mónico snnido hacia vibrar ln.s mas ínt1- confiaria ese pe-ligrnso secreto q ne ha:bia mas fibras del a1m~. Tod os los sem– costado la vida á la aba<ilesa y abre- : bla.ntes f>staban pá.l1dos, 11no.s de gozo, viado _la agonía á la anciana ciega?· · ot-ro- de desespcnwi-on; y en t~d?s los · I Maldonado dirigió una mirada al coro. ojos fulguraban los rehimpagos siniestros Estaba lleno de figuras sombrías, pros- de la c11dicia. ternadas é inmóviles, cuyo severo aspeoto Na1c1onado, p erdida su última blanca, alejaba toda idea de seduccion. E] ara- se qued ,S inmóvil y pensatiY~, apoyado gonés ·se puso á buscar Robre aquello.s. . el codo en un ángulo de la fatal meea. semblantes austeros algun sentimiento De vez en cuando pasaba la mano por mundano que. alentara su espern,nz::t.; . su frente, e-omo para reel~azar algun pero nada vió en ellos sino e) recogí- . mal pensamiento, que :rnlvia Y. por n:?– miento profundo de la oracio.n. · m entos se mostraba en su nnrnda Í1.Ja De rnpente, bajo un velo bla~co de y tenebrosa. . novicia Maldonado encontró dos bellos Entre tanto el Juego babia toniac1o ojos n~gros que cruzaban con los suyos proporciones inmensas. L3:., ver_de cu– una mirada________ bierta de la mesa desaparec10 baJO mon- 1\faldonodn salió del templo diciéndose tones de resplandicientes onza~; ~as qU(~ habia hallado la cómplice que de- puestas estaban hechas_ ,Y el ~1a1pe 1 b.a seaba. á volverse. Mal donado v10 t enchc1a sob1 e LLUVIA DE PERLAS,. I. ¿ Dónde vas, hermosa niña, La de ojos color de cielo., Labios de rosa encarnada Y perfumados cabe11os; Dónde vas por la ancha playa, Con el scmqla.nte risueño, La planta de pura nien" Con suma gracict luciendo? Ant~s que la mar se agite Y sople fürjoso el viento, Estas q ne vez lindas conchas En la fa1da voy cogiendo; Pnes q niero un hilo de perlas De las que encierra su seno., Para deslumlJrar á todas, Rodeando con él mi ciwllo. Oh! sacrílega. irrision del amor! aque- la mes.a y cargadl de 01~0 la c~rta que 1~ lla mirada qne la hija del cacique creyó habia hecho P:rd_er. Al_nnsm~ tiemp~YP.? 1 Fefo~ la playa que 11isaB, el misterioso encuentro <le dos almas una fatal comc1dencia un Jugador chJo Niña de rubios cabelJos, que se buscan, era. solo la miradn. del cerca de él: . . Y para tí se convierta ladron que acecha las cerraduras ele un . -A esta, que mng~ma sue 1 _t~ puede En perlas el mundo entero; cofre! tener tres veces la misn:a cai ª· Qne si á la mar le faltánm Sinemharo-o, Mal clonado, falto de re- 1\íaldonaclo no escucho mas: clese: 1 - Las que nacen en su seno, 1 1 ¡! fi 1 l. cursos nece~itaba procurárselos ínmeclia- ganchó el broche ele su espada q_l;e I e- 1....,e enviará, cuando Je pidas, t 't presentaba , sus anuas Y lo arroJo so- Lluvia de 1-,erlñs el cieio. it amen .e. r . 1 j: 1 Fácil le fué encontrarlos. En aquellos bre la carta omenc o: , tiempos todavía la palabra noble _~ra -El esc1:1clo ele una noble ca.sa en I I. !.\ 1 1 n ... oneda co1·1·1·ente, y dispensaba de t oda señal de mil º. ~zas. d 1 b · , •.L - I 1 e O con Per one a nena ancuma. 1 1 otra recomendacion. EJ aragonés hH.11ó Y cle-saparec10 para vo ver u g ~- ~ ===========~~
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