El Perú y la Primera Guerra Mundial

La inversión bruta fija cayó en 11% en 1920, después de haber crecido en 24% en 1919; mientras que el PBI solo creció en 1% en 1920. En los próximos años, sin embargo, el PBI creció rápidamente. A pesar de los menores precios internacionales, la economía peruana se expandió en dicha década. Varias fuentes, de hecho, indican que el Perú atravesó por un periodo de bonanza en este periodo. En un artículo para Nation’s Business, por ejemplo, Frederick Simpich indicó en 1924 que el Perú se encontraba en una «sólida base económica» en parte debido a la participación de norteamericanos en el Estado peruano. Simpich señalaba además que el costo del crédito en el Perú era bastante bajo, y que el sistema bancario tenía amplias reservas de oro. Más aún, en sus minas, el Perú tenía más de cien millones de dólares de inversión proveniente de fuentes norteamericanas (Simpich, 1924, p. 28). El auge de la economía peruana se vio reflejado en el crecimiento de la ciudad de Lima. De hecho, el desarrollo de la capital durante el gobierno de Leguía tuvo una intensidad vertiginosa. A partir de la urbanización del fundo Santa Beatriz aparecieron extensas áreas urbanas hasta entonces insospechadas por los limeños. El auge inmobiliario fue notable. Al respecto, Basadre indica lo siguiente: La rápida valorización de los lotes en las zonas urbanizadas dio lugar a ingentes negocios con la propiedad inmueble y la industria de la construcción. La compra y venta de terrenos y de casas empezó a representar un mayor volumen proporcional como fuente de las fortunas privadas; se pagó un sol o cincuenta centavos por metro cuadrado de terrenos que después han alcanzado gran valor […] Por otra parte, la fiebre de las urbanizaciones estuvo acompañada por el deseo de vivir mejor, de tener mayores comodidades. El sentido materialista de la vida halló estímulo en la tentación de los privilegios inmediatos que el dinero podía conferir y que antes no habían sido notorios, tan accesibles o tan numerosos (1983, pp. 377-378). El rápido crecimiento económico fue favorable para el desarrollo de los negocios. Por ejemplo, en el caso de los bancos nacionales, la rentabilidad se mantuvo por encima del 10%. En promedio, las utilidades de los bancos nacionales como porcentaje del capital y reservas disminuyeron de 17.5% en 1919 a 11.1% en 1921. Sin embargo, pese a la caída de la rentabilidad en 1921, los bancos nacionales eran todavía más rentables que en 1914, el año del inicio de la primera guerra. Más aún, la tasa de rentabilidad luego aumentó de 11% en 1921 a 17% en 1923 y 17% en 1925. 96

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