El Perú y la Primera Guerra Mundial

pese a haber generado una larga sucesión de crisis internacionales, nunca había escapado al control de las grandes potencias (Hobsbawm, 1989, p. 303). Para Inglaterra habría sido intolerable un eventual control ruso de los estrechos, objetivo que Rusia, su aliada, difícilmente podría haber satisfecho dada la debilidad de su flota naval, en especial tras la derrota con Japón. Puede que las acciones rusas hayan sido un factor de desestabilización en la política internacional (especialmente las oportunidades elegidas para sus tres movilizaciones —preliminar, parcial y total—), pero, de acuerdo con la información disponible, la conducta de San Petersburgo en la crisis de julio de 1914 no parece indicadora de una voluntad, ya no se diga de la posibilidad, de controlar los eventos y generar una conflagración en la que difícilmente podría vencer. Como ya se indicó, la Rusia de 1914 era débil militarmente y se encontraba muy convulsionada políticamente, al punto de que tan temprano como el 1 de noviembre quedó aislada de sus aliados cuando Turquía cerró los estrechos. Es más provechoso recordar que al iniciarse la Primera Guerra Mundial la naturaleza de la guerra había sufrido cambios sumamente trascendentes en su filosofía y su ideología; por ejemplo, en su justificación (el por qué) y objetivos (el para qué). En el auge de la Guerra Fría, Raymond Aron explicó el paso de la guerra limitada, sujeta a fines políticos específicos y delimitados, a la guerra total (Aron, 2003, cap. 2)19. El hito fundacional fue la política exterior napoleónica de inicios del siglo XIX, que supuso un grave cuestionamiento a la guerra limitada porque buscaba establecer un imperio, estructura política que genera que los vencidos no acepten su derrota e imposibilita una negociación que ponga fin a la beligerancia20. Al contrario, la ya citada unificación alemana, a través de tres guerras focalizadas, es un buen ejemplo de sujeción de la guerra a lo político, pues sirvió a los planes prusianos en torno a objetivos concretos. El trío de guerras orquestadas por Bismarck constituyen el mayor éxito de las acciones bélicas subordinadas a la política, de la guerra como herramienta política. La guerra total llegaría a su cénit con la Segunda Guerra Mundial, en la cual la victoria fue definida como la absoluta e incondicional rendición del enemigo21. Este nuevo tipo de guerra llevada a cabo con ambiciones infinitas, sin objetivos específicos o limitados, hizo imposible que los líderes de los Estados beligerantes pudieran negociar el fin del conflicto que estaba 41

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