pone en su acción. Si logramos realizarlo el Perú habrá triunfado. Cuando sobrevenga el inevitable descenso en el valor de nuestros artículos exportables, el aumento de su producción compensará aquella baja con creces, y el continuará capitalizándose a la par que el fisco robusteciendo sus ingresos en forma progresiva y abundante (Giesecke, 1997, p. 127). Leguía sostenía que el Perú atravesaba una época feliz. La bonanza ciertamente mejoraba el bienestar temporal de los peruanos. Pese al fin de la guerra y la caída en los precios de las exportaciones, la economía peruana seguía creciendo a altas tasas. No todo era color de rosa, sin embargo. Un problema generado por las políticas de Leguía fue el creciente déficit fiscal. Ciertamente los ingresos fiscales crecieron en esta década debido al boom exportador y el crecimiento de la economía. Sin embargo, el gasto público creció más rápidamente que los ingresos fiscales. El déficit fue financiado con mayor endeudamiento. Por ejemplo, en 1926-1928, el 40% de los recursos públicos provenían del endeudamiento externo (Burga & Flores Galindo, 1984). Con estos niveles de deuda, la economía peruana se tornaba bastante débil para enfrentar los sucesos que se produjeron hacia el final de los años veinte. 6. CONCLUSIONES La Primera Guerra Mundial interrumpió brevemente el crecimiento que la economía peruana había experimentado desde 1890. En sus inicios, la incertidumbre en los mercados internacionales y en los agentes nacionales generada por la guerra llevó a una desaceleración del proceso de capitalización de la economía peruana. La producción entonces se contrajo. Pronto, sin embargo, los altos precios de las exportaciones y la disminución en la incertidumbre alentaron a la inversión y a la producción. El valor de las exportaciones se expandió de manera notable y la economía continuó en la senda del crecimiento económico. Las cifras muestran que la economía peruana experimentó un importante crecimiento durante los años de la guerra. En promedio, la tasa de inversión fue 20.1% del PBI en 1914-1919. Esta tasa fue ligeramente superior que el promedio histórico: entre 1898 y 1913 la tasa de inversión fue 19.3%. El stock de capital entonces aumentó de 2.9 millones de dólares (de 1979) en 1913 a 3.2 millones en 1916 y 3.7 millones en 1919. En promedio, el PBI creció en 4.3% entre 1913 y 1919. Durante la guerra, sin embargo, se sembraron las primeras semillas que generarían serios problemas financieros en la década de 1920. El gobierno 98
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